A principio de semana, según la CNN y otras cadenas, el Pentágono ordenó una
investigación para determinar las causas de la caída de esos helicópteros de
combate y que arma fue empleada en su derribamiento.
En las últimas tres semanas, además de los cuatro helicópteros militares, otros
dos de compañías privadas de seguridad se estrellaron en Irak, declaró el
general Douglas Lute, director de operaciones en el Estado Mayor Conjunto,
durante una conferencia de prensa en Washington.
Asimismo, el ejército estadounidense informó el viernes que un sexto
helicóptero perteneciente a una compañía privada de seguridad también se
estrelló, confirmando así informaciones de la prensa norteamericana al respecto.
Según los medios y analistas
estadounidenses, los expertos del Pentágono están investigando si la resistencia
iraquí cuenta con algún "arma nueva", de concepción avanzada, que está
utilizando contra los aparatos del ejército de ocupación.
Las caídas, que se iniciaron el 20 de enero, coinciden con las afirmaciones de
los rebeldes de que habían recibido nuevas armas antiaéreas.
Los cuatro helicópteros fueron derribados durante la última oleada de
violencia, en la que que -según el gobierno iraquí- se produjeron mil
muertes en la última semana, y mientras crecían las acusaciones de Washington
señalando que Irán estaba proveyendo de armas y explosivos a las milicias chiíes
antiti-EEUU.
Al caer el quinto helicóptero de EEUU, el miércoles pasado, el portavoz militar,
el teniente general William B. Caldwell, reconoció por primera vez que las
aeronaves "pudieron ser alcanzadas por fuego enemigo".
Luego de que un
helicóptero CH-46 de los marines se estrellara el miércoles en la
provincia occidental de Al Anbar, en un siniestro en el que murieron siete
personas, en los diarios y cadenas estadounidenses comenzó a circular la la
hipótesis de una "nueva arma" procedente de Irán que estaría en manos de
las milicias chiíes, sobre todo las lideradas por el clerigo Moqtada Al Sadr.
La caída de seis aeronaves en tres semanas generó -según la prensa
norteamericana- investigaciones e hipótesis sobre la posible utilización armas
más avanzadas por parte de la resistencia iraquí , además de críticas a las
tácticas de combate empleadas, de parte de especialistas militares.
Según los medios estadounidenses, los expertos del Pentágono barajan la
posibilidad de que tanto la resistencia iraquí como las milicias chiitas anti-EEUU
estén equipados con proyectiles más sofisticados, o tal vez versiones modernas
de los misiles soviéticos SA-7 Strela procedentes de Irán.
Según el diario árabe Al Hayat, basado en Londres, el SA-18 Igla, una versión
más actual y destructiva del Strela, podría haber sido introducido en Irak.
Un modelo de este tipo de misil se fabrica en Irán "y fue utilizado con
éxito por el Hezbolá" chiita libanés durante la guerra con Israel el pasado
verano boreal, señaló el diario
Funcionarios de la Casa Blanca
sugerían esta semana en diferentes medios la posibilidad de que Irán haya
dotado de algún sistema moderno a los "extremistas islámicos", que podría
estar implicado en los derribamientos.
Un oficial de la fuerza aérea iraquí -citado por varias agencias- reveló que el
último helicóptero que cayó fue abatido por un cohete antiaéreo.
Desde mayo de 2003, EEUU ha perdido cerca de 60 helicópteros en Irak,
más de la mitad por ataques de al resistencia iraquí, según el mando militar.
William Caldwell, el portavoz militar, dijo a la prensa que después de las
investigaciones en la caída de tres helicópteros del ejército y uno privado
"parece que fueron todas el resultado de algún tipo de fuego antiiraquí desde
tierra, que derribó esos helicópteros".
En Bagdad, el teniente coronel Christopher Garver señaló el jueves que el
ejército estaba "constantemente revisando" sus "técnicas para hacer frente a la
amenaza".
"Está claro que ahora los agresores son más efectivos sobre el terreno", declaró
a principios de mes el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Peter Pace.
"Estamos investigando seriamente" si los siniestros representan un repunte
puntual de los ataques o "una especie de nueva táctica a la cual necesitamos
adaptarnos", señaló el mayor responsable militar del Pentágono.
De cualquier manera -y como señalan los analistas estadounidenses- por ahora son
todas investigaciones y especulaciones, sin pruebas concretas del origen de los
derribamientos y de la misteriosa "nueva arma" que le quita el sueño al mando
militar invasor en Irak.