(IAR-Noticias) 26-Febrero-07
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Presidente de EEUU George W. Bush y presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
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¿Por qué se sigue preparando USA para la guerra contra
Irán, a pesar de la creciente oposición interior –inexorable en
el ámbito internacional– a otra intervención militar de USA, y a
pesar de su fracaso en Iraq?
Por
Michele Brand
(*) - CounterPunch
Traducido por Germán Leyens
Para que los movimientos contra la guerra y contra el
imperialismo orientemos nuestra oposición a esta amenaza de
agresión contra el pueblo iraní, que hay que tomar en serio,
debemos comprender las tensiones inter-imperialistas que la
están provocando. El “expediente Iraq” es un microscopio para la
actual situación geoestratégica en la que se puede ver a las
naciones capitalistas altamente desarrolladas que compiten por
posiciones mientras la hegemonía USamericana vacila y se acaba
el consenso de la guerra fría. Igual como en la guerra contra
Iraq, el interés de USA en Irán tiene poco que ver con armas de
destrucción masiva, ni siquiera con el acceso inmediato al
petróleo, sino más bien con la necesidad a largo plazo de
impedir que sus rivales logren un acceso fácil a los recursos
naturales del país y que obtengan un punto de apoyo estable en
la región.
Escribí en CounterPunch a comienzos de abril de 2006 [http://www.rebelion.org/noticia.php?id=29767]
un análisis de las tensiones entre USA y la UE, y la relación
UE-Irán, y creo que el análisis sigue siendo válido y que ayuda
a aclarar las apuestas en esta situación sin precedentes. La
izquierda progresista internacional debe reconocer la debilidad
relativa de USA, y las aspiraciones de sus rivales, a fin de
actuar efectivamente.
Los desacuerdos (y el ritmo extremadamente lento) en el Consejo
de Seguridad durante el pasado año resultan de que USA quiere
mantener y reforzar las sanciones contra Irán, mientras el resto
del mundo quiere levantar las sanciones existentes, no importa
lo que digan insinceramente los países europeos. Lejos de ser
genuinos “aliados,” USA y la UE se sonríen rechinando los
dientes, y signos de sus tensiones durante el año de
negociaciones tras puertas cerradas pueden ser interpretados por
un observador atento incluso en la escasa información presentada
por la prensa internacional. El famoso “acercamiento”, después
de la pelea por Iraq en 2002-2003, es sólo cosmético. Proviene
del hecho de que el fiasco iraquí obligó a USA a una pose de
“diplomacia” en el segundo período de Bush. Europa lo sabe, y
sólo está predispuesta a mostrarse acomodaticia, desde una
posición realzada de poder. No anula sus divergencias más
profundas. Porque ¿por qué tiene que ofrecer Europa siempre las
zanahorias mientras USA blande los garrotes? Porque en sus
ininterrumpidas negociaciones con Irán desde 2003, Europa (es
decir, los E-3, actuando en nombre de Europa: Alemania, Francia
y Gran Bretaña) ha trabajado para lograr un acuerdo diplomático
que permita una apertura ulterior y sobre todo la garantía de
relaciones económicas con Irán. USA, por otra parte, ha
trabajado para sabotear este proceso.
Tanto Europa como USA quieren “regímenes amistosos” en los
Estados del Golfo, a fin de tener acceso preferencial a sus
recursos y si es posible, regímenes que acepten los términos
fijados por sus “amigos” occidentales bajo los cuales se abren
sus mercados. La insurgencia iraquí ha impedido que USA implante
uno de esos regímenes “amigos” en Iraq, y como resultado USA
carece, con la excepción de Israel, de un punto de apoyo sólido
en la región. Pero incluso si no puede afianzarse en Iraq,
mientras mantenga inestable a la región para inversiones y
comercio, militar o económicamente, excluye también a sus
rivales. Lo último que USA desea junto a su colonia en llamas es
una economía iraní estable y creciente cuyos contratos de
inversión y energía estén en manos europeas, rusas y chinas.
Las sanciones impuestas a Irán por USA tienen ante todo el
propósito de hacer que su economía sea inaccesible a sus
rivales, y por lo tanto que la presencia de USA sea necesaria
como guardametas para su desarrollo. Si USA no tiene éxito con
un “cambio de régimen” y con la instalación de un gobierno amigo
en Irán, dispuesto a otorgarle privilegios a largo plazo por
sobre otros países, por lo menos quiere dificultar, si no
imposibilitar que sus rivales establezcan una relación segura
con Irán. Parece dispuesto a hacerlo incluso si significa
provocar un incendio en la región, si no se puede salir con la
suya mediante sanciones. Cuando USA habla de “aislar” a Irán, su
propósito es mantenerlo alejado de Europa, Rusia y China. El
camino para aislar a Irán de estos últimos es la imposición de
sanciones multilaterales. El término “aislamiento” no es de los
que utilizan los europeos en su proceso de negociación; más
bien, repiten que hay que dejar las puertas abiertas.
Siguiendo la lógica neoconservadora, aparentemente, sanciones
financieras como las utilizadas con Corea del Norte paralizarán
suficientemente la economía como para provocar el cambio de
régimen deseado desde el interior. Y, aludiendo constantemente a
“la otra opción” así como reforzando sus barcos de guerra en el
Golfo, USA mantiene la presión necesaria para que el esfuerzo
sea verosímil, tanto para Irán como para sus rivales. Como
dijera Patrick Clawson, director adjunto de investigación del
Instituto para Política de Oriente Próximo de Washington: ¿Qué
medio para imponer su voluntad es verosímil si comienzas por
decir que: ‘¡oh!, a propósito, no vamos a hacer lo único que más
temes?’ (Washington Post, 5 de noviembre de 2006). Aunque esto
explica la postura contradictora, no hay que suponer que USA no
vaya a atacar, sólo que su objetivo inmediato parecer ser aislar
económicamente a Irán, llevando a sus “aliados” a implementar
sanciones más allá de las medidas (debilitadas) enumeradas en la
resolución de diciembre del Consejo de Seguridad. La estrategia
USamericana es volátil, como un matón desesperado que va
perdiendo y que amenaza con una violencia irracional, y es
precisamente esta volatilidad la que mantiene a raya a sus
rivales. Un ataque contra Bushehr o Natanz iría acompañado por
ataques contra la infraestructura iraní, dificultando
considerablemente las cosas para los intereses europeos, chinos
y rusos. Esa estrategia esquizofrénica por lo menos posterga
efectivamente sus inversiones, que de otra manera aumentarían
constantemente.
La posición europea, por lo tanto, como la parte que redactó la
resolución del Consejo de Seguridad del 23 de diciembre que
permitió sanciones menores, podría parecer más contradictoria
que la de USA, pero es todo menos irracional. Aunque ha
propugnado públicamente sanciones, sabía que Rusia nunca
permitiría “sanciones con dientes.” Rusia embotó la resolución
de sanciones (e incluso se fue con el acuerdo de USA de apoyar
su ingreso a la OMC). Por eso USA insiste ahora en sanciones que
vayan más allá de la resolución y presiona a sus “aliados” para
que también las adopten. El Subsecretario de Estado de USA, R.
Nicholas Burns, dejó en claro el propósito de USA: “No queremos
colocar todos nuestros huevos en el canasto de la ONU”: el voto
“abriría el camino para una acción ulterior fuera del Consejo de
Seguridad.” Según el New York Times del 29 de enero: “Estamos
diciendo a los europeos que tienen que ir mucho más allá de lo
que han hecho para maximizar la presión sobre Irán,” dijo un
alto funcionario del gobierno. “La reacción europea en el lado
económico ha sido bastante débil.” USA está tomando pasos para
que sus leyes de sanciones sean extraterritoriales, o
vinculantes para otros países. “Los países europeos se han
opuesto a acciones de USA para aplicar el principio de la
extraterritorialidad, un término que se refiere a casos en los
que el derecho de USA puede afectar actividades que se hallan
por entero dentro de otro país. Pero el gobierno de Bush ha
incrementado recientemente su uso de varias leyes y directivas
para apremiar con este concepto,” escribió el Times el 10 de
enero. Lo que USA quiere exactamente es que sus leyes
paralizantes de sanciones sean vinculantes para países rivales,
a fin de aumentar su impacto. Los ministros de exteriores
europeos se reunieron el 12 de febrero en Bruselas y decidieron
implementar sólo las sanciones ligeras votadas por el Consejo de
Seguridad, a pesar de la presión de USA de ir más lejos. Y en un
documento obtenido por AFP el 13 de febrero, se solicitó a los
27 países miembro de la UE “que consideren cómo atraer a Irán
para que vuelva a la mesa de negociación, después del colapso de
las conversaciones del año pasado por la negativa de la
república islámica de suspender el enriquecimiento de uranio.
Afirman que la UE debe continuar con su enfoque actual: agitar
la zanahoria de incentivos políticos y comerciales en las
negociaciones mientras se sigue adelante con las medidas de la
ONU.” Representantes europeos e iraníes se reunieron nuevamente
para conversaciones el 11 de febrero en Munich.
Para comprender con más profundidad las contradicciones
aparentes en la postura de Europa, propugnando sanciones que no
desea, es necesario ahondar las profundidades de su insinceridad
y considerar su proceso de negociaciones con Irán. En el momento
de la invasión de Iraq por USA, y la pérdida de Iraq para los
inversionistas franceses y otros, así como su pérdida para
Europa como fuente de futuros recursos energéticos, la UE tomó
una iniciativa agresiva para llevar a Irán a una cooperación
económica, política y posiblemente militar privilegiada. Este
esfuerzo diplomático, emprendido en el contexto de ofrecer a
Irán “incentivos” para renunciar a su programa nuclear, se
proponía dar a Europa un acceso preferencial a su mercado, su
fuerza laboral, y especialmente a su petróleo y gas. La oferta
final de agosto de 2005, rechazada como “insultante” por Irán
(la que según funcionarios europeos fue “muy generosa”), había
sido negociada durante los meses de la suspensión voluntaria del
enriquecimiento de uranio por Irán. En mi artículo previo en
CounterPunch, describí en detalle esta oferta a Irán.
Irán dejó claro a los E-3, cuando rechazó su primera oferta, que
cualquier acuerdo depende en última instancia de que se obtengan
las “garantías de seguridad” de USA que necesita. En otras
palabras, quiere una promesa oficial de que USA no invadirá
Irán, que reconocerá y dejará en paz al actual régimen, y que no
tratará de meterse con sus fronteras. Si estos temores no fueran
justificados, considerando su ubicación entre Iraq y Afganistán,
los E-3 podrían haber ido más lejos con su oferta original. Este
hecho en sí va lejos para entender por qué USA no puede
permitirse el abandono de la opción militar. Necesita justificar
esos temores, ya que desea sabotear a cualquier precio el
intento europeo de un acercamiento con Irán.
Porque la participación de USA en cualesquiera negociaciones
reales era claramente necesaria, los E-3 entraron en un proceso
de encauzar a USA a la mesa de negociación, lo que logró a fines
de mayo de 2006. Esto permitió que la UE mostrara a Irán que
podía obtener resultados, y por ello parecía que los europeos
esperaban sinceramente que Irán aceptaría su segunda oferta
oficial de “incentivos” llevados en persona por Javier Solana,
el jefe de política exterior de la UE, a Teherán el 5 de junio.
La “vuelta en U” del 29 de mayo por el que se atribuyó el mérito
o la culpa a Condoleeza Rice, que cambió la antigua política de
USA de negarse a toda negociación con el país, fue totalmente
insincera ya que USA sabía que en este aspecto el régimen de
Irán nunca aceptaría su condición previa para las negociaciones:
la suspensión del enriquecimiento de uranio. Esto es
especialmente verdadero ya que el texto omitió toda promesa por
parte de USA de que si Irán lo hacía, recibiría las garantías de
seguridad que necesita. Irán rechazó la oferta por las mismas
razones que la anterior: involucraba su suspensión casi
indefinida del enriquecimiento, y no incluía ninguna promesa de
seguridad. El contenido de esta segunda oferta fue mantenido
mucho más en secreto que el de la primera, pero una cosa que
podemos deducir es que contenía algún tipo de intento de
esquivar las sanciones económicas de USA así como la
“cooperación económica y política” que había sido ofrecida un
año antes.
Aunque USA también saboteó este esfuerzo europeo, su propia
debilidad se hace evidente en el hecho de que el documento no
contenía ningún “garrote” concreto aplicable si pasaba el plazo
para la suspensión del enriquecimiento, y que cuando esto
sucedió, como era inevitable, el 31 de agosto, los europeos
pudieron seguir negociando con Irán durante otras 5 semanas.
Durante ese tiempo, Solana se reunió por lo menos 4 veces y
durante más de 20 horas con Ali Larijani, secretario nacional de
seguridad de Irán, mientras al mismo tiempo USA estaba
impaciente por obtener la aprobación de sanciones en el Consejo
de Seguridad. ''Larijani y Solana han estado involucrados en
este minueto,” dijo un alto funcionario del gobierno de Bush.
“El punto de vista de USA es que esas conversaciones valen la
pena, pero no son suficientes. Actuaremos a comienzos de la
semana para avanzar con una resolución de sanciones” (New York
Times, 17 de septiembre). Durante esos días Chirac incluso
sugirió que negociaciones podrían comenzar sin que primero se
suspendiera el enriquecimiento, en contradicción directa con la
postura de USA. Irán propuso que un “consorcio” de países (y,
según se informa, específicamente Francia) podría supervisar sus
instalaciones nucleares a fin de verificar su naturaleza
pacífica, como un camino para romper el impasse debido a la
insistencia de USA en la suspensión como condición previa para
las conversaciones.
Pero a pesar de un cierto “progreso,” esas conversaciones se
rompieron a comienzos de octubre por el mismo problema: USA no
aceptaba ese progreso. Larijani explicó esa ruptura en una
entrevista el 8 de noviembre, sobre la que informó la BBC: “Pero
usted se podrá preguntar lo que pasó después y por qué hubo un
cambio de opinión posterior. Bueno, dijimos al comienzo que
algunas partes deberían participar en las conversaciones que
pudieran tomar la decisión en última instancia sobre este tema.
Es porque no deseábamos realizar negociaciones superficiales.
Sin embargo, el caballero dijo que él [Solana] era su enviado
plenipotenciario. Pero al parecer ellos posteriormente
decidieron no aceptar nuestro sistema de acuerdo. Oí que los
USamericanos ejercieron mucha presión sobre él por este
problema. Él tampoco quedó satisfecho con el resultado final. En
todo caso, lo sucedido muestra que no estaban comprometidos con
las conversaciones. Es decir, su enviado admitió que habíamos
logrado un progreso y que habíamos llegado más cerca de lograr
una conclusión, pero prefirieron otra dirección.” Irán aprendió
su lección después de la primera vuelta de “incentivos”
ofrecidos por los europeos para lograr que Irán renunciara a su
programa nuclear: Los europeos no sólo son débiles desde el
punto de vista militar e incapaces en sí de proveer las
garantías de seguridad necesitadas (y obviamente no están
dispuestos a provocar tan fuertemente a USA) sino que la
estrategia de la zanahoria y del garrote es totalmente insincera
y condescendiente. La UE desea una relación privilegiada con
Irán, pero ha estado basándose para el apalancamiento en sus
negociaciones en la posibilidad de medidas punitivas que en sí
no desean. Larijani siguió diciendo: “Quisiéramos tener una
cooperación a largo plazo. Sin embargo, es muy malo cuando dicen
que desean conducir algún tipo de negociación cuyo resultado sea
conocido desde el comienzo. Un enfoque semejante significa que
todo es totalmente superficial desde el comienzo. Sobre la base
de sus conversaciones con nosotros, quieren jugar un papel más
importante en Oriente Próximo. Dicen que no desean seguir tan
pasivos como en el pasado. Además, dicen que quisieran
beneficiarse de la influencia espiritual de Irán – sea en Iraq,
Afganistán, Líbano o Palestina. Sin embargo, aspiraciones
semejantes no serían posibles si nos siguen gritando. Por una
parte, dicen que desean cooperar con Irán, pero por otra parte,
elevan la voz. Una persona que pide cooperación, debería
proferir palabras lógicas.”
El interés europeo en Irán, una vez más, no tiene nada que ver
con ayudar al país, sino con mantener fuera a USA, siguiendo la
misma lógica imperialista que USA. Europa, y especialmente
Alemania, tiene importantes intereses que proteger en Irán
contra castigos económicos o militares, y especialmente Europa
necesita un acceso amistoso y seguro a recursos energéticos. La
UE ha insistido en la “unidad” en el Consejo de Seguridad porque
mientras USA permanezca en la mesa de negociaciones, no puede
justificar con tanta facilidad un desvío hacia acciones
unilaterales.
El “consenso” de la superpotencia para llevar a Irán ante el
Consejo de Seguridad puede ser un compromiso internacional que
tiene tanto que ver con llevar a USA a actuar según reglas
internacional como con Irán. Los neoconservadores tienen plena
conciencia de este hecho y están furiosos, porque no se pueden
negar a participar después del unilateralismo fracasado en Iraq.
El interés de USA en la “unidad” del Consejo de Seguridad, por
lo tanto, obliga a Europa, cuando se haya acabado su minueto,
hacia medidas punitivas más fuertes contra ese país. Después que
éstas fueron “diluidas” en diciembre, los neoconservadores
parecen estar decididos ahora a comenzar a actuar también
unilateralmente. Esto se verá en las próximas semanas, ya que el
próximo plazo para que Irán deje de enriquecer uranio es el 21
de febrero, y ya que pasará, las partes enfrentadas tendrán que
volver a reunirse para decidir si irán más lejos con las
sanciones o no. Los neoconservadores pueden estar esperando que
esto funcione a su favor, porque se sentirán más justificados
para insistir en sanciones más fuertes, pero nada dice que
Europa, Rusia y China estarán de acuerdo. En última instancia,
si Irán no cede, veremos que más y más tensión se hace evidente
en la “unidad” superficial y que puede romperse. Europa puede
verse enfrentada pronto a una decisión sobre si quiere renunciar
a la insinceridad y negarse abiertamente a aumentar las
sanciones, pero esto significaría la admisión abierta de lo que
todas las partes han estado ocultando: los verdaderos intereses
divergentes de las grandes potencias. Chirac ha sido mucho menos
discreto al respecto que, por ejemplo, Merkel, con su intento
abortado a mediados de enero de enviar a su ministro de
exteriores a Irán supuestamente para hablar sobre Líbano, y su
“metida de pata” (que muchos europeos dicen que no lo fue) de
hace dos semanas cuando dijo que no sería tan terrible si Irán
tuviera una capacidad nuclear militar.
Existe un llamado entre “realistas” USamericanos a favor de un
“grandioso convenio” con Irán: no sólo conversaciones directas
sino una reapertura total de relaciones, que involucraría
garantías de seguridad, la normalización de las relaciones
económicas y posiblemente el cese del enriquecimiento por Irán.
Pero un semejante grandioso convenio no serviría el propósito de
USA en Oriente Próximo, que es no sólo el establecimiento de una
relación con el país, sino establecer una relación privilegiada
excluyendo a sus rivales. En última instancia, USA necesita un
cambio de régimen, porque el régimen de los mullahs
probablemente no está dispuesto en este momento a privilegiar a
USA bajo ninguna circunstancia. Probablemente no privilegiarían
a USA al otorgar contratos. Los hidrocarburos seguirían estando
cuidadosamente controlados. Si quieren inversiones, las pueden
conseguir en otros sitios. La situación en Iraq no mejoraría
seriamente mientras dure la ocupación. Por cierto, ¿a dónde
llevaría una conversación directa sobre la interferencia de Irán
en Iraq? USA: déjense de interferir fuera de sus fronteras.
Irán: fíjense en sí mismos. A Irán le encantaría esa
oportunidad. Robert Gates admitió en enero que las
conversaciones no producirían nada para USA cuando dijo:
“Francamente, en este momento preciso no hay nada que los
iraníes quieran de nosotros, y por ello en cualquier negociación
ahora mismo, nosotros seríamos el suplicante.”
El único “convenio” que USA quiere con Irán (o con cualquiera de
sus colonias) es un convenio a precio de remate, en el que pueda
dictar la política de inversiones y de economía en general. Y
esto no es por simple imperialismo, sino más bien por la lógica
misma de la rivalidad entre imperialistas: es la única manera
para excluir a sus rivales. Cualquier otro convenio ayudaría a
sus rivales a normalizar y mejorar las relaciones. Por ello USA
no dará las garantías de seguridad que son el sine qua non para
Irán, ya que simplemente no es de su interés darlas. Es mucho
más de su interés ser irracionalmente amenazante y mantener
insegura a la región. Puede provocar a Irán a un conflicto,
permitiendo a USA que “tome represalias” con bombardeos al
estilo de Líbano, justificando su acción con la lentitud del
Consejo de Seguridad. Una manera de decir al mundo: podremos
estar debilitados en Iraq, etc. pero lo gobernaremos por la
fuerza; no podéis entrar donde decimos que no lo hagáis.
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(*) Michele Brand es
periodista e investigadora independiente basada en París. Para
contactos escriba a: michele.brand @yahoo.fr
http://www.counterpunch.org/brand02172007.html
Germán Leyens es miembro de Rebelión y Cubadebate. Esta
traducción se puede reproducir libremente con fines no
lucrativos, a acondición de respetar su integridad y de
mencionar a la autora, al traductor y la fuente.
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