Cada vez más, el rostro público de International Business
Machines Corp. es el de Steve Mills.
Por
William M. Bulkeley -
The Wall Street Journal
Este ejecutivo encabeza la división de software de IBM, conocida
por su afán por las adquisiciones, que ha sido el motor que ha
impulsado los resultados en los últimos trimestres. Con
frecuencia, Mills representa a la compañía en conferencias con
inversionistas y encuentros de clientes interesados en software.
Su creciente perfil refleja una nueva realidad en este gigante
de la tecnología.
IBM sigue siendo más conocida por sus computadoras y gran parte
de sus ingresos proviene de sus servicios. Pero la mayor parte
de su crecimiento en ganancias proviene de su software. Tras
adquirir 44 empresas de software desde 2000 por un total de unos
US$9.500 millones, la compañía aspira a más.
"He estado en las ligas menores por años", dice Mills. "Ahora es
como si hubiera alcanzado las grandes".
Si fuera una empresa aparte, la división de software sería, en
términos de ingresos, la segunda mayor compañía de software del
mundo detrás de Microsoft Corp. El ingreso en este rubro creció
14,4% en el cuarto trimestre de 2006, alcanzando US$18.200
millones para todo el año. Aunque el software sólo representa
20% de los ingresos totales, contribuye un 40% a las ganancias.
Entre las marcas más fuertes en el portafolio de software de IBM
están WebSphere, un programa de herramientas de Internet para
empresas; Tivoli, que gestiona sistemas de computación, y Lotus,
que fabrica software para email.
Mills ha recibido reconocimiento por haber persuadido a la
compañía a que se concentrara en el software, y por asumir una
estrategia disciplinada para concretar e integrar las
adquisiciones. Su mayor compra fue Rational Software, un
fabricante de herramientas para programadores de software, por
el que pagó US$2.100 millones en 2002.
La idea, explica Mills, es comprar empresas con productos únicos
que puedan crecer más rápido cuando la enorme fuerza de ventas
de IBM los venda. Mills asegura que no comprará una empresa sólo
para ganar más vendedores o nuevos clientes, porque IBM ya vende
productos a casi todas las grandes corporaciones. Una vez
adquiridas, las empresas deben atravesar un proceso de
integración, el cual se inició en 2000 a instancia de Mills.
John Patrick, un ex ejecutivo de software, cree que una de las
claves del éxito que IBM ha tenido con el software fue que, en
1995, Mills reconoció que las empresas usarían Internet para
algo más que sólo publicidad. Así, ordenó a los programadores
que desarrollaran WebSphere usando estándares abiertos, lo que
facilitaría que otras empresas usaran el software. Era una
decisión arriesgada, recuerda Patrick.
John Swainson, presidente ejecutivo del rival CA Inc., que solía
trabajar para Mills en IBM, dice que su ex jefe "batalló en una
época en la que no era popular decir que IBM debía apostar por
el software".