En paralelo con las sediciones
islámicas en Egipto, Túnez, Yemen y Sudán, el lunes detonó nuevamente la
rebelión "anti-islámica" de reformistas prooccidentales en Irán, que cuenta con
el directo y explícito apoyo de Washington.
Durante una conferencia de prensa en
la Casa Blanca el martes, a cuatro días de la caída de Mubarak, Obama dijo que
"lo que es verdad para Egipto tiene que ser verdad para Irán".
Aseguró que las demandas de los
manifestantes iraníes son los mismas de los que protestaron en Egipto. "Lo
que es diferente", añadió, "es la respuesta del Gobierno, que en el caso de Irán
ha sido la de disparar a la gente, golpearles y arrestarles".
"Hemos enviado a nuestros aliados en
la región un mensaje fuerte para que contemplen el ejemplo egipcio, opuesto
al ejemplo de Irán", señaló el gerente negro del Imperio.
"El mensaje que le hemos enviado tanto a nuestros amigos como a nuestros
enemigos, antes incluso de las manifestaciones en Egipto, fue que el mundo
cambia", señaló Obama, quien había pronunciado un discurso en ese sentido en El
Cairo en 2009.
"Hay en Medio Oriente una generación
joven dinámica que busca aprovechar su oportunidad. Y cuando se gobierna
uno de esos países, hay que estar a la vanguardia del cambio; no se puede estar
a la cola", agregó.
Para Obama es "irónico" que los
dirigentes iraníes "hacen como que celebran lo que sucede en Egipto mientras
hacen exactamente lo contrario de lo que sucede en Egipto al reprimir a las
personas que intentan expresarse pacíficamente".
Eso no le servirá a las autoridades
iraníes, afirmó Obama, para contener a su pueblo, y pronosticó que "las
protestas seguirán si el pueblo de Irán tiene el coraje de levantarse por sus
derechos". Refiriéndose directamente a los ciudadanos iraníes, el presidente
norteamericano ha declarado que "EEUU no les va a dictar lo que tienen que
hacer, pero les va a dar todo su apoyo moral".
"Espero que el pueblo de Irán continúe teniendo el coraje de expresar sus
deseos de libertad y de un gobierno representativo", dijo el presidente
estadounidense.
En Irán, miles de personas
manifestaron en pequeños grupos el lunes en el centro de Teherán convocados por
líderes opositores, entre ellos el ex primer ministro Mir Hossein Musavi y el ex
presidente del Parlamento Mehdi Karubi, a pesar de la prohibición de las
autoridades.
Después de las revueltas callejeras
del lunes, Irán criticó el martes a la secretaria de Estado
norteamericana,
Hillary Clinton, por expresar su apoyo a las protestas de la oposición iraní,
consideradas ilegales por el régimen de los ayatolas.
La oposición iraní retomó el lunes
la calle tras meses silenciada con una manifestación de apoyo a los alzamientos
del norte de África, que fue ilegalizada por las autoridades y reprimida por
las fuerzas de Seguridad.
La secretaria de Estado USA, Hillary
Clinton, afirmó su deseo de que "la oposición y el valiente pueblo (que ha
salido) a las calles de las ciudades de Irán tengan la misma oportunidad que
hemos visto que tuvieron los egipcios en las últimas semanas.
"Apoyamos los derechos universales de la nación iraní. Merecen tener los mismos
derechos", agregó.
En respuesta a estas palabras, Irán respondió que "los cambios que la gente
quiere en la región es que las grandes potencias dejen de inmiscuirse en sus
asuntos internos y que desaparezca la dependencia de Estados Unidos, los
sionistas y sus aliados".
El portavoz del ministerio de
Asuntos Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast, afirmó ante la prensa que
Washington "lee de forma errónea" lo que ocurre en Oriente Medio, ya que,
según la percepción de su país, lo que sucede realmente es que la región desea
librarse de Estados Unidos y el sionismo.
"Los comentarios que hacen los responsables norteamericanos estos días emanan de
la confusión debido a los cambios que se están sucediendo en la región",
afirmó, en su habitual rueda de prensa semanal.
"Esos cambios infligen un daño a los intereses de los poderes dominantes y de
aquellos que respaldan el sionismo. Con este tipo de declaraciones
únicamente intentan ocultar este hecho", agregó el portavoz.
"Muerte a EEUU"
En tanto, decenas de diputados iraníes
pidieron el procesamiento de los líderes opositores Mir Hossein Musavi y Mehdi
Karrubi, y condenaron las protestas que la oposición llevó a cabo el lunes,
pese a que se encuentra ilegalizada.
Los diputados gritaron "muerte a
EEUU", "muerte a Israel", pero también "muerte a Musavi, Karubi y
Jatami". Mohamad Jatami, el ex presidente reformador, apoya a la oposición.
"Estos señores (Musavi y Karubi) que han publicado esta declaración cayeron en
la trampa de Estados Unidos. El parlamento condena esta acción
estadounidense-sionista, antirrevolucionaria y antinacional de los sediciosos",
señaló el jefe del parlamento Alí Larijani, en referencia a la convocatoria de
manifestación.
"¿No deberían arrepentirse después de haber visto que Estados Unidos, el
régimen sionista, los monafeghines (hipócritas) y las monarquías apoyaban su
acción?", añadió, al anunciar la creación de un comité para "examinar este
movimiento contrarrevolucionario".
Monafeghines (hipócritas), es el término utilizado para designar a los
Combatientes del Pueblo
(Muyahidin
Jalq), principal movimiento de oposición en el exilio.
El presidente de la Cámara acusó, por su parte, a EEUU e Israel de ser los
responsables de la sedición opositora, la primera que intentó realizar el
movimiento verde en el último año.
Una denuncia que también compartió este martes el fiscal general del Estado y
portavoz del Poder Judicial, Gholan Husein Mohseni-Ejei, quien advirtió,
asimismo, de que la Justicia "actuará firmemente contra los causantes de los
disturbios".
El régimen iraní acusa de la violencia al grupo opositor en el exilio Muyahidin
Jalq (Combatientes del Pueblo) y la prensa oficial incluso le responsabiliza de
la muerte por arma de fuego de una persona.
En este sentido, el subcomisario jefe de la Policía iraní, Ahmad Reza Radan,
señaló que entre los heridos se contabilizan nueve miembros de las fuerzas de
Seguridad, y que numerosas personas fueron detenidas.
Entre ellas, fue arrestado el cónsul de España en Irán, Ignacio Pérez Cambra,
quien fue liberado cuatro horas más tarde sin cargos y después de que Madrid
convocara al embajador iraní en España y presentara una queja.