(IAR-Noticias) 21-Julio-07
|
 |
|
George W. Bush y Vladimir Putin |
Rusia agregó más tensión a la crisis con EEUU y la Unión Europea al retirarse de
un tratado clave que regula y limita el uso de armas y el despliegue de fuerzas
militares convencionales en Europa. La decisión de Moscú agrava el
conflicto desatado a raíz del proyecto del escudo nuclear norteamericano, y ya
ha generado duras respuestas de la OTAN.
Informe especial
Fecha de publicación 15-Julio-07
E n rechazo a la injerencia militar
estadounidense en sus fronteras y en el espacio post soviético, el gobierno de
Rusia conducido por Wladimir Putin cumplió el sábado 14 su amenaza de
suspender su participación en el Tratado sobre las Fuerzas Convencionales en
Europa (FACE), que limita el despliegue de armamento en el continente.
El presidente ruso, firmó el decreto mediante el cual suspende la
participación de Rusia en el FCE. La reglamentación entra en vigor el mismo
día de su firma, según el texto difundido por el Kremlin.
Wladimir Putin, que a principios de año denunció que EEUU estaba llevando al
mundo a una nueva carrera armamentista, advirtió en varias
oportunidades que pensaba retirarse de dicho tratado a causa de la
creciente presencia militar estadounidense en sus fronteras, refiriéndose
especialmente al proyecto de despliegue de un escudo antimisiles en Europa por
parte de EEUU.
"El presidente ruso, Vladimir Putin,
ha firmado un decreto sobre la suspensión de la aplicación por la Federación de
Rusia del Tratado sobre las Fuerzas Convencionales en Europa y los acuerdos
internacionales relacionados con dicho tratado", señala el comunicado de Moscú.
Este paso se ha tomado debido "a las extraordinarias circunstancias que afectan
a la seguridad de la Federación Rusa y exigen la adopción de unas medidas
inaplazables", señala la nota oficial.
No se precisa cuáles son estas "extraordinarias circunstancias".
El tratado fue firmado en 1990 por los entonces presidentes de EEUU y la URSS,
George Bush y Mijail Gorbachov, y luego enmendado en 1999 para tener en cuenta
los cambios registrados en Europa del Este tras la desintegración de la antigua
Unión Soviética.
Sin embargo, aunque Rusia ratificó el
tratado, EEUU y algunos otros países de la Alianza Atlántica no lo han hecho, ya
que insisten en que Moscú debe retirar sus tropas de Georgia y de la región
moldava de Cisdniéster, donde están en contra de la voluntad de Moldavia.
Ahora, la reacción de la OTAN al decreto firmado por Putin ha sido contundente.
La decisión rusa es "un paso en la
dirección equivocada", afirmó el portavoz de la Alianza Atlántica, James
Appathurai.
"La OTAN lamenta esta decisión. Los países aliados consideran que el Tratado es
una piedra angular importante de la seguridad europea", ha añadido.
Por su parte, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter
Steinmeier, ha expresado su "grave preocupación".
La decisión rusa se produce en medio
de la disputa entre Moscú y Washington por los planes de EEUU de desplegar
elementos de su escudo antimisiles en Europa Central y Oriental, que Rusia
considera una "amenaza directa" para su seguridad.
|
 |
|
Putin, junto a Bush, en su residencia de Maine. (Foto: AP) |
Sin embargo, el portavoz de la OTAN ha destacado el punto de vista occidental de
que el tratado FACE "no tiene nada que ver con la defensa antimisiles", por lo
que "no deberíamos mezclar" ambas cuestiones.
El Kremlin había acusado a la OTAN de
no cumplir con el FACE e incluso había propuesto convocar una conferencia
extraordinaria de los estados firmantes.
En respuesta, la secretaria de
Estados norteamericana, Condoleezza Rice había exhortado a Moscú que no
abandonara el FACE, "uno de los más importantes acuerdos del siglo XX".
Putin comenzó a sugerir ya en abril que Rusia podría suspender el tratado, que
fue uno de los elementos que trató el secretario general de la OTAN, el holandés
Jaap de Hoop Scheffer, durante el viaje que realizó a Moscú el pasado 26 de
junio para repasar la cooperación bilateral.
En una conferencia internacional sobre Seguridad en Alemania, en abril pasado, Vladimir Putin advirtió que el uso intensificado de la
fuerza militar por parte de Estados Unidos está provocando
una nueva carrera armamentista, pues las naciones más
pequeñas han adquirido interés por desarrollar armas nucleares.
El presidente de
Rusia, también criticó o las acciones "unilaterales" de EEUU y
la ampliación de la OTAN al este de Europa, al tiempo que
defendió a Irán y pidió paciencia con el el desarrollo de su
programa nuclear.
Putin hizo estas
declaraciones en el marco de la Conferencia de Seguridad en Múnich,
Alemania, con la participación de 250
personalidades de 40 países, entre ellos la canciller Angela
Merkel, el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer,
y el Alto Representante de la UE para Política Exterior y de
Seguridad, Javier Solana.
El presidente ruso
aprovechó el lema elegido este año por la conferencia, "Crisis
global, seguridad global", para criticar lo que calificó de
intentos de EEUU de hacer un mundo unipolar mediante acciones
unilaterales al margen de la legalidad internacional.
Un informe presentado en mayo pasado al
Congreso estadounidense por el jefe de las fuerzas de la OTAN en Europa,
general Bantz Craddock, advierte que la estrategia y la creciente influencia de Rusia van en
contra de los intereses de seguridad de EEUU y de la OTAN.
El conflicto de Rusia con el eje EEUU-Unión
Europea se recalentó cuando el
presidente ruso advirtió sobre el riesgo de
"transformar a Europa en un polvorín" si Estados Unidos llegara a desplegar junto con
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) un escudo antimisiles en
Polonia y Checoslovaquia.
La advertencia fue simultánea al
anuncio del Ministerio de Defensa ruso que confirmaba que Moscú había probado
con éxito un nuevo proyectil intercontinental, capaz de portar hasta diez
cabezas nucleares y superar los sistemas de defensa convencionales de
misiles.
Por otra parte,
la decisión del gobierno de Putin de
no dar marcha atrás con su oposición a la instalación del sistema de
vigilancia AMB yanqui
frustró el objetivo principal de la visita de la secretaria de Estado a Moscú,
en mayo pasado, dejando en fojas cero las negociaciones.
Ese fue el marco geopolítico y la
crisis de intereses estratégicos Washington-Moscú no resueltos que rodearon
la cumbre de Bush y Putin en la paradisíaca residencia familiar en Kennebunkport,
Maine, hace dos semanas.
Tras esa cumbre, ilustrando su
fracaso, se produjo la decisión de Moscú de abandonar el tratado militar en
Europa.
|