El anuncio oficial ocurrió en el
marco del conflicto diplomático entre Rusia y Gran Bretaña que se desató tras la tensión por el caso del ex espía envenenado, que luego derivó en la
expulsión de 4 diplomáticos rusos.
Tras la desaparición de la URSS, en la década del 90, la administración de Boris Yeltsin desmanteló por completo
al ex Estado soviético para ponerlo en manos de la mafia interna (la "nueva oligarquía" sionista) aliada a las transnacionales
y bancos capitalistas, con terminales en Europa y EEUU, que intentaban integrar a
Rusia y a las ex repúblicas socialistas al "gran mercado capitalista".
El Gobierno de Yeltsin, con Putin de primer ministro, consolidó las "reformas" y el
ingreso al poder de los "oligarcas" entre los cuales brillaban con luz propia Boris Berezovksy
y Mijaíl Jodorkovski (dueño de la petrolera rusa Yukos, hoy encarcelado, y que aspiraba a la
presidencia). Ambos eran señalados como cabezas emblemáticas de lo que se
conocía como el "lobby sionista" de la Rusia pots-soviética.
La oligarquía y el lobby sionista ruso con terminal en el lobby judío de Washington y Wall Street
infiltrados en el gobierno de Yeltsin, propiciaban la sociedad de consumo y el
"libre mercado" para apoderarse de la economía rusa tras la caída de la URSS.
Al asumir la presidencia,Putin y su grupo iniciaron una persecución
contra el poder de los oligarcas "sionistas", en primer lugar contra los dos
multimillonarios Berezovksy y
Khodorjovksy, hoy exiliado en Londres uno, preso el otro, acusado de
evasión y fraude contra el Estado.
Desde allí Putin inició la purga y la cacería de los sionistas
pro-Washington, cuyas representaciones más emblemáticas eran los
mencionados oligarcas potentados Berezovksy y Mijaíl Jodorkovski,
el dueño de Yukos, el gigante petrolero luego comprado y nacionalizada por el gobierno
ruso en el 2004. El arresto de Jodorkovsky sacudió al mundo financiero de Europa y de Wall Street,
y el sionismo mediático lanzó una ofensiva internacional para conseguir
su liberación.
En opinión de expertos rusos las llamadas "revoluciones de terciopelo" de Georgia, Kirguistán y
Ucrania no fueron tales sino movimientos golpistas "democráticos"
financiados por el lobby sionista ruso-europeo-estadounidense y
orientados a sustituir gobiernos fieles a Moscú por otros que respondieran a los
intereses de Washington.
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Oligarquía sionista: Boris Berezovksy, dueño de una fortuna de 4.000 millones de euros y refugiado en Gran Bretaña
desde 2000. |
Refugiado en Londres, Berezovksy se convirtió en el motorizador de las denuncias que implicaron
a Putin con el asesinato del ex espía ruso Litvinenko, que se había pasado a las
redes sionistas operando para los servicios británicos y la CIA.
Según Londres, el hombre que iba a
matar a Berezovsky (supuestamente por cuenta de Moscú) fue detenido el 21
de junio por sospechas de "conspiración de asesinato". Y dos días después lo
remitieron a los servicios de Inmigración para su deportación.
Este presunto complot fue divulgado en momentos en que la crisis diplomática
entre Londres y Moscú se agravó, luego de que Gran Bretaña, lunes pasado,
expulsara a cuatro diplomáticos rusos en protesta porque Rusia se niega a
extraditar al agente Andrei Lugovoi, principal sospechoso del asesinato de
Alexander Litvinenko, ex hombre de la KGB.
Berezovsky, un empresario del lobby sionista ruso que llegó a Gran Bretaña en
2000 tras hacerse rico con las privatizaciones llevadas a cabo durante el
gobierno de Boris Yeltsin, salió a
respaldar la información que dio Scotland Yard. "Hace tres semanas la policía
me informó que sabían que un asesino había sido enviado de Rusia para matarme",
dijo.
Explicó que los servicios de inteligencia británicos desbarataron el complot en
el último minuto y que le pidieron que se fuera del país un tiempo, por su
propia seguridad. "Me fui al extranjero durante una semana y luego la policía me
informó que podía regresar", señaló Berezovsky.
El oligarca ruso afirmó que había recibido numerosas amenazas de muerte
desde que se asiló en Gran Bretaña, y que todas "llevan la marca de la KGB".
También volvió a acusar a Putin de la persecución en su contra.
El diario sensacionalista The Sun sostiene que un sicario ruso había previsto
asesinar a Berezovski en un cuarto del hotel Hilton de Park Lane, en Londres, de
un disparo en la cabeza.
Y agrega que el complot fue
descubierto por los servicios de contraespionaje británicos (MI5 y MI6) quince
días antes de ser ejecutado.
El embajador de Rusia en Londres, Yuri Fedotov, negó en diálogo con la BBC que
el Kremlin estuviese implicado y afirmó que no estaba sorprendido por las
noticias de una trama para asesinar a Berezovsky, ya que el empresario "está
vinculado con muchas operaciones criminales internacionales, de lavado de dinero
y corrupción".
De esta manera, la guerra de
Putin
con el lobby sionista ruso que opera desde Londres y Washington continúa
desarrollándose con otra trama y otros personajes