La renuncia se precipitó tras la difusión de un informe del fiscal federal
Guillermo Marijuán en el que pidió a la justicia que cite a declaración
indagatoria a Miceli, pues cuenta con "pruebas suficientes" de su participación
en delitos vinculados con el hallazgo de una abultada suma de dinero en efectivo
en su despacho.
Luego de una investigación de tres semanas, el fiscal consideró "inconsistentes"
las excusas de la ahora ex funcionaria acerca del origen del dinero y
"lapidarias" algunas revelaciones que deparó la pesquisa.
El gobierno finalmente se decidió por Miguel Peirano, hasta ahora secretario de
Industria, para reemplazar a Miceli hasta diciembre, cuando finalizará el
mandato de Kirchner.
Miceli fue la primera mujer en asumir, en 2005, la titularidad del ministerio de
Economía en este país, y lo hizo para suceder al economista Roberto Lavagna,
quien ahora es candidato para las elecciones presidenciales de octubre. La
funcionaria se desempeñaba entonces como presidenta del estatal Banco de la
Nación.
Para el fiscal, Miceli "encubrió con la tenencia (de ese dinero) una operación
financiera anterior de dudosa legitimidad".
También sostuvo que la ex responsable de la cartera de Economía incurrió en los
delitos de "incumplimiento de deberes de funcionario público", "sustracción de
documento público" y "encubrimiento". Por todo ello pidió a la jueza Maria
Servini de Cubría que la cite a declarar para interrogarla como imputada.
El acusador cree que no sólo encubrió la tenencia de dinero de origen "espurio"
en su oficina sino que, en base a múltiples testimonios, la responsabiliza de
haber ordenado recuperar el acta original en la que se consignaba el detalle del
dinero hallado, pese a que ella tenía en su poder una copia del documento.
Por este mismo episodio, el fiscal requirió la convocatoria para declarar,
también como imputados del delito de incumplimiento de deberes públicos, a tres
policías que intervinieron directamente en el procedimiento por el cual se
resolvió entregar el acta original a la entonces ministra, tal como ella lo
solicitó.
Esta historia comenzó el 24 de junio, cuando el semanario local Perfil reveló
que, en una inspección de rutina realizada el 5 de ese mismo mes en el
ministerio de Economía, bomberos de la Policía Federal habían hallado una bolsa
con 240.000 dólares en su interior en un armario del baño privado del despacho
ministerial.
Mediante un comunicado, el ministerio corrigió la cifra publicada, aseguró que
eran 60.000 dólares y explicó que se trataba de dinero privado que la titular de
esa cartera iba a destinar a una operación inmobiliaria, que finalmente no
concretó.
Pero un abogado presentó una denuncia penal que dio origen a la investigación
realizada por Marijuán, mientras que la Fiscalía Nacional de Investigaciones
Administrativas realizó una indagación en paralelo.
Acorralada, la aún funcionaria convocó entonces a tres periodistas y les explicó
que el dinero se lo había prestado su hermano, Horacio Miceli, para concretar
una compra para cambiar de domicilio, pero no mostró ninguna prueba. "Fue un
error, una torpeza, pero no un delito", se justificó entonces la funcionaria,
respaldada aún por el presidente Kirchner.
Ahora, la resolución del fiscal volvió a complicar a Miceli, quien quedó contra
las cuerdas cuando faltan tres meses para las elecciones, en las cuales por
primera vez en la historia argentina podría llegar a la presidencia por medio de
las urnas una mujer, la hoy senadora Cristina Fernández, esposa de Kirchner.
Marijuán finalmente detalló que el dinero encontrado se conformaba de 31.670
dólares y un paquete cerrado al vacío y precintado de 100.000 pesos (el
equivalente a unos 33.000 dólares) con billetes salidos del Banco Central y que
fueron a la privada Caja de Crédito Cuenca Cooperativa Limitada, según el
seguimiento de lo que calificó en su dictamen como "la ruta del dinero".
El fiscal consideró "sorprendente" que durante el período que va desde que el
dinero desembarcó en la Caja hasta que apareció en el despacho de la ministra no
se registrara ninguna operación bancaria hecha por su hermano o sus familiares
directos.
Pero lo que entiende resulta directamente "lapidario" es que tampoco haya
rastros de ninguna operación de ese monto o superior durante el mismo lapso.
Eso le permite inferir que los billetes hallados en el despacho de Miceli
"llegaron a su poder por fuera de una operación financiera legal, regular y
debidamente registrada, que cuente con respaldo documental". Más aún, señaló que
la entidad financiera privada involucrada está siendo investigada desde marzo
por lavado de dinero.
El fiscal reseña otros hechos que "agravan" la situación procesal de la
ministra. Uno de ellos indica que a pesar de que en el escritorio de las
secretarias privadas había una caja fuerte, donde Miceli guardaba dinero en
efectivo y su pasaporte, la suma en cuestión no fue a parar al mismo sitio.
"Optó por dejarlo en el placard (armario) del baño, esto evidencia desde mi
punto de vista que la señora Miceli no quería o no podía mostrarle a sus
asistentes ese dinero", concluyó el fiscal, para añadir que "hay sospecha
suficiente de que la nombrada encubrió la tenencia del dinero hallado debido al
origen espurio del mismo".
Finalmente, el fiscal encontró "inconsistencias" en los argumentos de Miceli al
explicar que el dinero era un préstamo del hermano para adquirir una vivienda.
Pero el fiscal no encontró elementos en sus agendas que indicasen una búsqueda
de apartamentos o casa o cualquier otra actividad con inmobiliarias, así como
tampoco testimonios de sus asistentes en tal sentido.
Para Marijuán, es "llamativo" que Miceli haya movilizado esos fondos sin
siquiera haber puesto en venta su propiedad o sin haber dejado un dinero de
adelanto para otra.
El escándalo en torno al dinero de Miceli no es el primer escándalo de
corrupción de la administración centroizquierdista de Kirchner, aunque sí es el
primero que alcanza a un ministro.
En el último año, Kirchner hizo renunciar a dos funcionarios que habían sido
citados a declaración indagatoria por la justicia en el llamado "caso Skanka",
por el nombre de la firma constructora sueca involucrada en una denuncia por
pago de sobornos.
En el último mes, las denuncias recayeron también sobre la secretaria de
Ambiente y Recursos Naturales, Romina Picolotti, acusada de manejos
administrativos irregulares.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, otorgó un definitivo respaldo a
Picolotti y acusó al diario local Clarín por haber publicado una denuncia que
consideró "falsa" en su contra.
En cambio, respecto de Miceli, el ministro había sido menos convincente hace dos
semanas, al señalar que la ministra había brindado ya sus explicaciones al
presidente y que había sido refrendada en el cargo.