Según las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)
los 11 rehenes perecieron el 18 de este mes en un ataque de "un grupo militar
sin identificar" al campamento donde se encontraban.
El Comando Conjunto de Occidente de las FARC, del que hace parte Alfonso Cano,
número dos de esa organización que lleva 43 años en rebeldía, fechó el
comunicado el día 23, pero sólo fue publicado este jueves en la página de la
Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol), con sede en Suecia y cercana a esa
guerrilla, y confirmada por ésta a la hora 14:45 GMT (9:45 hora colombiana).
El único de esos 12 rehenes que se salvó fue Sigifredo López, ex alcalde de
Pradera, uno de los dos municipios que la guerrilla exige despejar militarmente
para acordar la liberación del grupo de rehenes y prisioneros en su poder, a
cambio de guerrilleros presos.
Según las FARC, López "no estaba en ese instante junto a los demás" rehenes.
Esa insurgencia campesina mantiene también como rehenes a la ex candidata
presidencial Ingrid Betancourt, de nacionalidad franco-colombiana, su compañera
de fórmula, Clara Rojas, y al pequeño hijo de ésta nacido de una relación con un
guerrillero durante su cautiverio, así como a otros ocho políticos.
Además, las FARC tienen prisioneros a 14 oficiales y suboficiales del ejército y
a 20 miembros de la policía y a tres contratistas estadounidenses que operaban
en el marco de la ayuda militar de ese país.
No hubo ninguna operación de rescate militar, replicó el presidente Álvaro
Uribe. Versiones iniciales procedentes de fuentes gubernamentales atribuyeron el
ataque a bandas paramilitares de ultraderecha. Éstas, sin embargo, suelen
trabajar junto con la fuerza pública.
Uribe afirmó que siempre consulta a las familias antes de ordenar un intento de
rescate militar, cosa que varios parientes han negado.
La "premeditación criminal se pretende confundir con fuego cruzado con la fuerza
publica, fuego cruzado que no existió", dijo. La guerrilla afirma en su
comunicado que los rehenes murieron en medio del fuego cruzado, pero no dice que
el ataque haya sido cometido por la fuerza pública. El mandatario calificó el
hecho de crimen de lesa humanidad.
La cúpula militar consideró que las FARC habrían creído equivocadamente que
estaban ante un operativo de rescate por parte de la fuerza pública y habrían
asesinado a sus rehenes con tiros de gracia.
"A mi juicio, parece una ejecución por parte de las FARC" en medio de un intento
de rescate, coincidió el ex ministro Camilo González, director del Instituto de
Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
"Lo que hizo el comando de las FARC (que vigilaba a los diputados) fue cumplir
la orden de matar a sus rehenes" si se producía un intento de rescate, dijo a
IPS.
"Las FARC deben explicar por qué murió prácticamente el 100 por ciento", menos
uno, del grupo de diputados, y además "uno espera que hayan muerto el 20 por
ciento de los guerrilleros. No es posible que en un fuego cruzado hayan muerto
sólo los cautivos", comentó González.
En su opinión, "ahora están comenzando a actuar los comandos especiales que (los
militares) tienen entrenados para esto. En ellos tienen mercenarios y expertos
de otros países".
El ataque habría sido efectuado por "un comando que tiene su autonomía, sus
niveles de secreto", y que está en contacto con "alguna unidad mercenaria. (En
este país andino) hay 'contratistas' del Plan Colombia y el Plan Patriota, hay
gente altamente especializada en la guerra", dijo en referencia a las campañas
antinarcóticos y contrainsurgentes financiadas por Estados Unidos.
Este año, Washington anunció que había "incrementado los recursos dedicados a
este asunto en Bogotá", en referencia a sus tres ciudadanos en manos de las
FARC. A las 18:00 GMT, el Departamento de Estado (cancillería estadounidense)
atribuyó a las FARC la responsabilidad por los hechos.
"Repudio, condena, solidaridad total con los familiares. Denunciamos
públicamente ante los organismos defensores de derechos humanos y las cortes
internacionales a las FARC por este execrable crimen", dijo a su vez el
procurador general de la Nación, Edgardo Maya, cuyo despacho está encargado de
vigilar el respeto de los derechos humanos.
"Los sindicamos de violar las normas del Derecho Internacional Humanitario, del
Derecho de los derechos humanos y del Protocolo II de Ginebra", que declara la
toma de rehenes como crimen de guerra, añadió.
"Esperamos que estos organismos actúen con energía, diligencia y prontitud para
contener definitivamente esta atrocidad sin limites", señaló Maya.
"Con el mismo valor y dignidad con que se mantienen nuestros familiares
secuestrados, nosotros seguiremos con nuestra lucha libertaria. Seguiremos por
los que siguen vivos", expresó llorosa Marleny Orjuela, presidenta de Asfamipaz,
que agrupa a familias de los militares y policías en poder de la guerrilla,
algunos de ellos desde hace 10 años.
Orjuela sostuvo que Asfamipaz considera que sí hubo un intento de rescate
violento y recordó que recientemente el presidente Uribe ordenó a la aviación
bombardeos masivos en las zonas guerrilleras.
La portavoz reclamó a la comunidad internacional que "imponga el intercambio
humanitario", para liberar a cerca de medio millar de guerrilleros presos y a lo
cual se opone Uribe, a menos que los excarcelados renuncien a la lucha armada.
En un mitin callejero en el centro de Bogotá, previo a una concentración citada
para el mediodía, Orjuela dijo que "le estamos pidiendo a la comunidad
internacional que se exija el intercambio humanitario. Que no dé más dólares
para esta maldita guerra. Que aquí a los que nos están matando es a la gente
humilde".
Más temprano, la cancillería francesa declaró "que el uso de la fuerza para
liberar a los rehenes debe estar absolutamente prohibido".
"Que la guerrilla y el presidente me respondan por mi papá", clamó un hijo del
ex diputado Nacianceno Orozco por la emisora Caracol Radio.
"Nada. No quiero decir nada", dijo Daniela, de siete años, hija de uno de los
muertos. Su madre, Fabiola Perdomo, portavoz de las familias, pidió desde la
occidental ciudad de Cali que el Comité Internacional de la Cruz Roja recuperara
los restos y que las FARC facilitaran las condiciones para conseguirlo.
El último mensaje de supervivencia de los diputados fue recibido por las
familias en abril.
Al confirmar las muertes, las FARC afirmaron que "agencias de espionaje intentan
bloquear nuestros sitios de Internet". Más de una hora después, a las 10:25 hora
local (15:25 GMT), una oficina de la presidencia pidió a Caracol Radio que le
enviara por correo electrónico el comunicado insurgente que confirmó la matanza,
pues no había podido conocerlo hasta ese momento.
Para el analista González, lo que sigue es "una crisis mayor". Lo ocurrido
"significa polarización, no creo que Uribe ceda, ni las FARC tampoco".
El retiro de las fuerzas militares de los dos municipios que han exigido las
FARC sería cosa del pasado. De hecho, Uribe volvió a insistir en que no habrá
territorios desmilitarizados para negociar el canje.
"Lo único que podría recomponer" el clima "es que alguno de los dos tuviera un
gesto unilateral, como por ejemplo que las FARC liberaran a Clara y a su hijo",
aseveró González.
"Las protestas, el repudio y el sentimiento de solidaridad crecerán", agregó.
Mientras, el profesor Gustavo Moncayo, padre de uno de los uniformados en manos
de las FARC, continúa su marcha a pie desde el extremo sur del país. Más de 390
kilómetros ha recorrido ya desde Pasto, la capital del sudoccidental
departamento de Nariño.
Moncayo aspira a recoger millones de firmas a favor del intercambio humanitario.
El lunes estará llegando a Cali.
Las FARC piden, a cambio de la liberación de los rehenes, que les sean devueltos
dos guerrilleros sometidos a juicio en tribunales estadounidenses, los alias
"Simón Trinidad" y "Sonia".
Los 12 diputados fueron atrapados en abril de 2002 en un operativo
cinematográfico de las FARC en la propia Asamblea Departamental legislativa, en
el corazón de Cali, tercera ciudad de Colombia. En el episodio fueron asesinados
un policía y dos periodistas.