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(IAR-Noticias) 03-Noviembre-06
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Tanque israelí destruido en la frontera
con el Líbano. (Foto:AFP) |
La operación responde a una táctica divisionista como la utilizada en Palestina
para enfrentar a Hamás con el gobierno de Abbas, o a la utilizada para dividir
y enfrentar a sunies y chiíes en Irak, y cuya columna vertebral es la
instalación de la guerra civil.
Informe especial
A
casi tres meses del establecimiento
del precario "cese el fuego" en Líbano, en momentos en que Israel ejecuta una nueva
escalada militar represiva en gran escala en Gaza, y con las elecciones
legislativas del martes próximo como telón de fondo, la Casa Blanca denunció
este miércoles un complot para derrocar al gobierno libanés que tiene como
impulsores a Siria, Irán y Hezbolá.
Tanto Siria como
Irán, señalados como países "protectores del terrorismo"
por Washington, son acusados por el gobierno y el mando militar
israelí de ser los principales proveedores de armas a la
organización guerrillera Hezbolá que le infligió una derrota
histórica a
las fuerzas del estado judío en el sur libanés.
Este miércoles, en
una operación sincronizada de los funcionarios de la Casa
Blanca, EEUU dijo que hay "evidencia creciente" de
que Siria, Irán y Hezbolá están planeando derrocar al gobierno
libanés.
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Tony Snow, portavoz de la Casa
Blanca, lanzó la denuncia. |
"Estamos entonces
cada vez más preocupados por la creciente evidencia de que los
gobiernos de Siria e Irán, Hezbolá, y sus aliados libaneses
están haciendo planes para derrocar al gobierno democráticamente
electo de Líbano, liderado por el primer ministro (Fuad) Siniora",
dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.
"El apoyo a un Líbano
soberano, democrático y próspero es un elemento clave de la
política estadounidense en Medio Oriente", añadió el vocero de
Bush.
Por su parte, uno de
los funcionarios claves del entorno de Bush, el embajador
estadounidense ante la ONU John Bolton dijo que Siria e Irán
tratan de derrocar al gobierno democráticamente elegido de
Líbano mediante la violación del embargo de armas establecido
por las Naciones Unidas, asegurando que EEUU teme
nuevos asesinatos de autoridades libanesas.
Sobre el papel y las obligaciones de Siria en el
"desarme de Hezbolá" ordenado en la resolución del
Consejo de Seguridad que decretó la "tregua" en agosto, Bolton
las calificó de "particularmente importantes dado que es el
otro país que colinda con Líbano además de Israel".
Terje Roed-Larsen, el enviado principal de la ONU (un operador
del lobby estadounidense conducido por Bolton) para los asuntos
sirio-libaneses, dijo que representantes del gobierno libanés
"han establecido en público y también en conversaciones con
nosotros que han ingresado armas por la frontera hacia
Líbano" incluso en las últimas semanas.
Acerca de si temía nuevos asesinatos de autoridades libanesas,
Bolton dijo que "totalmente, lo tememos".
Consultado sobre la
denuncia de Bolton, Roed-Larsen, dijo que no tenía información
específica al respecto, pero que han sido cometidos 14
asesinatos e intentos de asesinato en Líbano desde que en
febrero del 2005 fue muerto el ex primer ministro Rafik
Hariri en Beirut.
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Rafik Hariri, ex primer ministro del Líbano |
El plan de
división con el asesinato de Hariri
Inmediatamente después del
asesinato del ex premier, el eje Washington-Tel Aviv acusó a Siria y a
Hezbolá de estar detrás de la
operación del crimen y comenzó a presionar en la ONU para
que ese país retire sus tropas de Líbano.
Portavoces de Damasco señalaron que el asesinato de Hariri
tenía que ver con la
preparación de un "clima anti-Siria" que habían lanzado la Casa Blanca y el
Pentágono como marco justificatorio para las operaciones militares que
tenían previstas contra Siria y las organizaciones que operaban contra Israel desde
territorio libanés (Ver:
La ONU manipula el asesinato de Hariri
).
Esto quedó confirmado con la invasión militar del 12 de julio
pasado, cuyo objetivo central era terminar con Hezbolá y su estructura militar y
convertir a Líbano en un plataforma de lanzamiento de futuras operaciones contra
Irán y Siria, y cerrar el círculo de lo que los halcones del lobby judío de
Washington llaman estrategia de "remodelación del mapa de Medio Oriente"
(Ver
Las claves ocultas de la invasión al
Líbano: el objetivo es Siria
).
El conflicto entre sirios y "antisirios" se profundizó tras el asesinato
de
Rafik
Hariri,
ex primer
ministro del Líbano y uno de los hombres más ricos del país, por un coche
bomba que explotó cerca del vehículo en el que se desplazaba,
causando la muerte de al menos nueve personas más
e hiriendo a decenas, en febrero de 2005.
El eje Tel Aviv-Washington culpó inmediatamente del asesinato a Hezbolá y a los
servicios de inteligencia sirios, como una maniobra para desatar un
enfrentamiento entre los "prosirios" (que entonces controlaban el
gobierno) y los "antisirios" que se plegaron a la tesis desplegada por la dupla
judeo norteamericana.
Para los sirios, y para la inteligencia árabe en general, el asesinato de Hariri
fue ejecutado por la CIA y el Mossad con el propósito de derrocar al gobierno
"prosirio" y expulsar a las tropas sirias del Libano, tal como ocurrió más
adelante (Ver:
La CIA y el Mossad lanzan el "Plan Siria").
En septiembre de 2005, las tropas sirias, acatando una resolución de la ONU
operada por el eje EEUU-Gran Bretaña-Francia, abandonaron Líbano, y el gobierno
"prosirio" era derrocado por los sectores "antisirios" apoyados por Israel y
EEUU.
Finalmente, y por medio de elecciones, asumió el actual gobierno "antisirio",
con Hezbolá y los sectores "prosirios" convertidos en segunda fuerza electoral y
en oposición en el Parlamento.
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Un soldado israelí en la frontera
israelí con el Líbano. (Foto:AFP) |
La "operación guerra civil"
Durante la invasión militar y el genocidio israelí,
de julio-agosto, los sectores "antisirios" que
controlan el gobierno, mantuvieron una actitud "cautelosa" con Hezbolá
debido al rol militar y la gran influencia social que detenta la organización
guerrillera, la cual se ha convertido en el emblema de la resistencia a las tropas
judías invasoras.
Luego del fracaso de la invasión y los bombardeos de Israel en Líbano, y con Hezbolá victoriosa, en fuentes
y medios árabes comenzó a circular la versión de un plan de división entre
prosirios (Hezbolá) y "antisirios" (el gobierno de Líbano) que Washington y Tel
Aviv estarían operando para desarmar y aislar a la guerrilla libanesa (Ver: El
nuevo plan de EEUU-Israel para destruir a Hezbolá).
B ajo cuerda, los sectores "antisirios" (básicamente el
establishment politico-económico que mantiene fluidos contactos financieros con
Washington) se plegaron a las tesis judeo-norteamericanas que responsabilizan
a Hezbolá por la destrucción de Líbano.T
Tras la derrota militar, y luego de forzar una resolución de cese el fuego en la
ONU que posibilitara un "retiro honroso" de las fuerzas israelíes, EEUU e
Israel pusieron en marcha un plan político-diplomático orientado a aislar y
desarmar a Hezbolá, objetivo que no habían podido conseguir por la vía militar.
En concreto:
El nuevo plan para destruir, aislar y desarmar a
Hezbolá, busca crear una división
entre Hezbolá y el gobierno de Líbano, recreando un nuevo enfrentamiento
(incluso armado) entre "prosirios" y "antisirios", como sucedió después de la
muerte de Hariri.
Dólares, créditos, y abundantes "comisiones en negro"
-según medios árabes- forman parte de laa nueva estrategia
del eje Washington-Tel Aviv para corromper a los políticos y militares "antisirios"
y precipitarlos a una guerra interna contra Hezbolá, y sus estado protector,
Siria.
Esta estrategia retoma su hilo conductor con la denuncia que este miércoles
realizó la Casa Blanca acusando a Hezbolá y sus "protectores", Siria e Irán, de
estar detrás de un operación para derrocar al gobierno "antisirio" de
Siniora.
Junto con la denuncia la Casa Blanca
dijo que Siria esperaba detener la formación de un tribunal internacional que
juzgue a los sospechosos de la explosión que mató el 14 de febrero de 2005 al ex
primer ministro de Líbano Rafiq Hariri.
El especialista de
asuntos internacionales de la BBC, Paul Reynods, señaló que la
denuncia de la Casa Blanca parece surgir de la tensa situación
en Líbano, en donde Hezbolá está reclamando un tercio de los
puestos del gabinete, lo que le daría poder de veto sobre
las decisiones.
Según el portavoz de
la Casa Blanca, Snow, hay indicios de que uno de los objetivos
del plan "golpista" de Siria, Irán y Hezbolá consiste en evitar
que el Gobierno libanés apruebe la creación de un tribunal
internacional que se encargaría de juzgar a los presuntos
implicados en el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic
Hariri.
No obstante, y en las antípodas de la alianza judeo-norteamericana
con los "antisirios" de Líbano, medios árabes señalaban este
miércoles que la denuncia de Washington está orientada a
promover una "guerra civil" entre Hezbolá y el gobierno "antisirio"
de Fuad Siniora.
La operación -señalan- responde a una táctica divisionista como
la utilizada en Palestina para enfrentar a Hamás con el gobierno
de Abbas, o de la utilizada para dividir y enfrentar a sunies y
chiíes en Irak, y cuya columna vertebral es la guerra civil.
A ese plan judeo-norteamericano en
marcha se refería el líder de Hezbolá, Hassan Nasralá,
cuando en su aparición televisiva de este miércoles advirtió que "la resistencia en Líbano es
fuerte, sólida, capaz y preparada, y no serán capaces de minarla a pesar de los
retos a los que se enfrente".
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