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García
dijo que espera tener buenas relaciones con
Venezuela.
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Las apariencias engañan
Chávez y García,
contabilizan bajas y se devuelven atenciones ¿Habrá amor?
La idea de Washington y de las
trasnacionales parece ser la de aprovechar el triunfo de
Alan Garcia para proyectarlo como el "primer espadachín anti-Chávez" en la región.
Eso comienza a chocar con los intereses de García quién necesita
un "acuerdo de gobernabilidad" con Humala (aliado de Chávez) en
el Congreso. Chávez, por su parte, necesita bajar los
decibeles de la confrontación para salirse del escenario de
"gran derrotado" que las usinas mediáticas del Imperio con The
Wall Street Journal a la cabeza han lanzado contra él tras la
derrota de Humala. Pero, Dios propone, y el Imperio dispone, al
menos para García.
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(IAR-Noticias) 07- Jun-06
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El Gobierno de Chávez aseguró que los contactos bilaterales se mantendrán "en su estado actual".
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Informe
especial
IAR-Noticias
Preservando
un "perfil bajo" tras la derrota de su "apadrinado", Ollanta Humala, y a
pesar de las amenazas de de romper relaciones con el Perú si Alan García
ganaba las elecciones, el Gobierno de Chávez aseguró el lunes que los contactos
bilaterales se mantendrán "en su estado actual".
El viceministro de Exteriores para
América Latina y el Caribe, Pavel Rondón, aseguró que "esas son las
instrucciones" (bajar los decibeles de la pelea) criticando además el discurso
pronunciado el domingo por el nuevo mandatario peruano, quien manifestó que el
único derrotado fue Hugo Chávez.
Desde Santo Domingo, el canciller
venezolano, Alí Rodríguez, señaló que la normalización de las relaciones
diplomáticas entre Venezuela y Perú -no tienen embajadores- dependerá de las
acciones de Lima.
Desde Lima se le hizo una
"devolución de atenciones" bajando los decibeles de la pelea.
Precisamente el lunes, el canciller
peruano, Oscar Maúrtua, denunció ante la Asamblea General de la Organización de
Estados Americanos (OEA) en Santo Domingo las injerencias "inadmisibles"
de Chávez.
Devolviendo las "atenciones"
conciliatorias, el presidente electo de Perú, Alan García, dijo el martes que
busca buenas relaciones con Venezuela y no quiere encabezar un movimiento
continental contra su presidente, Hugo Chávez.
García habló luego de una campaña en la que intercambió agrios insultos con
Chávez, a quien acusó de respaldar a su oponente nacionalista, Ollanta Humala.
El presidente electo sostuvo que esperaba tener buenas relaciones con
Venezuela, siempre y cuando el gobierno de Caracas no se inmiscuya en su
país.
En declaraciones a la prensa
extranjera, García aceptó que no puede ignorar el caudal de votos
obtenido por su adversario, Ollanta Humala.
"El señor Humala es un actor político importante, y un presidente debe conversar
con las diferentes fuerzas políticas", agregó el presidente electo.
Respecto a esta bajada de decibeles
de la pelea mediática de Chávez y García, los analistas coinciden en un
tácito acuerdo de "tregua" que favorece al escenario en que ambos se encuentran
tras el resultado de los comicios.
Chávez, señalado como el "gran
derrotado" en los comicios peruanos por las usinas mediáticas derechistas
-tanto en EEUU como en Latinoamérica- eviddentemente eligió un "perfil bajo"
hasta que se calmen las aguas y las repercusiones de la caída de de su protegido
Humala, a quién el apoyo del venezolano le corrió en contra.
En cuanto a García, la performance
electoral de Humala (logró más legisladores que el aprismo en el Parlamento) lo
obliga a la búsqueda de una negociación con el líder "nacionalista" en
Congreso a fin de destrabar una futura oposición a su gestión.
A nivel del congreso la UPP de
Humala tiene 45 de los 120 parlamentarios, el APRA 36, la Unidad Nacional
17, la Alianza Fujimorista 13, el Frente del Centro 5, PP del ex presidente
Toledo 2 y la evangelista RN 2.
Esto indica que la gestión de García
en el gobierno peruano se desarrollará bajo la presión de la oposición
humalista.
Por otra parte, una confrontación
abierta con Chávez favorecería el avance de Humala entre los sectores más
pobres del Perú.
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Después de los insultos, García
precisa un acuerdo con Humala. |
Durante el cierre de la campaña
electoral el ex presidente García definió los
comicios como una batalla "entre Perú y Chávez", afirmó que su país
"pasará a ser una colonia de Venezuela", si Humala ganaba las
elecciones.
En una estrategia calculada para aislar a Chávez y enfrentarlo a la sociedad
peruana, García señaló que la elección se debatirá entre los que están "con
Chávez o con el Perú" y, en ese sentido, convocó a los peruanos a
acompañarlo en su manifestación de cierre de campaña, ayer jueves, para rechazar
la "política de intromisión" de Chávez.
Por otra parte, los comicios peruanos
-más allá de sus protagonistas directos- ffueron presentados como un
referéndum a la figura y al proyecto de Chávez en América Latina.
Desde los primeros rounds de "pelea
de comadres" que había entablado Chávez con García y el presidente, Alejandro Toledo, los expertos -entre ellos IAR Noticias-
advirtieron que al presidente venezolano esta vez le iba a fallar el oráculo,
como finalmente sucedió.
Señalábamos a fines de abril (Ver:
Humala
sale a despegarse del "salvavidas de plomo" Chávez)
que los
ataques de Chávez y su defensa de Humala habían comenzado a galvanizar a la
derecha peruana alrededor de la candidatura de Alan García.
Las críticas del verborrágico
presidente venezolano a García, a quien llamó "canalla, tahúr y ladrón",
levantó una ola de reacciones en contra en la derecha peruana, incluso en el
sector de Lourdes Flores, derrotada en las urnas por el corrupto ex presidente peruano.
La campaña, sucia y con golpes bajos, se había convertido, en un hecho
inédito, donde Chávez -a través de la
manipulación mediática - estaba señalado como el "verdadero candidato" que
le disputaba
la presidencia del Perú a García.
Humala, intentó -tardíamente-
despegarse de Chávez ante la reacción en contra que éste producía en la
prensa local y entre los votantes peruanos, pero, aunque en el último tramo
redujo la ventaja que le llevaba García, no le alcanzó para recuperarse del
todo.
Este martes, The Wall Street Journal,
el medio económico-financiero más influyente del Imperio, calificó el
triunfo de García
como un "duro golpe a las
ambiciones de Chávez".
El diario estadounidense publicó un artículo este martes señalando
que "la derrota de Ollanta Humala en Perú es la muestra más reciente de que los lazos con Chávez
pueden ser negativos para los políticos latinoamericanos, y que el plan de
Chávez de exportar su programa izquierdista está encontrando resistencia".
El Journal señala que "el triunfo de García fue tanto sobre Chávez
-un populista que
intenta expandir la influencia de Venezuela en la región- como contra Ollanta
Humala, el populista peruano y aliado de Chávez que competía contra García."
No obstante, para el financiero
imperial, aunque las elecciones peruanas sean un revés para Chávez, la mayoría de
los analistas no cree que éste sea el fin de los esfuerzos venezolanos por
ampliar su influencia, en Perú o en otra parte de la región. Humala tendrá el
bloque más numeroso del Congreso y tiene la capacidad de convocar disturbios
callejeros.
Desde hace dos semanas, El Journal, en sintonía con la
estrategia del departamento de Estado, coloca a Chávez a la cabeza de lo que
denomina "proceso populista" nacido con la ola de nacionalizaciones
petroleras en América Latina.
Junto con The Washington Post (el otro influyente diario del Imperio) el Journal
destaca el carácter "imperial" de la política petrolera de Chávez, que
-según la versión del Journal-, alimenta llos proyectos políticos hegemónicos
"populistas" del presidente venezolano en América Latina.
En este contexto desfavorable
-señalan analistas- al líder bolivariano dde Venezuela no le conviene "hacer
olas" prolongando un enfrentamiento con García que le seguiría en contra a
su proyecto de influencia y liderazgo en la región.
Razón por la cual -señalan- el
gobierno venezolano extendió una mano de "tregua" al futuro presidente
del Perú, tan necesitado de ella como el -por ahora- alicaído Hugo Chávez.
Solo se trata -estiman algunos- de un
aflojamiento táctico de tensiones de mutua conveniencia en una guerra
que seguramente continuará con más fuerza una vez que ambos recompongan sus
respectivos tableros.
Pero, más allá de su voluntad
personal, García deberá administrar la gerencia peruana acatando los
intereses de los bancos y trasnacionales que controlan hegemónicamente los
recursos naturales y el sistema ecomico-productivo de Perú, a los que no podrá
defraudar si quiere continuar en el sillón.
Tanto el poder trasnacional como el
gobierno de Washington han depositado en García la esperanza de un centro
irradiador "antichávez" que tenga een el centro al electo presidente de
Perú.
En ese sentido, son claras las
posturas expresadas en The Wall Street Journal, The Washington Post, y las
principales usinas mediáticas del Imperio, que ven en García una barrera de
contención a los proyectos satelizadores de Chávez en América del Sur.
La idea de Washington y de las
trasnacionales parece ser la de aprovechar el triunfo de
Alan Garcia para proyectarlo como el "primer espadachín anti-Chávez"
en la región.
Eso comienza a chocar con los
intereses de García quién necesita un "acuerdo de gobernabilidad" con
Humala (aliado de Chávez) en el Congreso.
Chávez, por su parte, necesita
bajar los decibeles de la confrontación para salirse del escenario de "gran
derrotado" que las usinas mediáticas del Imperio con The Wall Street Journal
a la cabeza han lanzado tras la derrota de Humala.
El argumento central de García
(Chávez y su proyecto de "satelizar" a Latinoamérica utilizando el petróleo
venezolano) sacudió a la derecha peruana y prendió rápidamente en las
tradicionales usinas mediáticas del "antichavismo" tanto en Miami, como en
toda la región.
Para los expertos no pasó
"desapercibida" la novedad que incluía el argumento de García: el candidato
derechista peruano no lo atacaba a Chávez como líder de un "proyecto
comunista", sino como jefe de un proyecto de satelización política y
económica de gobiernos de la región, utilizando el petróleo venezolano como
arma de conquista.
En sintonía con este objetivo, The Wal Street Journal
y otros medios y cadenas estadounideneses ya presentan el triunfo de Alan Garcia en Perú, y la reelección de Alvaro Uribe
en Colombia, como síntoma de una detención de la "ola populista" (término
en que engloban a todos los "presidentes progresistas") en América Latina.
En este contexto, el nuevo gerente de
enclave García, estará presionado, por un lado, por su necesidad de acuerdo
con Humala (para lo cual deberá bajar el enfrentamiento con Chávez), y por
el otro, si quiere asumir sin problemas la presidencia del Perú, deberá
profundizar su pelea -ahora por áreas de influencia- con el presidente de
Venezuela.
Por ahora, Chávez y García,
consumados guerreros mediáticos, están contabilizando sus muertos y
recomponiendo sus frentes de batalla.
Los patrones del Norte, por su parte,
dicen que la guerra debe continuar.
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