l jefe de la alianza atlántica, un aliado de Washington, ofreció también
sus condolencias a las tropas españolas presentes en este país después del
fallecimiento el miércoles de la soldado gallega Idoia Rodríguez Buján, de 23
años, cuando una mina de gran potencia explotó al paso del convoy en el que
viajaba.
"Nos guste o no, Afganistán (...) está en primera línea en la lucha contra esas
personas que quieren destruir la estructura de nuestras sociedades", dijo
en una rueda de prensa conjunta con el presidente Hamid Karzai, después de
reunirse en Kabul.
"Si no tenemos éxito en Afganistán, estoy muy seguro de que los destructores
vendrán con nosotros a Holanda, a Bélgica, a Reino Unido, como fueron a Estados
Unidos", afirmó en referencia a los atentados del 11 de septiembre realizados
por Al Qaeda.
El año pasado fue el más sangriento en Afganistán desde que las tropas
estadounidenses derrocaron al gobierno talibán en 2001 por "albergar" a Osama
bin Laden y a su red Al Qaeda después del 11 de septiembre.
Entre las advertencias de los talibanes de realizar una ofensiva en primavera,
los analistas europeos y estadounidenses dicen que este año es un período
crucial para ganar la guerra.
De Hoop Scheffer afirmó que la OTAN debería centrarse en la reconstrucción,
prestando más atención al entrenamiento y equipamiento del ejército afgano.
Por su parte, el gobierno afgano necesita construir sus instituciones, combatir
la corrupción endémica y las drogas en el que es el primer productor mundial de
heroína, agregó.
La OTAN tiene actualmente unos 33.000 soldados en Afganistán.
Algunos de los países miembros han mostrado su rechazo a enviar más tropas
o levantar las restricciones sobre el despliegue en las regiones del este y
sur, los principales bastiones de los extremistas.
Más de 4.000 personas, casi una cuarta parte de ellas civiles, y unos 170
soldados extranjeros ocupantes murieron el año pasado en actos de violencia,
la mayoría en esas dos regiones.
Tras los atentados del 11-M, en el 2001, EEUU invadió Afganistán contando con el
apoyo de la OTAN, lo que -a diferencia de Irak donde no actúa- supuso a
posteriori para la organización atlántica una involucración directa en la
"guerra contraterrorista" de Bush en el país ocupado.
Como
está sucediendo con la resistencia iraquí, a lo largo de casi 6 años de
ocupación las tropas conjuntas de la OTAN y EEUU no pueden controlar a la
guerrilla talibán que en los últimos meses lanzó una feroz contraofensiva que ya
causó enormes bajas y daños a las fuerzas ocupantes.
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