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(IAR-Noticias) 23-Noviembre-06
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Toda la prensa de la
zona ha destacado el asesinato.
(Foto: AFP) |
La operación terrorista para exterminar a Gemayel, respondió
al mismo patrón operativo y al mismo objetivo que el asesinato
de Hariri en el 2005: culpar por vía directa a Siria (y por vía
indirecta a Hezbolá) del asesinato del ministro encuadrándolo
dentro de una acción de Irán y del "terrorismo islámico" para
crear una "guerra civil" y derrocar al gobierno de Líbano.
Informe especial
Entre los "prosirios"
y los "antisirios" de Líbano se conocen todos, cada grupo
sabe de
las motivaciones políticas y los modus operandi del otro, y los
sectores están claramente representados: de un lado están el
gobierno libanés (los "antisirios") y los grupos políticos y
financieros que quieren borrar a Siria de toda influencia en
Líbano, y del otro están Hezbolá (los "prosirios") con
los sectores que quieren que Siria recupere el
protagonismo que tenía antes de que sus fuerzas armadas
abandonaran Líbano el año pasado.
De manera tal, que si
tuviéramos que presentar a los "prosirios" y "antisirios" en
términos boxísticos diríamos:
En este rincón, el
gobierno libanés "antisirio" apoyado por el eje EEUU-Israel-Europa,
y en este otro, la organización "prosiria" de Hezbolá,
apoyada por Siria, Irán, Hamás, y todo el "eje del mal".
De la guerra interna
por el poder que mantienen "prosirios" y "antisirios" se nutre
la dinámica de todos los acontecimientos políticos de Líbano,
incluidos los asesinatos por métodos terroristas que la CIA y el
Mossad israelí vienen instrumentando para dividir el país y
promover una guerra civil también con un claro propósito:
aislar y eliminar a Hezbolá y terminar con los sectores "prosirios".
Dentro de ese plan se
inscribieron los asesinatos del ex primer ministro libanés,
Rafic Hariri, en febrero de 2005, y el asesinato, este
martes, del ministro de
Industria libanés, el "antisirio" Pierre Gemayel, igual que
Hariri, conocido por su rechazo a la
influencia Siria en el Líbano.
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Pierre Gemayel,
ministro asesinado.(Foto AFP) |
La operación
terrorista para exterminar a Gemayel, respondió al mismo patrón
operativo y al mismo objetivo que el asesinato de Hariri en el
2005: culpar por vía directa a Siria (y por vía indirecta a
Hezbolá) del asesinato del ministro encuadrándolo dentro de una
acción de Irán y del "terrorismo islámico" para crear una
"guerra civil" y derrocar al gobierno del Líbano.
Tanto las operaciones con los asesinatos de
Gemayel y de Hariri,
como
el crimen del periodista libanés "antisirio", Tueni, y los
correspondientes informes "incriminatorios" posteriores de la
ONU se orientaron a probar que Siria se encuentra detrás
de todas las operaciones terroristas a través de la
presencia en su territorio de bases y campos de entrenamientos
de "extremistas" islámicos.
En ese entramado
operativo de culpar a Siria y al "terrorismo islámico" de los
asesinatos se va conformando, a su vez, el "clima
internacional" y el escenario para una acciones
militares contra Siria e Irán, y nuevas operaciones represivas
de Israel en Gaza, como la que caba de lanzar inmediatamente
después del asesinato de Gemayel este martes.
Con el asesinato de
Hariri, el eje Washington-Tel Aviv y sus socios de la ONU
(léase Francia y Gran Bretaña) crearon las condiciones para
voltear al gobierno "prosirio" de entonces y expulsar a las
fuerzas sirias del territorio libanés mediante una resolución
del Consejo de Seguridad que se cumplió en septiembre de 2005
con Siria abandonando el Líbano.
En septiembre de
2005, las tropas sirias, acatando una resolución de la ONU
operada por el eje EEUU-Gran Bretaña-Francia, abandonaron
Líbano, y el gobierno "prosirio" era derrocado por los sectores
"antisirios" apoyados por Israel y EEUU.
Finalmente, y por
medio de elecciones, asumió el actual gobierno "antisirio", con
Hezbolá y los sectores "prosirios" convertidos en segunda fuerza
electoral y en oposición en el Parlamento.
Expulsada Siria del Líbano, quedaba abierta la puerta para una
intervención militar estadounidense-israelí (tal como
ocurrió el 12 de julio de este año) orientada a
exterminar las bases logísticas y operativas de la guerrilla de
resistencia libanesa Hezbolá, la única barrera que se opone a
los planes judeonorteamericanos en ese país.
Cumplido el paso de
la expulsión de Siria, el eje sionista judeonorteamericano fue
por el objetivo complementario: el exterminio de Hezbolá y de
sus estructura político-militar en Líbano, para poder
controlar totalmente el país mediante el gobierno "antisirio", y
proyectar desde ese país una cabecera de playa para las acciones
militares contra Siria e Irán.
Con el asesinato
de Gemayel este martes, el eje Washington-Tel Aviv busca por
elevación crear el aislamiento internacional de Hezbolá
promoviendo una guerra de desgaste interno para conseguir por
vías políticas y diplomáticas la destrucción de Hezbolá,
que Israel y EEUU no pudieron lograr con 33 días de bombardeos
interrumpidos que causaron ,más de 1.200 muertos y la
destrucción de la economía y la infraestructura de Líbano
Después de fracasar
en el exterminio militar de Hezbolá, durante el genocidio aéreo
de 33 días en Líbano, Israel y su socio EEUU decidieron lanzar
un plan para conseguir su objetivo por vías de la división y el
enfrentamiento interno de "prosisrios" y "antisirios".
Luego del fracaso de
la invasión y los bombardeos de Israel en Líbano, y con Hezbolá
victoriosa, en fuentes
y medios árabes comenzó a circular la versión de un plan de
división entre prosirios (Hezbolá) y "antisirios" (el gobierno
de Líbano) que Washington y Tel Aviv estarían operando para
desarmar y aislar a la guerrilla libanesa (Ver:
El nuevo plan de EEUU-Israel para destruir a
Hezbolá).
La acción terrorista
con el asesinato de Gemayel, este martes, fue precedida de
una denuncia de un complot
para
derrocar al gobierno libanés que tiene como impulsores a Siria,
Irán y Hezbolá, que realizara EEUU a principios de
noviembre, que IAR Noticias (único medio en el mundo que hace
anticipaciones estratégicas) definió como la la primera fase de
una "Operación Guerra Civil" en marcha (Ver:
EEUU denuncia un "complot" de Siria, Irán y Hezbolá para
derrocar al gobierno de Líbano: La "operación guerra civil" en
marcha
).
Como ya está escrito
en el manual de operaciones de la CIA y el Mossad israelí, una
vez que las cadenas internacionales hicieron conocer el
asesinato de Gemayel, la maquinaria mediática y política del eje
sionista-norteamericano para responsabilizar a Siria y al
"eje del mal" se puso en marcha.
Estados Unidos, Israel, la ONU y la Unión Europea condenaron hoy
enérgicamente el asesinato del ministro de Industria libanés,
Pierre Gemayel, en un atentado que calificaron de "nuevo acto de
terrorismo".
George W. Bush, que
se encontraba en Honolulu (EEUU), recordó que "ha vuelto a
aparecer la fea cara del terrorismo", mientras en Washington el
Departamento de Estado dijo estar "conmocionado por el
asesinato".
Israel, a través de
su primer ministro, Ehud Olmert, manifestó su deseo de que el
asesinato del ministro libanés "no desestabilice la región".
El líder de la
comunidad drusa en el Líbano, Walid Jumblatt, ha culpado a
Siria del atentado contra el ministro Pierre Gemayel y ha
asegurado que espera que haya más asesinatos contra dirigentes
políticos de la mayoría parlamentaria, actualmente en el poder y
a la que pertenecía Gemayel.
El padre del ministro
asesinado, Amin Gemayel, presidente del Líbano entre 1982 y
1988, se abstuvo de acusar a nadie en concreto y pidió al pueblo
libanés que no salga a las calles a protestar por lo sucedido y
que no se deje llevar por sentimientos de venganza.
Tras el asesinato
de Pierre Gemayel, inmediatamente el Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas (Que durante los 33 días de genocidio militar
israelí en Líbano el no "consiguió reunirse" y permaneció
en silencio ante los crímenes) se reunió y apoyó la creación de
un tribunal internacional especial para que juzgue a
sospechosos de asesinatos políticos en ese país, incluidos los
de Gemayel y el ex primer ministro Rafik Hariri.
Tras "condenar" el
crimen, los 15 miembros del Consejo de Seguridad respaldaron el
establecimiento del tribunal, el cual deberá enjuiciar a los
implicados en asesinatos y atentados políticos cometidos en el
Líbano desde octubre de 2004.
El tribunal,
manipulado por EEUU y sus socios del Consejo de Seguridad, busca
sentar las bases "investigativas" para una resolución de condena
y sanciones a Siria, promover el "desarme efectivo" de Hezbolá,
y armar el escenario para intervenciones militares
culpando a Damasco de estar detrás de las acciones
"terroristas" y asesinatos.
Tanto Siria como
Irán, señalados como países "protectores del terrorismo"
por Washington, son acusados por el gobierno y el mando militar
israelí de ser los principales proveedores de armas a la
organización guerrillera Hezbolá que le infligió una derrota
histórica a las fuerzas del estado judío en el sur libanés.
A principios de mes,
en una operación sincronizada de los funcionarios de la Casa
Blanca, EEUU dijero que hay "evidencia creciente" de que
Siria, Irán y Hezbolá están planeando derrocar al gobierno
libanés.
"Estamos entonces
cada vez más preocupados por la creciente evidencia de que los
gobiernos de Siria e Irán, Hezbolá, y sus aliados libaneses
están haciendo planes para derrocar al gobierno democráticamente
electo de Líbano, liderado por el primer ministro (Fuad) Siniora",
dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.
Por su parte (y en el
colmo de la "adivinanza"), uno de los funcionarios claves del
entorno de Bush, el embajador estadounidense ante la ONU John
Bolton dijo que Siria e Irán tratan de derrocar al gobierno
democráticamente elegido de Líbano mediante la violación del
embargo de armas establecido por las Naciones Unidas, asegurando
que EEUU teme nuevos asesinatos de autoridades libanesas.
El extraño
"pronóstico" de Bolton se cumplió "por casualidad" este
martes con el asesinato de Gemayel, como si el halcón que
representa a EEUU en la ONU tuviese la "bola de cristal".
El crimen del
ministro sucedió, también por "casualidad", en un momento que
Irán, Siria e Irak, anunciaron una cumbre para tratar la
situación de Irak, y tras la condena de la Asamblea de la ONU a
los crímenes de Israel en Gaza, luego del rechazo internacional
que causó el veto de EEUU a una condena del Consejo de Seguridad
por las mismas razones
Y también resultó
otra "casualidad" que, 48 horas antes del asesinato, Hezbolá
tenía a sus militantes movilizados en las calles exigiendo al
gobierno de los "antisirios" mayor participación en el
parlamento y en las decisiones del poder.
Hace dos semanas,
el líder de Hezbolá, Hassan Nasralá, advirtió que el gobierno "antisirio"
con su primer ministro, Fuad Siniora, estaban comprometidos en
un plan de EEUU e Israel para aislar y desarmar a la
organización guerrillera que cumplió el papel de ejército de
defensa nacional durante los 33 días consecutivos de
masacre israelí en Líbano.
Consumado el
asesinato como detonante, ahora la operación del
Washington-Tel Aviv y de sus socios europeos contra Siria y
Hezbolá continúa en el ámbito diplomático de la ONU donde el
lobby estadounidense con Francia y Gran Bretaña preparan las
próximas acciones.
En un claro
aprovechamiento del asesinato de Gemayel, el gabinete de
seguridad israelí comunicó que ha decidido autorizar las
operaciones militares contra las instituciones del movimiento
palestino Hamas, que actualmente ostenta el Gobierno palestino,
incluidos los "asesinatos selectivos" contra miembros de
la organización.
En un comunicado oficial, el gabinete judío anuncia que ha decidido
"permitir las operaciones de ataque selectivo contra todos los
elementos implicados en los ataques terroristas, así como de las
operaciones militares contra las instituciones de Hamas en la
Franja de Gaza".
En resumen, toda la maquinaria de aprovechamiento político,
mediático y militar del eje sionista Washington Tel Aviv se
puso en marcha tras la operación de inteligencia con el crimen
de Gemayel.
Ahora solo
falta conocer la movida de piezas que harán, a modo de
respuesta en el tablero, Siria, Irán y Hezbolá.
Y lo más
importante: saber en que momento Nasralá, el jefe de Hezbolá,
cumplirá su promesa de lanzar parte de los 20.000 misiles,
que dice tener acumulados, contra las ciudades del norte de
Israel.
Lo que están
esperando los halcones de Tel Aviv para iniciar una nueva
escalada aérea en Líbano, y tal vez contra Siria, lo que de
hecho implicaría a Irán y toda su maquinaria de guerra.
En el Medio
Oriente se viene mucho fuego, y no precisamente artificial.
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