ace tiempo que los sueños revolucionarios de Muammar al-Gaddafi quedaron
relegados al cajón de la memoria. El líder de la post-descolonización que un día
pregonara la unidad de los Estados norteafricanos, el carismático general que
logró enlazar dos antónimos, el socialismo con los principios de la religión
musulmana, está lejos de ser aquella bestia negra que perseguía a Ronald Reagan.
En 2003, Libia inició un proceso de normalización de sus relaciones con
Occidente. Un año después, en 2004, la Unión Europea levantó el embargo
armamentístico que pesaba sobre el país. Pero “de hecho”, se quejaba el Gobierno
libio, las sanciones seguían existiendo: sobre todo porque Alemania se mostraba
reticente a reiniciar el intercambio de armas con el régimen norteafricano. No
en balde, fue un atentado terrorista en una discoteca berlinesa, tras el cual se
suponía a los agentes de Gaddafi, lo que provocó el bombardeo estadounidense de
Libia en 1986.
Pero de la noche a la mañana, la situación parece haber cambiado por completo, y
aunque todas las miradas se dirigen a Francia, el nuevo cargamento de material
militar con destino Trípoli también lleva firma alemana. Sospechosamente cercana
a este acuerdo aparece la puesta en libertad de las cinco enfermeras búlgaras y
el médico palestino condenados a muerte en Libia, además de una condonación de
la deuda al país africano y de las negociaciones para extraditar a uno de sus
espías, encarcelado en Gran Bretaña.
Una venta europea
Seif al Islam Gaddafi, uno de los ocho hijos de Muammar al-Gaddafi, se explayó a
gusto en el diario francés Le Monde,
levantando en toda la prensa europea una oleada de rumores que ha tenido que ser
contenida con confirmaciones. “El hijo de Gaddafi no ocupa ningún puesto oficial
en este Estado y lo que diga no es vinculante”, se recordaba desde Trípoli. Y
sin embargo, el ministro de Defensa francés, Hervé Morin, tuvo que reconocer que
“existe un documento de compra por parte de Libia de misiles tipo Milán y
sistemas de radio”.
“Vamos a comprar a Francia misiles antitanques del tipo Milán por más de 100
millones de euros”, había dicho el no vinvulante hijo de Gaddafi al periódico
francés. Los sistemas de comunicación costarán otro tanto y, en total, se
calcula que la compra dejará una factura de unos 300 millones de euros a favor
de la empresa europea EADS y su filial
“El contrato está a la espera de la firma del cliente libio. EADS se alegra de
que las negociaciones hayan concluido”, transmitió la compañía. “El contrato
está listo para ser firmado”, declaró una portavoz de MBDA. Pese a que la venta
se ha presentado como una cuestión francesa, ambas firmas son consorcios con
capital europeo: la empresa alemana Daimler Chrysler es dueña del 22,5% de las
acciones de EADS, en la que también tienen participación, entre otros, los
Estados francés y español.
¿Sin concesiones a Libia?
Ocho años llevaban las enfermeras búlgaras y el médico palestino encarcelados en
Libia, acusados de haber infectado en una clínica en la que la higiene dejaba
mucho que desear a unos 400 niños con el virus del SIDA. Convertidos, según
palabras del hijo de Gaddafi, en “chivos expiatorios”, los extranjeros habían
sido condenados a muerte por un delito que seguramente no habían cometido. Es
castigo se conmutó primero por la cadena perpetua, la cadena perpetua permitió
la extradición de los presos y su puesta en libertad.
Francia se había involucrado especialmente en las negociaciones que llevaron a
este final feliz, y nada más darse a conocer la buena noticia, el presidente
galo, Nicolás Sarkozy, anunció su inmediata visita a Libia y su reunión con
Muammar al-Gaddafi. Del encuentro surgió una central nuclear francesa lista para
ser instalada en Libia, cuya relación con la piedad de los tribunales libios fue
negada por Sarkozy.
El Gobierno búlgaro anunció poco después que perdonaba a Libia la deuda de 41
millones de euros contraída con su país. El dinero irá a parar a un fondo de
ayuda a los niños que contrajeron el SIDA. La Unión Europea, se dice, también
habría de contribuir a financiar las indemnizaciones a las familias, que no han
recibido de Libia, según Gaddafi hijo, “ni un centavo”.
Y pese a todo, la Unión Europea y Francia no han llegado a “ningún” trato con el
régimen libio, asegura Sarkozy. El recién anunciado envío de armas se llevaba
negociando desde hacía meses. “Pronto tendremos un acuerdo de extradición con el
Reino Unido”, previó el hijo de Gaddafi, refiriéndose a Ali al Megrahi, el
agente secreto libio preso en una cárcel británica. ¿Se cumplirán de nuevo sus
palabras?.