En entrevista al periódico "Novedades de Moscú" (NM) el director del Centro de
Análisis de Estrategias y Tecnologías, Ruslán Pújov, describe las
potencialidades del complejo militar industrial de Rusia.
NM: ¿Qué lugar le corresponde a Rusia en el mercado mundial de armamento y
material bélico (AMB)?
Pújov: Rusia pertenece al grupo de cuatro principales exportadores mundiales del
AMB. Lidera en este terreno EEUU con exportaciones de 10 a 20.000 millones de
dólares al año, seguida de Gran Bretaña con ventas de 6-7.000 millones de libras
esterlinas. En los últimos cinco años las exportaciones francesas promediaron
4.800 millones de dólares, pero en 2005 bajaron hasta 3.800 millones. Así que
Rusia ocupa el tercer lugar en la lista con 6.126 millones de dólares.
A lo largo del período postsoviético los principales compradores de armas rusas
eran China y la India a los que correspondía del 60% al 80% en el total de las
exportaciones de AMB. En 2006 se produjeron cambios radicales en este terreno a
raíz del cierre de la inusual transacción con Argelia por importe de 7.500
millones de dólares y de la firma de varios contratos con Venezuela por 3.000
millones de dólares. En el total de los suministros de AMB contratados (30.000
millones de dólares) más de un tercio corresponde a los mencionados países.
El crecimiento de las exportaciones rusas entre 2000 y 2006 se debió no sólo a
los cambios positivos en la estructura del complejo militar industrial. En el
negocio de armas prevalecen los intereses políticos y no económicos.
Es ilustrativo el caso de Venezuela. Los primeros contactos con este país se
entablaron en 2001-2002. Según algunas fuentes, ya en aquel entonces Hugo Chávez
se disponía a comprar hasta 50 cazas MiG-29, pero la transacción no prosperó por
haber cedido Rusia ante las presiones de EEUU. Pero en 2006 las autoridades de
Moscú revisaron a fondo su actitud y empezaron a suministrar a Venezuela los
cazas Su-30, aparatos más potentes y de mayor autonomía.
NM: ¿Qué armas rusas gozan de mayor demanda en el mundo?
Pújov: En el total de las exportaciones un 50% corresponde al material
aeronáutico, un 25%, al armamento para la Armada y un 15%, a los sistemas de
defensa antiaérea. Se desvela como "perla" en este terreno el caza pesado Su-30,
los suministros del cual suponen las exportaciones de medios aéreos de ataque,
instalaciones terrestres, aviones cisterna y aviones AWACS de advertencia
temprana. Últimamente están en boga los cazas ligeros MiG-29. Se venden bien los
submarinos de propulsión diesel clase "Kilo" y los sistemas de defensa antiaérea
S-300 de largo alcance.
NM: ¿En qué rubros Rusia queda atrasada?
Pújov: Dejan mucho que desear los desarrollos de aviones no tripulados, medios
de control de los sistemas de reconocimiento y transmisiones. Se presentan
problemas con medio aéreos de ataque, ante todo, con misiles "aire-tierra".
NM: ¿Qué armas compra China?
Pújov: China da preferencia a los cazas Su-27 y Su-30. En el período
postsoviético China recibió 280 aparatos de esta clase, incluidos los que se
ensamblaron en el país bajo la licencia rusa. Pekín compró 4 destructores, 12
submarinos y gran cantidad de sistemas de defensa antiaérea. Se suministraron a
China 28 grupos de S-300. Cabe destacar que los chinos prácticamente no
importaban material para el Ejército de Tierra, por ejemplo helicópteros de
ataque. China no cuenta en su arsenal con helicópteros de ataque clase Mi-24 y
Mi-28 o el norteamericano Apache. No obstante, tras la ocupación de Iraq los
chinos empezaron a mostrar interés por las modernas tecnologías rusas para
tropas terrestres. De ello se desprende que ya no están tan seguros como antes
de que su territorio nacional no sería escenario de acciones de combate.
NM: ¿Podrían los suministros del AMB a China poner en peligro la seguridad de la
propia Rusia?
Pújov: En lo que respecta a China, los riesgos principales carecen de
connotaciones militares. Desde luego, es más grato trabajar con la India, pues
el armamento que se suministra a Nueva Delhi no se empleará contra nuestro país.
NM: En 2003 el consorcio Sukhoi asumió la tarea de desarrollar el caza ruso de
quinta generación. Es un proyecto muy costoso. ¿Realmente nos hace falta el
aparato de esta clase?
Pújov: Dentro de cinco años en el mercado se asistirá a la expansión masiva del
caza americano de quinta generación F-35. Y podrían adquirir estos aviones los
países en los que están en el poder los Gobiernos ofuscados por rusofobia.
Cuando las tropas soviéticas, provistas de aviones de tercera generación,
entraron en Afganistán, los paquistaníes ya disponían de los cazas americanos
F-16 de cuarta generación lo que predeterminó la superioridad aérea de Pakistán
sobre la Unión Soviética.
Polonia empezó a comprar aviones americanos F-16 bloque 52, aparatos que brillan
por su ausencia en el Ejército del Aire ruso. Nadie sabe cómo reaccionarían los
polacos a la construcción del gasoducto de Europa del Norte. Es cierto que
Polonia tendría un número limitado de estos aviones. Pero de producirse un
conflicto hipotético, Polonia, a diferencia de Rusia, podría manejar con
eficacia su parque aeronáutico.
El proyecto de Sukhoi reviste importancia en el plano financiero, puesto que en
el mundo gozarán de demanda los aparatos capaces de competir con los aviones
norteamericanos de quinta generación.
NM: ¿Cómo andan las cosas con los suministros de armas al Ejército ruso?
Pújov: En 2007 se destinarán a las adquisiciones de armamento y material 4.000
millones de euros, la mayor parte de los cuales se canalizaría a las fuerzas de
disuasión nuclear. De momento, el proceso de compra de las armas convencionales
avanza con lentitud.
Creo que hay que apreciar bien las posibilidades disponibles. Tal vez, no hace
falta tener submarinos de varias clases ni aviones de ataque de varias
versiones. Ya llegó el momento de tomar decisiones poco populares y cerrar
algunos proyectos, tal como hicieron en su tiempo los norteamericanos.