La propuesta estadounidense para
instalar un sistema antimisiles en Polonia y
República Checa motivó que un alto jefe militar ruso advirtiera de que
el plan llevaría a que Moscú apunte sus misiles hacia sus antiguos aliados.
Las declaraciones emitidas el lunes por el general Nikolai Solovtsov, jefe de
las fuerzas rusas de misiles, fueron de las más duras emitidas a la fecha por
oficiales de Moscú.
Hace dos semanas, el presidente Vladimir Putin advertía en Alemania
sobre el peligro de una "nueva guerra fría", durante un discurso en Munich.
"Si los gobiernos de Polonia y la República Checa dan semejante paso... las
Fuerzas Estratégicas de Misiles (rusas) podrán apuntar hacia estas instalaciones
en caso de que se tome una decisión relevante", advirtió Solovtsov, quien
consideró que el plan estadounidense podría alterar la estabilidad estratégica
en la región.
Solovtsov lanzó su advertencia mientras que primer ministro checo Mirek
Topolanek y su colega polaco Jaroslaw Kaczynski indicaron en Varsovia que
estaban listos a analizar las condiciones bajo las cuales Estados Unidos
emplazaría 10 misiles de intercepción en Polonia y un radar en República Checa.
"Acordamos que ambos países darán probablemente una respuesta positiva a la
carta estadounidense, y sólo entonces abriremos las negociaciones", dijo
Topolanek.
EEUU pretende establecer una base antimisiles en Polonia y un centro de control
por radar en República Checa como parte de su programa de Defensa Nacional de
Misiles para 2011.
El plan cuenta con el respaldo de ambos gobiernos europeos.
Alemania, Canadá y Gran Bretaña se negaron a albergar elementos del sistema
estadounidense.
Varias encuestas señalan que la mayoría de los checos y polacos se oponen a esa
idea por temor a que sus países queden alineados con la controvertida política
de Washington en Medio Oriente y Afganistán y, por lo tanto, se vuelvan
blanco de ataques "terroristas".
Washington justifica su importancia con la protección que le dará al mundo
occidental contra posibles ataques con misiles procedentes de "estados
díscolos", como Corea del Norte e Irán.
Los funcionarios estadounidenses han explicado que los 10 misiles de
intercepción propuestos, los que podrían detener un ataque desde el Medio
Oriente, no tienen como blanco a Rusia, país que tiene un vasto arsenal nuclear
y podría derrotar fácilmente un sistema tan pequeño, simplemente al lanzar más
de 10 misiles.
Pero en una conferencia de prensa en Moscú, que comenzó justo antes del anuncio
en Varsovia, el general Solovtsov expresó sus preocupaciones de que Washington pueda elevar
el número de misiles en el futuro.
Expertos en asuntos militares, citados por agencias rusas, arguyeron que los
"estados díscolos" no tienen la intención ni la tecnología para atacar a Estados
Unidos ni a sus aliados, además de que los misiles serían mejor interceptados
desde Turquía, también miembro de la OTAN.
Por su parte, especialistas en materia de seguridad, también citados por medios
rusos, señalaron que la base podría formar parte de los intentos de
Estados Unidos para hacer frente a futuras amenazas de China y Rusia,
pero sostienen que Moscú ya desarrolló la tecnología que le permitiría sortear
el costoso proyecto de un escudo de defensa.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, alertó en una conferencia sobre
seguridad, realizada el sábado pasado en Munich, que el escudo avivaría una
nueva carrera armamentista y juró que la respuesta de su país, que sigue fuera
de la alianza, sería "efectiva y asimétrica del más alto grado".