El país es uno de los lugares
más peligrosos del mundo para quien trate de defender los derechos de los
trabajadores y trabajadoras.
Amnistía Internacional ha publicado un nuevo informe en el que destaca la
existencia de una constante de agresiones sistemáticas contra sindicalistas
involucrados en disputas laborales y en campañas en contra de
privatizaciones.
La organización colombiana Escuela Nacional Sindical documentó 2.245
homicidios, 3.400 amenazas y 138 desapariciones forzadas de sindicalistas
entre enero de 1991 y diciembre de 2006.
En lo que va de año ya han muerto
16. Se cree que, a pesar de su supuesta desmovilización, los paramilitares
respaldados por el ejército, así como las fuerzas de seguridad, están detrás
de la gran mayoría de las agresiones.
La guerrilla también ha sido
responsable de amenazas y homicidios.
“Se está enviando un mensaje claro a los sindicalistas de toda Colombia: ‘No se
quejen de sus condiciones laborales ni hagan campaña para proteger sus derechos
porque se les hará callar a cualquier precio’”, ha manifestado Susan Lee,
directora del Programa Regional para América de Amnistía Internacional.
“Al no proteger debidamente a los sindicalistas, las autoridades colombianas
están transmitiendo el mensaje de que pueden seguir cometiéndose abusos contra
ellos, mientras que las empresas con actividades en Colombia corren el riesgo de
que, por su conducta, se las considere responsables de abusos contra los
derechos humanos y se les haga rendir cuentas.”
El informe da cuenta de abusos contra los derechos humanos de sindicalistas (y
de sus familiares) que trabajan en los sectores de la salud, la educación, los
servicios públicos, la agricultura, la minería, el petróleo, el gas, la energía
o la alimentación.
Los sindicalistas defienden los derechos humanos. El artículo 23 de la
Declaración Universal de Derechos Humanos afirma expresamente que "[t]oda
persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus
intereses”.
Amnistía Internacional pide a las empresas con actividades en Colombia que
ejerzan su influencia en el gobierno para detener y prevenir los abusos contra
los derechos humanos que sufren los sindicalistas.
“Las agresiones continuarán a menos que se tomen medidas eficaces para acabar
con la impunidad de que disfrutan quienes matan o amenazan a sindicalistas.
Este informe es una llamada de
atención a toda empresa multinacional que desarrolle su actividad en un entorno
de violación sistemática de derechos humanos. No se puede optar ya por la
inacción”, declaró Susan Lee, de Amnistía Internacional.