El aniversario de la guerra entre Israel y Hezbolá no es, por cierto,
motivo de fiesta. No sólo porque hubo muertos (alrededor de 1.000 por el lado
libanés y 160 en Israel).
Por Jana Beris
- BBC
No únicamente porque cayeron en
territorio israelí aproximadamente 4.000 cohetes disparados por Hezbolá y hubo
fuertes bombardeos israelíes en territorio libanés. Ni por los daños materiales
sufridos a ambos lados de la frontera, especialmente notorios en Líbano.
Es que un año después, nadie parece tener dudas de que esa no fue la última
conflagración armada.
En Israel, la percepción es que cuando Hezbolá considere que ello sirve a sus
intereses, volverá a atacar a su población.
El que no hayan sido devueltos a Israel los soldados secuestrados por Hezbolá el
12 de julio del año pasado cuando patrullaban la frontera, es visto como una muy
mala señal de futuro.
En Líbano, la situación es más compleja, ya que quien atacó con misiles a Israel
no fue la autoridad central sino la única milicia armada del país, Hezbolá, pero
el precio por la respuesta israelí lo pagó también la población civil que no
había buscado esa guerra.
Liderazgos que tambalean
Un año después de la guerra, los liderazgos a ambos lados de la frontera se
tambalean.
En el plano interno libanés, Hezbolá intenta derrocar al gobierno central del
Primer Ministro Fuad Siniora.
Lo que podría determinar una rápida victoria de Hezbolá, sería una eventual
decisión de dicha organización de usar las armas contra el gobierno de Beirut.
"Por ahora no le conviene hacerlo y prefiere usar el sistema de las
manifestaciones multitudinarias, aunque con cierta presión política violenta",
opina Ely Karmon, experto del Instituto Internacional contra el Terrorismo en el
Interdisciplinario de Hertzlia en Israel.
Pero Hezbolá tiene las armas y existe el peligro, según Karmon, de una nueva
guerra civil.
En Israel mientras tanto, si bien el gobierno de Ehud Olmert parece más estable
que hace unos meses, el 65% de la población considera que él debe dimitir (según
un sondeo recién publicado).
Y el fin podría llegar pronto al presentarse el informe completo de la Comisión
Winograd que investigó la guerra, si allí no sólo se critica a Olmert sino
también se le llama a dimitir.
La evaluación final de la situación, dependerá de lo que suceda en el plano
interno libanés.
Escenarios
En opinión de Giora Eiland, ex director del Consejo de Seguridad Nacional de
Israel, hay dos escenarios posibles.
Ello no significa, sin embargo, que Hezbolá esté totalmente limitado.
"Un informe reciente publicado por la ONU indica que no se cumple la resolución
1701 del Consejo de Seguridad que prohibía que Hezbolá se rearme", cuenta Karmon.
Y agrega que "el propio Nasrallah sostiene que ya tienen 20.000 misiles, más que
antes de la guerra".
Tranquilidad pasajera
Apenas finalizó la guerra, se comenzó a analizar cuándo podría estallar una
nueva.
El doctor Karmon considera que no sería ahora en interés de Hezbolá provocarla y
que "los catalizadores serían en realidad Siria o Irán".
Al respecto, Giora Eiland considera que las probabilidades de guerra han
aumentado, aunque no se pueda hablar necesariamente de algo inmediato.
"Hasta hace un año, la capacidad de disuasión de Israel no estaba en duda. Pero
ahora la sensación en Siria es que Israel quizás no es tan fuerte y que una
confrontación militar no necesariamente sea un gran riesgo para ellos sino
quizás para Israel".
Un año después de la guerra, aunque hay calma, la frontera entre Israel y Líbano
continúa siendo símbolo de tensión.
La rutina de la vida diaria se ha ido retomando, más rápidamente en Israel, con
más problemas dentro del Líbano.
Pero aún es imposible hablar de estabilidad y auténtica calma, sino de una
sensación de tranquilidad pasajera, hasta un nuevo estallido.