Tras la entrada en
vigor del nuevo "plan de seguridad" del Gobierno iraquí de Nuri
Al Maliki, se desataron nuevas jornadas de masacre que ponen en
tela de juicio el éxito de la operación represiva
bautizada con el nombre "Aplicamos la ley".
De la misma
participan 85.000 agentes de seguridad iraquíes y
estadounidenses, tiene como objetivo la "restauración de la
seguridad" en la capital iraquí.
El primer ministro
iraquí explicó el sábado en un comunicado oficial que desde el
comienzo del nuevo plan las fuerzas de seguridad han matado a
400 "insurgentes" y detenido a otros 426.
Maliki aclaró que la
estrategia no se limita a Bagdad y que en cuanto finalice dentro
de los límites en los que actualmente se desarrolla se extenderá
para perseguir a los terroristas en todas las provincias.
En un tono
triunfalista, subrayó que con la destrucción de esas
"organizaciones terroristas", "ya estén formadas por
iraquíes o por extranjeros", se impide la intervención
extranjera en los asuntos iraquíes.
Como respuesta, y en solo 24 horas (entre sábado y domingo) una
serie de ataques y atentados dejó más de cien muertos en Irak.
Pese al aumento de
los controles y la vigilancia en las calles de la capital, los
atentados no cesa, y se suceden otros ataques a diario.
Un atentado contra la
Facultad de Economía y Administración y Dirección de Empresas de
Mustansariya, dejó más de 50 muertos, el domingo , y
decenas de heridos, principalmente entre los estudiantes y los
empleados del centro educativo.
Esta institución, que
ya hace un mes sufrió otro atentado con 70 muertos, se encuentra
en un distrito predominantemente chií de la ciudad, pero sus
alumnos no pertenecen exclusivamente a este grupo.
A la matanza del
domingo hay que añadir el camión bomba que, el sábado,
mató a más de 48 personas, según el último recuento, cerca
de una mezquita suní en la ciudad de Habaniya, al oeste de
Bagdad.
En otro suceso
ocurrido el domingo, dos personas murieron y cuatro resultaron
heridas tras explotar un coche bomba junto a la Embajada iraní
en el centro de Bagdad, según informaron fuentes policiales
iraquíes.
Pese a la
intensificación de los controles y la vigilancia en las calles
de la capital, los atentados no cesan y se suceden, en
forma sistemática, otros ataques a diario.