(IAR-Noticias)
15-Febrero-07
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Helicóptero Black Hawk abatido en Tikrit |
La alianza
estratégica de Teherán y Washington en la invasión y ocupación
de Irak se resquebraja cada día más a causa de la escalada del
conflicto nuclear y de los distintos frentes de enfrentamiento que mantienen
ambos gobiernos en relación al mundo islámico.
El lunes
12 de febrero, el mando militar de EEUU acusó a "los altos niveles" del gobierno de Irán de estar detrás de
la creciente ola de violencia en Irak con bombas y elementos explosivos
altamente potentes.
Fuentes de inteligencia estadounidenses señalaron a corresponsales y medios
en Bagdad que desde junio de 2004 más de 170 soldados de EEUU muerieron por ese
tipo de bombas denominadas "explosivos en forma de proyectiles".
De acuerdo con las fuentes militares-que hablaron en condición de anonimato-
esas bombas estarían siendo fabricadas en Irán desde donde se introducen de
contrabando en Irak.
Expertos del ejército invasor norteamericano mostraron a los periodistas
extranjeros acreditados en Bagdad restos de granadas de mortero y fragmentos de
una bomba capaz, según ellos, de penetrar el blindaje de un tanque Abrams. "Tiene características
especiales (...). Irán es el único país de la región que produce
este tipo de artefactos", señaló uno de los oficiales
estadounidenses.
Los expertos de inteligencia estadounidenses elaboraron un dossier sobre las
acusaciones contra Teherán basado en redadas, decomiso de armas y recopilación
de información en Irak.
Un día antes, el diario The New York Times publicó extractos de
un informe atribuido a los servicios de espionaje
estadounidenses en el mismo sentido.
El informe señala al grupo de Moqtada Al Sadr como
el principal beneficiario de esas armas, pero sus portavoces
niegan las acusaciones.
Al Sadr, a quien también se
lo asocia con los escuadrones de
las muertes que asesinan a suníes, es uno de los grandes aliados políticos del
primer ministro chií, Nuri al Maliki, y cuenta en el
Ejecutivo iraquí con seis ministros.
Washington lleva meses acusando a Irán de suministrar armas
sofisticadas y explosivos de alta potencia a las milicias chiíes,
haciendo una referencia directa al Ejército del Mahdi del clérigo
Moqtada Al Sadr, quién en abril y agosto de 2004 se levantó en armas contra las
fuerzas ocupantes, aunque después se asoció al gobierno colaboracionista.
Por su parte, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, afirmó que las
acusaciones de Estados Unidos que dicen que su país está fomentando la violencia
en Irak, son un intento por esconder las propias fallas de Washington
frente a este problema.
Ahmadinejad hizo estas declaraciones en una entrevista concedida este lunes a la
cadena de televisión estadounidense ABC.
"Somos amigos de Irak. Tenemos una cultura y una historia común. La seguridad,
estabilidad e integridad de Irak representa la seguridad, estabilidad e
integridad de Irán", aseguró el presidente iraní.
Asimismo, el mandatario aseguró que su deseo era fortalecer al gobierno iraquí y
que estaría dispuesto a brindar lo que dio en llamar "apoyo intelectual", si
fuera necesario.
El encuentro de expertos estadounidenses con los periodistas extranjeros
acreditados en Bagdad, el lunes, se produjo en un momento en el que la Casa
Blanca ha incrementado su presión sobre Irán debido a sus
ambiciones nucleares y que incluye el refuerzo de sus unidades
navales de combate en la zona.
La escalada del
enfrentamiento es simultánea a nuevos ejercicios militares
de Irán en el Golfo Pérsico, mientras nuevas unidades navales y
portaaviones refuerzan el aparato militar de EEUU en la región.
Todo indica, según la
información que fluye de Irak, que los tambores de guerra ya
alcanzaron a la alianza dominante EEUU-gobierno chií en
el país petrolero.
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