(IAR-Noticias) 04-Julio-07
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La imagen de Abbas pisoteada en Gaza (Foto:
AP) |
El trágico enfrentamiento armado en la franja de Gaza entre fuerzas
palestinas del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) y de Fatah debe
analizarse en su contexto histórico para entenderlo.
Por
Ángel Guerra Cabrera -
La Jornada
La
maquinaria mediática presenta el conflicto, sin más antecedente que los
estereotipos previamente machacados, como un golpe de Estado de los islamitas
"fundamentalistas" y "terroristas" de Hamas -los "malos"- contra los "moderados" y "responsables" de
Fatah, que, de repente, son los "buenos". El asunto, como siempre, es mucho más
complejo que la propaganda made in USA.
Angel Guerra Cabrera
Estados Unidos y los otros tres "grandes" surgidos de la Segunda Guerra Mundial
impusieron al pueblo de Palestina en 1948 la arbitraria e injusta creación del
Estado de Israel, contraria al derecho internacional y a la misma Carta de la
ONU, únicamente justificable por un supuesto mandato bíblico del judío como
"pueblo elegido" por la providencia.
Tras la decisión no había ningún elevado sentimiento religioso ni de justicia
histórica. Simplemente se trataba de establecer un portaviones fijo del
imperialismo en Medio Oriente, zona de gran importancia geoestratégica por su
posición en el mapamundi y sus ubérrimos yacimientos de petróleo, función
cumplida con inigualable celo por todos los gobiernos de Israel a costa del
despojo territorial, la expulsión y el genocidio por etapas de los palestinos.
Washington y Tel Aviv, con la complicidad de sus aliados europeos y de los
regímenes árabes subordinados, han arbitrado hasta hoy, por consiguiente, el
destino de Palestina. El territorio asignado por los "grandes" a los palestinos
mediante un bochornoso acuerdo de la Asamblea General de la ONU sigue desde 1967
-no debe olvidarse- ocupado por el ejércitto sionista y sometido a la acción de
sus leyes, tribunales y servicios de inteligencia. Todo ello en violación de
resoluciones posteriores del propio organismo internacional. La llamada
Autoridad Nacional Palestina es por eso un ente sin facultades devenido un
obstáculo insuperable para el movimiento de liberación palestino al desviar la
atención, con una políticamente costosa ficción de autogobierno pluripartidista,
del tema central de la lucha contra la ocupación.
Esa es una de las causas del lamentable choque fratricida, culminado con la
división en dos de los territorios ocupados por el sionismo en 1967: la
minúscula, pero muy populosa Gaza, donde se ha hecho fuerte Hamas, y
Cisjordania, confederación de pequeños bantustanes de población palestina
divididos por el muro y controlados por el ejército israelí, administrada por
Fatah bajo las reglas del ocupante.
Surgen preguntas inevitables. ¿Por qué Hamas arrasó limpiamente a Fatah en las
elecciones municipales y luego en las parlamentarias de febrero de 2006? ¿Por
qué el legendario y laico Fatah, fundado por Yasser Arafat, perdió tanto de su
prestigio entre su pueblo, ganado al actuar durante décadas como protagonista y
vocero principal de la resistencia palestina? ¿Por qué Estados Unidos, que dejó
de reconocer al extinto Arafat como interlocutor y exigía elecciones, decretó,
conjuntamente con Europa e Israel, un feroz bloqueo económico a los paupérrimos
territorios ocupados a partir de la sorpresiva y arrolladora victoria comicial
de Hamas, cuya administración se negaron a reconocer?
Medios israelíes han informado que sus servicios secretos y los estadunidenses
armaron y entrenaron a las unidades de seguridad de Fatah, cuyos corruptos e
impopulares jefes aceptaron la encomienda de exterminar la fuerza militar de
Hamas en la franja. Todo indica que la organización islámica desató a su pesar
la fulminante ofensiva con el propósito de evitar su aniquilamiento y una
sangrienta guerra civil en Gaza.
Es muy extraño que Mahmoud Abbas, presidente palestino y líder de Fatah, se haya
convertido de la noche a la mañana en el niño mimado de Estados Unidos e Israel.
Recibirá de este país todo el dinero robado de los impuestos palestinos y mucho
armamento, obviamente no para liberar a Palestina. Al parecer Abbas tampoco
deseaba el enfrentamiento. Aceptó el proyecto saudita de gobierno de unidad
nacional, pero, no hay duda, torpedeó y arrinconó a Hamas por todos los medios,
haciendo objetivamente el juego a Estados Unidos.
El pueblo palestino posee una inagotable reserva moral. No ha dejado de combatir
un día contra la ocupación, incluyendo a una mayoría de militantes de Fatah, y
eso al final decidirá la partida.
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Publicado en La Jornada el 28 de junio de
2007
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