El fracaso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para responder
rápidamente a la crisis en la occidental región sudanesa de Darfur y otros focos
de conflicto en el mundo está impulsando pedidos para crear una fuerza de paz
permanente.
Por Haider Rizvi - IPS
La idea es contar con un contingente preparado para responder a los conflictos
armados antes de que se conviertan en una catástrofe humanitaria.
El tema está actualmente en discusión en la Comisión de Relaciones Exteriores de
la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Los defensores del proyecto argumentan que un Servicio de Paz de Emergencia del
organismo mundial (Uneps, por su sigla en inglés), en condiciones de intervenir
en las etapas iniciales de las crisis humanitarias, podría salvar millones de
vidas y miles de millones de dólares.
"La iniciativa encaja dentro de los intereses de Estados Unidos", afirmó el
representante Albert Wynn, del opositor Partido Demócrata, quien presentó en
marzo un proyecto de ley para respaldar la idea, junto con su par James Walsh,
del oficialista Partido Republicano.
De acuerdo con la visión de ambos legisladores, la Uneps reclutaría, entrenaría
y emplearía entre 10.000 y 18.000 profesionales, entre los que se encontrarían
policías, militares, socorristas y jueces.
Según Wynn y Walsh, la nueva fuerza podría movilizarse fácilmente dentro de las
48 horas posteriores a la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, ya
que tendría un carácter permanente.
En la actualidad, cuando el organismo mundial decide enviar una fuerza de paz,
debe encontrar a los países dispuestos a formar parte de ella y organizarla
desde cero.
El portavoz de Wynn, Eriade Hunter, señaló a IPS que el legislador "cree que
esta es una iniciativa importante, que debe ser implementada con rapidez. Por lo
tanto, estamos tratando de generar la conciencia sobre su necesidad para sumar
el apoyo de otros congresistas y dar los pasos necesarios para convertirla en
realidad".
Los propulsores de la idea mencionan los asesinatos masivos en Liberia, la
República Democrática de Congo, Ruanda, Sierra Leona, Sudán, Timor Oriental y la
ex Yugoslavia como claros ejemplos de los fracasos de la ONU.
En Darfur, una campaña de contrainsurgencia de "tierra arrasada", llevada
adelante por el gobierno y milicias árabes, provocó en sus tres años de duración
el desplazamiento forzoso de dos millones de personas y la muerte de entre
200.000 y 400.000 personas.
La ONU trata de organizar una fuerza de paz de entre 17.000 y 20.000 hombres en
conjunto con la Unión Africana, pero el proceso resulta muy lento y sólo un
puñado de naciones de África han ofrecido colaborar con tropas. Estados Unidos y
la Unión Europea no tomaron compromiso alguno al respecto.
Con independencia del destino que aguarde al proyecto en el Congreso legislativo
en Washington, la propuesta recibió el apoyo de varias influyentes
organizaciones humanitarias y entidades de derechos humanos.
"Este es un proyecto importante y los diputados Wynn y Walsh deben ser elogiados
por su liderazgo bipartidario en este esfuerzo internacional", dijo el
vicepresidente ejecutivo para las Relaciones Gubernamentales de la entidad
estadounidense Ciudadanos por las Soluciones Globales, Don Kraus.
Kraus y otros 36 representantes de organizaciones humanitarias enviaron una
petición para que los legisladores en Washington apoyen el proyecto de creación
de una fuerza permanente de la ONU.
Los firmantes de la petición señalaron que ese contingente no sólo sería útil
para que la comunidad internacional cumpliera con su deber de proteger a los
civiles, sino que también ayudaría a crear un clima de estabilidad en regiones
"volátiles".
La tarea de conseguir los apoyos y los fondos para cada nueva misión de la ONU
es, indicaron, el equivalente a la situación de "un jefe de bomberos que debe
reunir dinero, encontrar voluntarios y conseguir un camión contra incendios cada
vez que un fuego comienza".
Kraus señaló que Washington votó a favor de las 18 misiones de paz de la ONU
actualmente desplegadas alrededor del mundo, por lo cual el proyecto de ley
sería beneficioso para Estados Unidos.
"El pueblo estadounidense reconoce que el mundo entero es nuestro patio
trasero", dijo Kraus a IPS. "Esta es la razón por la cual el proyecto cuenta con
el apoyo de tantas organizaciones. Ayudar a la gente a vivir en paz nos hace más
seguros y además es hacer lo correcto", agregó.
Kraus y los otros promotores del proyecto son optimistas respecto de sus
esfuerzos para convencer a los legisladores.
Sin embargo, funcionarios de la ONU sugirieron que la idea de crear una fuerza
de paz permanente tiene pocas posibilidades de concretarse.
"No tiene futuro, la idea está muerta antes de nacer", le dijo a IPS un
funcionario del organismo mundial que pidió mantener su identidad en reserva.
"Esta propuesta ha estado dando vueltas desde hace 15 años. Los países miembros
no tienen voluntad para esto", agregó.
En 1993, el entonces secretario general de la ONU, Boutros Boutros-Ghali,
propuso una iniciativa similar, pero Estados Unidos se encargó de hacerla
naufragar.
El funcionario de la ONU que habló con IPS dijo que "no existe disposición de
parte de los miembros más poderosos. Estamos analizando", concluyó, "cómo
reducir la brecha temporal entre la autorización y el despliegue de la fuerza".