(IAR-Noticias) 19-Julio-07
La tensión entre Londres y Moscú ha subido varios decibeles. El Foreign
Office expulsó a cuatro funcionarios de la embajada de Rusia ante la negativa de
este país de extraditar al Reino Unido al ex agente de seguridad Andrei Lugovoi,
principal sospechoso del asesinato del también ex agente ruso Alexander
Litvinenko, muerto por envenenamiento en noviembre de 2006 en la capital
británica.
Por Roberto Bardini
- Bambú Press
E l joven ministro de Relaciones Exteriores, David Miliband, de 41 años, advirtió
que el Reino Unido también revisaría la cooperación con Rusia –a la que definió
como “socio internacional clave”– en cuestiones como la proliferación de armas
nucleares, el proceso de paz en Oriente Medio y el combate al terrorismo.
En su primera crisis diplomática desde que asumió el gobierno a fines de junio,
el primer ministro Gordon Brown justificó desde Berlín la decisión del titular
del Foreign Office, hijo del pensador marxista Ralph Miliband, un ex inmigrante
polaco judío que es catedrático universitario y autor de varios libros.
Alexander Litvinenko, un ex oficial de la ex KGB soviética que en 2000 huyó a
Gran Bretaña y se convirtió en crítico del presidente Vladimir Putin, murió tras
una larga agonía, luego después de ingerir una dosis letal del isótopo
radiactivo polonio 210. El ex espía trabajaba para el magnate ruso Boris
Berezovsky, quien se hizo multimillonario en tiempos del presidente Boris
Yeltsin (1991-1999) y que en 2000 se refugió en el Reino Unido.
Vinculado a la mafia ruso-israelí y reclamado por la justicia de su país por
intentos de golpe de Estado, Berezovsky se autodefine como “pionero del
capitalismo en Rusia” y posee una fortuna de más de cuatro mil millones de
euros. Parte de sus ganancias provienen de inversiones en la empresa de
programas educativos de computación Ignite Learning, propiedad de Jeb Bush,
hermano del presidente George W. Bush.
Berezovsky sostiene que gracias a sus esfuerzos, el mundo ahora más consciente
del “peligro” que representa Putin. “En 2001, sólo el diez por ciento pensaba
que era peligroso para Occidente. Ahora es el 90 por ciento”, dijo en una
entrevista con el diario The Guardian. El millonario acusa a Andrei Lugovoi de
haber asesinado a Litvinenko por órdenes del presidente ruso.
El sospechoso, de 42 años, se graduó en 1987 en la Escuela Militar del Soviet
Supremo, un instituto de elite, e ingresó al KGB. De 1991 a 1996 estuvo en el
grupo secreto de protección de Yeltsin. Después, trabajó en el servicio de
seguridad del canal de televisión ORT, entonces controlado por Berezovski.
En 2001, Lugovoi fue preso por intentar rescatar de la cárcel al subdirector
general de la aerolínea rusa Aeroflot, Nikolai Glushkov, condenado por fraude en
1999. Glushkov, un conservador que había sido presidente del Comité Estatal de
Precios hasta 1986, era socio de Berezovski, quien tenía fuertes intereses en la
compañía de aviación.
Lugovoi es uno de los muchos ex oficiales del KGB que ha sabido utilizar la
información clasificada a la que tuvo acceso y los contactos obtenidos en su
actividad como agente secreto. Tras abandonar la prisión en 2002, se enriqueció
rápidamente como copropietario de una fábrica que produce vino y bebidas típicas
rusas. Ese año creó una empresa de seguridad privada: El Noveno Baluarte, que
también asesora a empresarios británicos dispuestos a invertir en el complejo
mercado ruso.
Desde octubre del año pasado y hasta el 1 de noviembre, cuando Litvinenko empezó
a sentirse mal, los dos ex agentes se vieron en Londres por lo menos cuatro
veces. Según las autoridades británicas, Lugovoi dejó en muchas partes rastros
de polonio 210, la sustancia que envenenó Litvinenko. Incluso fue hospitalizado
en Moscú en diciembre pasado a causa de los altos niveles de contaminación con
polonio. En ese momento fue interrogado por un grupo de inspectores de Scotland
Yard que viajaron a Rusia.
La Fiscalía rusa no descarta que Lugovoi pueda ser procesado en Rusia por el
asesinato de Litvinenko si prueban las acusaciones británicas, pero excluye su
extradición al Reino Unido.
En todo caso, la negativa es lo que en el lenguaje diplomático se denomina una
“reacción simétrica”: desde hace años, Moscú reclama a Londres la extradición de
Boris Berezovsky y del representante en Europa de la guerrilla chechena, Ahmed
Zakayev, asilado en el Reino Unido.
Las autoridades rusas acusan a Zakayev de diez cargos, entre ellos el de
secuestro, asesinato y el de comandar fuerzas separatistas entre 1995 y 2000. El
dirigente, que era vecino de Litvinenko en un barrio del norte de Londres,
cuenta en Gran Bretaña con la protección de la actriz Vanessa Redgrave, quien
aboga por los chechenos a nombre de Amnistía Internacional.
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