Cada vez es más común que los inversionistas estadounidenses dirijan su
capital a inversiones en bienes raíces fuera de su país, desde centros
comerciales en Australia a edificios de oficinas en Noruega y viviendas en
América Latina.
Por Jeff D. Opdyke -The Wall Street Journal
Las firmas de servicios financieros en Estados Unidos han lanzado muchos fondos
que invierten en bienes raíces extranjeros. Charles Schwab Corp. acaba de
estrenar un fondo global de bienes raíces que apuesta, en parte, al crecimiento
de los alquileres de oficinas en Londres. WisdomTree Investments Inc. introdujo
un nuevo fondo que cotiza en bolsa (ETF) que sigue de cerca la evolución de los
bienes raíces en Australia, Hong Kong y Japón.
También se han lanzado nuevos fondos de capital cerrado (es decir, cuyo capital
no puede ser ampliado por nuevas suscripciones), dirigidos a inversionistas más
conservadores, incluyendo Alpine Global Premier Properties Fund, perteneciente a
Alpine Funds, que comenzó a cotizar en abril de este año luego de recaudar US$2.000
millones.
Los inversionistas estadounidenses han puesto unos US$6.000 millones en fondos
de inversión en bienes raíces fuera de Estados Unidos este año, sustancialmente
más de lo que se invirtió en fondos de propiedades dentro de EE.UU., según
Morningstar Inc.
Brasil y México
Uno de los beneficiados de este auge de la inversión en los bienes raíces
internacionales ha sido América Latina.
Brasil, por ejemplo, puede convertirse en "uno de los grandes lugares donde
invertir durante la próxima década", afirma Sam Lieber, presidente de Alpine
Funds. La caída de las tasas de interés y las buenas perspectivas de crecimiento
económico en Brasil contribuyen a atraer el interés de los inversionistas
extranjeros, señala Eduardo Câmara, vicepresidente y director de relaciones con
los inversionistas de JHSF Participações SA, una firma brasileña de desarrollo
inmobiliario.
En México, a su vez, los extranjeros han invertido en bienes raíces comerciales
y residenciales. "Aún no estamos cerca de los niveles de países desarrollados,
pero (la inversión) sigue creciendo", dice Alan Castellanos, director general de
Finanzas y Planeación de Desarrolladora Homex S.A. de C.V., una firma mexicana
de desarrollo inmobiliario. La llegada de la inversión extranjera también
beneficia a las empresas inmobiliarias locales, porque éstas pueden acceder
ahora a más alternativas de financiamiento, afirma Castellanos.
Lieber afirma que "por lo general, el mercado en América Latina es muy bueno,
pero tenemos que ser más selectivos". Además de Brasil, su fondo ha examinado
oportunidades en Chile, Panamá y Colombia. "Esos son objetivos potenciales,
aunque en este momento no vemos que ninguno (de esos países) tenga la dinámica
apropiada, es decir, una situación positiva de crecimiento o una adecuada
liquidez", es decir, que las propiedades se pueden vender con rapidez.
La importancia de los REIT
El principal motor detrás de la inversión en bienes raíces en el mundo es el
surgimiento de los fondos fiduciarios de inversión en bienes raíces (conocidos
como REIT, por sus siglas en inglés). En años recientes, la estructura de los
REIT, que son muy comunes en EE.UU., ha ganado más adeptos y ahora se puede
encontrar en más de 20 países. A principios de año, sin ir más lejos, los REIT
fueron introducidos en Gran Bretaña.
Sin embargo, los REIT pueden variar mucho entre país y país. En Japón, por
ejemplo, los REIT son vehículos pasivos de inversión. Pero en lugares como
Singapur, la estructura de los REIT es más parecida a lo que impera en EE.UU.,
dicen los gestores de fondos. "Hay un universo de empresas en las cuales se
puede invertir, y un buen crecimiento en muchas empresas nuevas", insiste Steve
Buller, gestor de portafolio de Fidelity International Real Estate Fund.
La mayoría de los fondos de bienes raíces fuera de Estados Unidos tiene una
buena parte de sus activos en mercados grandes y desarrollados en Europa del
Este, Asia, EE.UU. y Canadá, donde el rango de compañías disponibles es elevado.
Por ejemplo, Franklin Global Real Estate Fund tiene un 75% de sus activos en
EE.UU., Australia y Japón.