El legendario
hotel Flora -donde en la película que hizo historia Marcello
Mastroianni Paparazzo, cronista y fotógrafo, iba a buscar a la
diva Anita Ekberg- está siempre allí, al final de Via Veneto,
donde se yergue la vieja Porta Pinciana y más allá la villa
Borghese.
Allí se encuentra también la pequeña plaza "Federico Fellini",
en homenaje al gran maestro fallecido en octubre de 1993. En una
habitación de precio salado del hotel Flora, el viernes pasado,
un diputado de la nación de las derechas democristianas,
católico hasta la médula y guardián de la moral pública, pasó la
noche en una "festichola" de sexo y cocaína con dos mujeres de
la vida. Ahora toda Italia sigue las alternativas de un
escándalo mayúsculo.
Esta historia que podría haber escrito Bocaccio representa otra
variante del viejo tema de la doble moral, de los vicios
privados y las públicas virtudes. El "onorevole" Cosimo Mele
pertenece a la UDC, la Unión Demócrata Cristiana, uno de los
grupos en los que se dividió la vieja DC que gobernó durante
medio siglo Italia.
El hotel de la "dolce vita" es mítico y muchos personajes
importantes lo eligen para sus estadías en Roma. Pero el
diputado Cosimo Mele lo eligió para pasar una noche de fuego
"non sancta". Y las cosas salieron mal.
Hacia las cinco de la mañana, F.Z., una joven prostituta de lujo
que estaba pasando la noche con el "onorevole" y una amiga, se
sintió mal. Mele dijo después a la prensa que él mismo había
pedi do una ambulancia. La joven lo niega. "Yo llamé a mi
hermano (un policía) y a mi compañero. El diputado quería
quitarme por la fuerza el teléfono." Trasladada al hospital, la
joven mejoró. Pero los médicos llamaron a la Policía porque
encontraron en su cuerpo una mezcla fuerte de alcohol y drogas
que podía haberla mandado al otro mundo.
El lunes el diputado Mele confesó ante los diarios que era él el
personaje del que toda Italia hablaba. Diputado por Ostuni, la
bella ciudad blanca de la región de Puglia, su segunda mujer
está embarazada y quedó desolada al conocer la mala nueva. Mele
se defendió afirmando: "Yo no le di ninguna droga ni le pagué a
F.Z. Le di un dinero en demostración de afecto y nada más."
Ayer la Justicia de Roma abrió una investigación para saber
quién llevó y pasó la droga a F.Z. Lorenzo Cessa, secretario
general de la Unión Democristiana (UDC), embarró más todo al
decir que "los parlamentarios del interior se sienten solos:
habría que pagarles para que puedan hacer venir a sus familias a
Roma". El presidente de la Cámara, el comunista Fausto
Bertinotti, rechazó la propuesta por ser "un privilegio
inmoral".
Los diputados católicos de la UDC afirmaron que estaban a favor
de las transparencia y se hicieron todos un test antidroga para
demostrar que no usaban cocaína. En total, 120 parlamentarios
salieron indemnes. La "gaffe" ya produjo muchos daños y el
Vaticano mantiene estricto silencio.