El gobierno y el parlamento brasileños rechazaron ayer el ultimátum planteado
por el presidente Hugo Chávez para que el Congreso de Brasil apruebe a más
tardar en setiembre el ingreso de Venezuela al Mercosur.
Por Eleonora Gosman -
Corresponsal de Clarín en San Pablo
"Nadie va a establecer un plazo
para ningún país. Ni nosotros. Nadie establece plazo para nosotros ni nosotros
establecemos plazo para nadie", afirmó la ministra jefe del gabinete, Dilma
Rousseff.
Y el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, el aliado
del gobierno Eduardo Vieira da Cunha, dijo que "cabe al Congreso decidir cuándo
va a votar ese asunto. No le cabe al presidente Chávez fijar plazos para que el
Congreso se manifieste. Parece un pretexto más para salir del bloque".
Ayer, el presidente del Parlamento del Mercosur, el uruguayo Roberto Conde,
declaró que discutirá con los legisladores de los cinco países miembros -dentro
de ellos, Venezuela- el ultimátum dado por Chávez. Conde, que pertenece al
Frente Amplio, reclamó que se ponga fin a la "carga ideológica del debate".
El gobierno de Brasil había optado durante todo el día por el silencio y eso
tiene varias explicaciones. Primero es el Senado el que debe ratificar el
protocolo de entrada de Venezuela firmado por el presidente Lula da Silva en
2006. Primero, es el Senado el que debe ratificar el protocolo de entrada de
Venezuela firmado por el presidente Lula en 2006.
Segundo, justo fue ese cuerpo el que recibió el epíteto de "loro que sigue los
dictados de Washington" de parte de Chávez, a propósito de un pedido que la
Cámara Alta brasileña le había hecho respecto de la emisora televisiva
venezolano RCTV.
Tercero, el gobierno de Lula enfrenta una situación interna muy complicada
originada precisamente dentro del Senado por razones domésticas: ayer, la
oposición exigió la renuncia sin más dilaciones del titular de la casa, el
senador Renan Calheiros, encumbrado miembro del Partido del Movimiento
Democrático Brasileño, mayor aliado del presidente brasileño.
Chávez puso en el banquillo al Senado de Brasil al advertir que una casta
empresarial brasileña se opone a que Venezuela sea parte del Mercosur y en esto
el presidente venezolano tiene algo den razón.