Según los medios y analistas
estadounidenses, los expertos del Pentágono están investigando si la resistencia
iraquí cuenta con algún "arma nueva", de concepción avanzada, que
está utilizando contra los aparatos del ejército de ocupación.
Un helicóptero del ejército
estadounidense cayó el miércoles al noroeste de Bagdad muriendo sus siete
ocupantes, según confirmó el mando militar en Irak.
Se trata del quinto helicóptero de
EEUU que cae en Irak en tres semanas, y el portavoz militar, el teniente general
William B. Caldwell, reconoció por primera vez que las aeronaves "pudieron
ser alcanzadas por fuego enemigo".
Las caídas, que se iniciaron el 20 de
enero, coinciden con las afirmaciones de los rebeldes de que habían
recibido nuevas armas antiaéreas.
Los cuatro helicópteros fueron
derribados durante la última oleada de violencia, en la que que -según el
gobierno iraquí- se produjeron mil muertes en la última semana.
William Caldwell, el portavoz
militar, dijo a la prensa que las investigaciones en la caída de tres
helicópteros del ejército y uno privado no habían terminado, pero "parece que
fueron todas el resultado de algún tipo de fuego antiiraquí desde tierra,
que derribó esos helicópteros".
Esta fue la primera vez que un alto
oficial del mando militar estadounidense en Irak dice en público que las naves
fueron derribadas.
Después de las últimas caídas, en las
que murieron 28 personas, el Pentágono ordenó cambios "tácticos" en las
operaciones de vuelo.
"De acuerdo con lo que hemos visto ya
estamos ajustando nuestras tácticas y técnicas sobre la forma en cómo empleamos
nuestros helicópteros" precisó el general Caldwell, quien omitió dar
detalles por razones de seguridad. En el pasado las medidas defensivas y
precautorias incluyeron volar a menor altura y mayor velocidad cambiar
rutas y zigzaguear sobre zonas peligrosas.
Desde mayo de 2003, EEUU ha
perdido más de 50 helicópteros en Irak, más de la mitad por ataques de
al resistencia iraquí, según el mando militar.
La caída de cinco aeronaves en tres
semanas generó -según la prensa norteamericana- investigaciones e hipótesis
sobre la posible utilización armas más avanzadas por parte de la resistencia
iraquí , además de críticas a las tácticas de combate empleadas, de parte de
especialistas militares.
Funcionarios de la Casa Blanca
sugerían esta semana en diferentes medios la posibilidad de que Irán haya
dotado de algún sistema moderno a los "extremistas islámicos", que podría
estar implicado en los derribamientos.
Un oficial de la fuerza aérea iraquí
-citado por varias agencias- reveló que ell último helicóptero que cayó fue
abatido por un cohete antiaéreo.
Varios testigos -citados por Reuters-
indicaron que el helicóptero fue abatido en un campo del área de Sheik Amir, al
noroeste de Bagdad, una zona dominada por sunitas.
El helicóptero nos pasó por encima y
luego escuchamos el disparo de un cohete", contó Mohammad Al Janabi, un
campesino que habló a menos de un kilómetro del lugar. "El helicóptero se
transformó entonces en una bola de fuego. Realizó dos círculos y cayó", precisó.
Un grupo de la supuesta "red Al Qaeda"
se atribuyó el derribamiento por Internet: "Gracias a Dios se logró la caída de
un helicóptero cerca de Karamah, en la provincia de Anbar, lo que llevó a su
destrucción y a la muerte de todos sus ocupantes".
La polémica solivianta a la prensa y
a la opinión pública estadounidense en un momento en que Bush -luego de anunciar
que las tropas permanecerán en Irak- solicitó al Congreso US$ 750.000 de
incremento en los gastos militares, cuya mayor parte sería utilizado en Irak.