Como se puede apreciar, las posiciones se muestran cada vez más irreductibles.
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Soldados chinos custodian la
Embajada de Corea del Norte en Pekín. (Foto: AP) |
Diálogo de sordos
En
diciembre pasado EEUU y Corea mantuvieron su primera cumbre en
Beijing
para "acercar posiciones" sobre el conflicto desatado por el programa
nuclear norcoreano, que había experimentado un pico de tensión en octubre pasado
cuando el régimen de Pyongyang
realizó un ensayo nuclear.
Demostrando lo que adelantó IAR Noticias sobre el juego para "ganar tiempo"
de EEUU y el régimen norcoreano, las conversaciones en
Beijing
sobre Corea del Norte y su programa nuclear terminaron, estancadas, si
posibilidad de avanzar y sin fecha de reanudación.
El principal negociador norcoreano,
Kim Kye-gwan, culpó a la "hostil" política estadounidense hacia Pyongyang
del fracaso de las negociaciones de Beijing en diciembre.
Corea del Norte puso como principal condición para desmantelar su programa
nuclear que Estados Unidos elimine sus sanciones económicas, y aceptó sentarse
nuevamente a la mesa de negociaciones con la promesa de que EEUU iba a
"analizar el tema".
Luego de otros intentos de
acercamiento de posiciones, las conversaciones siguen tropezando con la negativa
de Corea del Norte a entablar discusiones significativas sobre su programa
nuclear hasta que EEUU levante las sanciones financieras impuestas en 2005,
que bloquean millones de dólares norcoreanos en un banco de Macao.
Desde diciembre, las reuniones mantenidas hasta ahora se han convertido en un
diálogo de sordos.
Corea de Norte exige que se levante el bloqueo económico, como condición previa,
y EEUU exige que el régimen norcoreano renuncie expresamente a tener armas
nucleares y permita la inspección de la OIEA, algo simplemente impracticable, ya
que Norcorea utiliza su arsenal como estrategia de disuasión para evitar un
ataque de EEUU y presionar el levantamiento de sanciones.
Estas posiciones irreductibles -según los expertos- hacen que las negociaciones
no progresen y solo conduzcan cada vez más a un callejón sin salida, con una
nueva escalada militar como próxima etapa del conflicto.
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El misil Taepodong norcoreano podría alcanzar
EE.UU. |
Desenlace militar
Tras la crisis desatada por el ensayo
nuclear coreano de septiembre pasado, la
Casa Blanca comenzó la
"negociación diplomática" solo como una cáscara para ocultar sus verdaderas
intenciones que no son otras que las de "cercar militarmente" a Corea del Norte
y profundizar el ahogo económico para desestabilizar y derrocar al régimen de
Kim Il-Sung.
Analistas de la CNN, del Washington Post y de otras cadenas norteamericanas
vienen señalando que el
Pentágono y las agencias de inteligencia estadounidenses cuentan con informes
indicando que Corea del Norte, pese a su avance en el desarrollo del arma
nuclear, aun no cuenta con cabezas nucleares lo suficientemente pequeñas
para ser introducidas en un cohete balístico intercontinental.
Por lo tanto -señalan- una respuesta militar norcoreana solo podría ser
realizada en términos convencionales, sin la capacidad nuclear para poner
en riesgo a EEUU o Europa.
Esa sería la razón principal por la que los halcones de Washington intentan
precipitar un "desenlace militar" para aislar y derrocar al régimen de
Pyongyang antes de que éste consiga ensamblar su cohetería nuclear, con
capacidad para alcanzar blancos en ciudades estadounidenses y europeas.
En este escenario, como lo
sostiene el semanario Newsweek, la Casa Blanca ve a las negociaciones
con Corea del Norte como el "peor escenario" dado que le otorgaría más
tiempo al gobierno de Kim Il-Sung
para desarrollar su capacidad de alcance nuclear.
Por otra parte, la estrategia de ahogo económico que ya está funcionando
(y a la que se agregarán las sanciones contempladas en la resolución 1718 de la
ONU en diciembre) restringen cada vez el potencial económico financiero del
régimen norcoreano, no solamente para su desarrollo armamentístico y
nuclear, sino para atender las necesidades alimentarias básicas de su pueblo que
registra uno de los índices más altos de pobreza en todo el continente asiático.
El régimen norcoreano
se encuentra frente a una disyuntiva: si tras el fracaso de de las negociaciones
responde con otro ensayo nuclear, va a precipitar la siguiente movida de
Washington que no es otra que el "cerco militar" a
Pyongyang.
Sí, por el contrario, el régimen coreano se queda "quietito", favorece al
bloqueo económico que
amenaza con estrangular su economía y detonar un conflicto interno de difícil
retorno.
Por lo tanto, entre las dos opciones (y ante la imposibilidad de negociar en
términos favorables)
al régimen de Kim Il-Sung no
le queda otra salida que "patear el tablero" con otro ensayo nuclear para
ganar tiempo.
Si fracasan nuevamente (como ya se visualiza) las conversaciones
reiniciadas en Beijing el viernes
pasado, el desenlace militar aparece como inevitable en el tablero.