(IAR-Noticias) 14-Junio-07
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Gordon Brown |
El cabo inglés Rodney Wilson, de 30 años y perteneciente
al Cuarto Batallón de Fusileros Reales, cayó acribillado a
balazos el jueves 8 de junio en el puerto iraquí de Basora
mientras intentaba rescatar a un compañero herido. Fuera de los
discursos que se pronunciaron en su funeral, para la estadística
fue el muerto número 150 de las fuerzas británicas desde la
invasión en marzo de 2003.
Por
Roberto Bardini - Bambú Press
El día antes, el príncipe Harry –tercero en la sucesión de la
familia real, hijo del patético príncipe Carlos y la
desaparecida Lady Di– estaba de juerga en el exclusivo Cowboy
Club de la ciudad canadiense de Calgary y se fotografiaba
borracho en compañía de dos sonrientes camareras atormentadas
por el calor, ya que estaban mínimamente vestidas. Se supone que
el joven de “sangre azul”, de 22 años y teniente del Regimiento
Blues and Royals de la Guardia Real, el más importante y antiguo
del Ejército británico, se estaba entrenando en Canadá ante la
posibilidad de ser destinado en Afganistán.
Mientras los ingleses se desayunaban con estas noticias poco
alentadoras, el ex ministro de Hacienda y futuro primer ministro
Gordon Brown –quien asumirá el 27 de junio– viajó
sorpresivamente a Bagdad, se reunió con el presidente iraquí
Yalal Talabani y declaró que “la solución a los problemas del
país no pasa solamente por aumentar el número de efectivos, sino
por encontrar una solución política”.
Unos siete mil soldados británicos están desplegados en Irak, la
mayoría cerca de Basora, la segunda ciudad del país, situada 550
kilómetros al sur de Bagdad y próxima a la frontera con Kuwait.
El primer ministro Anthony Blair anunció que su gobierno
retirará unos mil 600 efectivos antes de fin de año.
Brown, quien ya efectuó un viaje de un día a Basora en noviembre
de 2006 para visitar a las tropas británicas, reconoció
“errores” y dijo había que “aprender la lección”. Sin embargo,
declaró que es un “mal momento” para que Gran Bretaña salga de
Irak porque los soldados árabes recién están comenzando a asumir
responsabilidades de seguridad en áreas donde operan las fuerzas
inglesas, principalmente en el sur. “Teníamos 44 mil soldados,
ahora reducidos a siete mil, pronto serán seis mil y el número
seguirá reduciéndose aun más”, señaló.
El político escocés es tuerto –perdió un ojo jugando al rugby en
su juventud– pero posiblemente tiene mejor visión que Blair y,
no se diga, que el príncipe Harry. Lector de la zaga de Harry
Potter, graduado en historia, periodista y ex editor de la
revista Red paper of Scotland, a los 24 años –casi la misma edad
que el joven heredero real– fue rector de la Universidad de
Edimburgo. Es, además, la persona que ha ocupado el ministerio
de Hacienda durante más tiempo: diez años.
En medio del caos mundial, la economía británica se ha
caracterizado por tasas de crecimiento sostenidas que son la
envidia de muchos otros países de Europa, muy baja inflación
–promedio 2,5% anual desde que Brown llegó al cargo– y los más
bajos niveles de desempleo desde mediados de los años 70.
“Aunque Tony Blair actuó con buena intención, se cometieron
errores [en Irak]. Considero que es importante que aprendamos la
lección para que podamos centrarnos en trabajar por el futuro”,
afirmó Brown.
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