(IAR-Noticias) 28-Julio-07
Si alguien se preguntara para que sirven las campañas de "amenazas terroristas"
en Europa y Gran Bretaña, parte de la respuesta la encontraría en el
endurecimiento de las legislaciones internas de las que hoy disponen Londres y
las otras potencias europeas para perseguir indistintamente a inmigrantes y
opositores internos acusados de "sospechosos de terrorismo".
Informe especial
Si bien todas las
naciones europeas (así como las del resto del mundo) ya utilizan
distintas variantes y modalidades de la "guerra
contraterrorista" sintetizadas en "planes contraterroristas" e
intercambios acordados en el marco de la Unión Europea, EEUU
primero, y Gran Bretaña después, son los grandes beneficiarios y
ejecutores de las medidas represivas emergentes tanto de los
atentados reales como de las "amenazas terroristas" realizadas a
nivel de estrategia de control social y político por ambos
estados sionistas imperiales.
El atentado del 7-J en Londres, por
ejemplo, le permitió a Blair sentar las bases de una "ley antiterrorista"
similar a la "Patriot" de Bush en EEUU (nacida como emergente del 11-S),
Toda esta maniobra de
aprovechamiento político de los atentados y las amenazas "terroristas" del eje
USA-Gran Bretaña se dio en el marco de una
encarnizada psicosis de "miedo al terrorismo" promovida por la prensa británica
y estadounidense y recogida por las grandes cadenas de la prensa internacional.
Tras
los ataques del 7-J de 2005 en Londres, Tony Blair, se perfiló como el más claro beneficiario político
de la "psicosis terrorista" producida en Gran Bretaña después de los ataques
terroristas lo que le permitió sus reelección por un amplio margen luego.
Esta
evidencia probatoria se reflejó en una encuesta del diario The Times publicada a
fines de julio de 2005 (veinte días después del atentado), según la cual, tras
los atentados y las amenazas de nuevas bombas, el índice de popularidad de Blair
aumentó hasta tocar el índice más alto de su mandato.
Previo a los atentados del 7-J,
24 hs. antes, Tony Blair había presentado un nuevo proyecto de "ley antiterrorista"
que endurecía la legislación británica y otorgaba poderes especiales a las fuerzas
de seguridad y a los servicios de inteligencia.
Desde
agosto del año pasado, cuando en Gran Bretaña se abortara un "plan para
estallar aviones en vuelo",
el
M16 británico, aliado estratégico del eje de inteligencia CIA-Mossad, viene
alertando constantemente sobre un nuevo "inminente ataque en Londres",
de igual manera que los servicios franceses e italianos lo hacen alertando en
ciudades europeas sobre posibles atentados.
Desde agosto de2006 hasta aquí, los servicios británicos y Scotland Yard han
venido realizando anuncios constantes (casi mensuales) de
desmantelamiento de "ataques terroristas" antes de que ocurrieran, mientras
que en EEUU y el resto de Europa las "alertas terroristas" y las
"amenazas de ataque" (sin que nunca sucedan) se mantienen regularmente casi
como una actividad burocrática.
Explotando este nicho "marketinero"
con el "terrorismo", su sucesor, el mediocre y deslucido Gordon Brown, busca
repetir la hazaña agregándole nuevos condimentos a la metodología, como, por
ejemplo, el descubrimiento de coches bombas antes de que estallen.
Luego de las amenazas y atentados terroristas abortados en Londres, el primer
ministro británico, Gordon Brown, declaró que "Gran Bretaña no se rendirá ni se dejará
intimidar pese a la continua amenaza de personas asociadas a Al-Qaeda".
"Estamos tratando con una amenaza
a largo plazo. No va a desaparecer en las próximas semanas o meses", dijo el
primer ministro, Gordon Brown, que recién asumía el cargo.
Hoy ya se conoce parte del aprovechamiento político que el sucesor de Blair
tenía en carpeta al lanzar su cruzada "antiterrorista" contra Al Qaeda.
El miércoles, Brown presentó ante el
Parlamento su propia batería de medidas para "combatir al terrorismo" que
incluye un mayor endurecimiento represivo y legal contra los "sospechados de
terrorismo", o sea contra los inmigrantes islámicos a los que se los ve siempre
(como a las caricaturas de Mahoma) con una bomba bajo el turbante.
La unificación en un único cuerpo
de todas las fuerzas policiales, que tienen que ver con inmigración y
fronteras, para combatir al "terrorismo" fue la principal medida anunciada
el miércoles por Gordon Brown en su presentación ante el Parlamento.
Según Brown, el nuevo cuerpo
unificado será una fuerza "altamente visible" que integrará a los agentes de la
Agencia de Inmigración y Fronteras, de la Agencia de Aduanas y de la que tramita
los visados.
Su función primaria será la de
controlar los pasaportes y tendrá poderes para detener a los sospechosos
de infringir la normativa sobre inmigración.
El primer ministro británico también
quiere duplicar el tiempo máximo de detención policial sin presentación de
cargos, ahora de 28 días, después de dar por imposible llegar a los tres
meses que en su momento intentó Tony Blair. Brown prometió buscar el consenso con
los demás partidos, pero tanto conservadores como liberal-demócratas mantienen su frontal oposición.
Por
primera vez la lista de "sospechosos" será conectada con la que dispone
Interpol, y los datos de este organismo internacional serán consultados
regularmente. Además, todos los visados que se concedan a partir de marzo del
próximo año requerirán datos biométricos.
El sucesor de Blair anunció asimismo
que unos cuatro mil presos extranjeros serán deportados este año.
Como se puede apreciar, luego de Blair,
Gran Bretaña a quedado en buenas manos.
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