Decididamente está
demostrado que Barack Obama, el gerente imperial de turno en la Casa Blanca, va
siempre hacia donde soplan los vientos de las encuestas. Con distintas variantes
de "propuestas" y de discursos, el presidente USA y su equipo orientan su
accionar en un solo objetivo: Recuperar su "imagen pública" (en un derrumbe
acelerado e histórico) para que el Partido Demócrata no sufra un "colapso
electoral" perdiendo su mayoría parlamentaria en la elecciones de noviembre. Su
última estrategia consiste
en vender ajuste social y más desempleo en nombre del "combate contra el
desempleo".
Por Manuel Freytas (*)
manuefreytas@iarnoticias.com
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Desocupado hace cola para conseguir
trabajo en Nueva York. |
Obama, desde su ingreso a la Casa
Blanca, ensayó varios discursos fracasados: El del Imperio "democrático y
pacifista" fracasó con Afganistán y la continuidad de la guerra
"contraterrorista". El del Imperio de los "derechos humanos" fracasó con
Guantánamo y la reivindicación de la CIA de Bush. El de la "reforma social"
fracasó con el proyecto de salud gratuita mutilado y descascarado en el
Congreso.
Finalmente, Obama y su equipo
intentan apuntar para donde sopla el viento: El desempleo y la furia popular
contra los banqueros, los grandes "ganadores" de la crisis ayudados por los
rescates financieros ejecutados por el propio Obama.
La semana pasada, Obama disparó
munición gruesa contra Wall Street proponiendo un insólito impuesto a la renta
financiera y una limitación del poder del sector financiero en la economía (
Ver:
Guerra en Wall Street: ¿Que está pasando con Obama?).
El miércoles, en su discurso sobre
el estado de la Unión, el gerente USA apuntó sus cañones contra el desempleo,
cuando en realidad lo que estaba anunciando era un congelamiento del gasto
público (con todo el impacto social que eso significa) hasta el final de
su mandato (Ver:
El "ajuste" de Obama: Planea "congelar" todo, menos el presupuesto militar).
La prensa internacional (el
sistema mediático oficial) centró sus titulares en el "combate de Obama
contra el desempleo", cuando en realidad, el titular (de acuerdo con la
realidad del discurso presidencial) debería ser: "Obama congela el
gasto público de EEUU hasta el final de su mandato".
¿Alguien conoce algún país
que haya reactivado el empleo congelando (léase ajustando) el gasto público?
Una parte substancial del gasto
público (planes de salud, de vivienda, de ayuda social, etc) es
considerado como un "valor agregado" del salario, de importancia clave para la
reactivación del consumo y del proceso productivo que en definitiva
representan la columna vertebral del sostenimiento del empleo.
El punto central del discurso de
Obama el miércoles (soslayado en su importancia por la prensa del sistema)
consistió en su reconocimiento de que el país norteamericano tiene ante sí un
"gran agujero fiscal", por lo que decidió congelar parte del gasto público
durante tres años para tratar de ahorrar 250.000 millones de dólares (unos
176.000 millones de euros).
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Desocupados
completan sus datos en una solicitud de empleo. |
En primer lugar, el recorte (por
congelamiento del gasto) obliga a la administración Obama a renunciar a
una parte substancial de sus promesas electorales, en salud, educación, e
infraestructura, priorizando el control del déficit fiscal (producto
principalmente de los billonarios paquetes de ayuda a los bancos y megaempresas
con dinero público de los contribuyentes).
En realidad, y con la futura
implementación de la medida de congelamiento, la administración de Obama sólo
realiza un blanqueo a nivel nacional del proceso de ajuste del gasto
público que ya se viene realizando desde el año pasado en un conjunto de Estados
de la Unión.
Según The Wall Street Journal,
el vocero más influyente del poder financiero de EEUU: La crisis (endeudamiento
y baja de recaudación) de los estados agrava el desempleo (desocupación y
recortes salariales) y ya extiende los ajustes (reducción de planes
sociales) a todo el territorio de EEUU.
Es obvio que, si Obama y su equipo
priorizan cubrir el bache fiscal congelando gasto público, lo que
en realidad están haciendo es un ajuste tradicional: Desviar fondos
públicos (de toda la sociedad) para cubrir deudas contraídas para salvar al
sector privado de la economía (bancos y empresas) que desató la crisis recesiva
en EEUU.
En otras palabras, Obama (como lo
hizo Bush) privatiza las ganancias y socializa las pérdidas.
Pero hay algo más: Argumentando
que el empleo depende de la recuperación de las empresas, Obama propuso
nuevos subsidios y recortes de impuestos que insume otro desvío de fondos hacia
el sector privado del capitalismo.
Obama justificó el apoyo que su
gobierno le dio a los bancos durante la reciente crisis financiera, señalando
que si no lo hubiera hecho, el desempleo habría podido llegar al doble del
nivel actual.
También señaló que gracias a la llamada ley de estímulo fiscal, aprobada el año
pasado, muchas empresas habían empezado a contratar nuevamente empleados,
luego de la fuerte recesión.
Al anunciar nueva legislación para
combatir el desempleo, que fluctúa alrededor del 10%, Obama dijo que su gobierno
propondrá destinar US$30.000 millones para que los bancos locales presten
dinero a empresarios que generen nuevos puestos de trabajo.
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Un hombre protesta en Wall Street contra los
rescates bancarios. |
Como ya está demostrado por la
actual coyuntura: Los billonarios fondos de los "rescates" bancarios no fueron a
la reactivación del sistema productivo sino a la reactivación de las bolsas y de
la ganancia especulativa (la mayor tasa de rentabilidad del capitalismo a escala
planetaria).
Actualmente, los grandes bancos de
Wall Street (responsables de la crisis financiera) están ganando nuevamente
cifras millonarias, pero no a través de préstamos a consumidores y empresas
productivas, sino a través de compra y venta especulativa de acciones
bursátiles y de la adquisición de instituciones quebradas a las que luego
recapitalizan en la bolsa.
Además, y
pese a los rescates y subsidios
estatales a empresas y bancos todavía están recortando empleos y obteniendo
ganancias a través de reducciones de costos (incluido reducción de
salarios) en lugar de potenciar un alza en la producción y en las ventas por
medio de la reocupación laboral.
Esta situación, potenciada por la
baja del consumo, desencadenó (desde el año pasado) una escalada de la
desocupación que en las cifras oficiales supera el 10%, pero que estudios
privados cifran en un 18%, considerando el desempleo encubierto y los
desocupados que no buscan trabajo.
Por medio de los despidos laborales y del
incremento de los recortes salariales bancos y empresas mantienen sus tasa de
rentabilidad al costo de más desempleo y depresión de la economía real. Es
una ley histórica del capitalismo para mantener a salvo su tasa de rentabilidad:
La primer variable de ajuste, es el empleo y el salario.
Obama (un millonario de Manhattan) se puso como
"ejemplo" del recorte de sueldos que los bancos y empresas han impuesto como
práctica habitual a cambio de no despedir personal.
En un gesto casi infantil (marcado por la demagogia
electoral), el gerente negro del capitalismo estadounidense anunció una
congelación del salario de toda su plana mayor y la eliminación de
bonificaciones para cargos políticos en el gobierno federal.
El congresista Mario Diaz-Balart, representante republicano por el
estado de Florida, dijo en un comunicado que "el año pasado nos prometieron que
gastos masivos del gobierno federal inmediatamente iban a crear empleos y
mantener el nivel de desempleo por debajo del 8%".
"Desde entonces, más de tres millones de personas han perdido su empleo.
Sin embargo, el liderazgo demócrata continúa el mal gasto y el despilfarro sigue
aumentando el déficit, sigue incrementando la burocracia y la deuda nacional,
que tendrán que pagar nuestros hijos y nietos".
Según el Journal, EEUU
eliminó 7,2 millones de empleos desde que comenzó la recesión en diciembre de
2007, la mayor contracción desde la Gran Depresión.
En definitiva, y mientras Wall
Street y las bolsas viven una fiesta en continuado, la crisis económica
estadounidense se resume en la siguiente ecuación:
A) El déficit fiscal (caída de la recaudación) impide la
reactivación del gasto social por parte del Estado.
B) La contracción del crédito (destinado a la producción) impide
la reactivación del consumo.
C) El desempleo (despidos masivos por
falta de ventas) produce el resultante (conflictivo social) de la no reactivación
plena (pese a un crecimiento débil) de la economía.
¿Qué propone Obama?
Un congelamiento del gasto público (que
afecta a salarios estatales y planes sociales) por tres años: Esto es,
eliminar a un sujeto central del despegue productivo y de la recuperación de la
capacidad del consumo popular.
Algo así como apagar un incendio
con gasolina de avión.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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