A)
La salida sin Zelaya
La operación de ruptura del frente
golpista en el Congreso hondureño (división entre legisladores "zelayistas" y "anti-zelayistas")
y la presión del Departamento de Estado (Obama y Clinton) condicionando un apoyo
al proceso electoral obligó al sector de Micheletti a aceptar un acuerdo de
"reconciliación" donde el Congreso será quien decida la restitución de Zelaya.
El gobierno golpista, según la cadena
BBC, aceptó el pacto de "reconciliación" como una estrategia para ganar
tiempo y preparar un plan para boicotear e impedir la reasunción de Zelaya
por una decisión del Congreso.
El propio Zelaya ya advirtió sobre la
maniobra denunciando el domingo la existencia de "juegos oscuros y
manipulaciones" para impedir que el Congreso vote en los próximos días su
restitución, y señaló al sector de Micheletti detrás de la operación. "Es el
propio Micheletti el que está haciendo un juego doble respecto al acuerdo
auspiciado por la comunidad internacional", agregó.
Según la BBC, los aliados del
gobierno de facto dirigido por Roberto Micheletti esperan "dilatar al máximo
la votación del Congreso", precisamente, porque el acuerdo firmado entre las
partes no establece una fecha para la decisión parlamentaria.
"Tengo indicios racionales de que algunos diputados del Congreso Nacional están
tratando de impedir que se cumpla este acuerdo", denunció Zelaya en una
entrevista a la cadena Telesur.
La Comisión de Dictamen del Congreso
deberá enviar un documento a la Corte Suprema, para que ésta emita una
recomendación respecto a la restitución de Zelaya.
Micheletti y los golpistas juegan una
carta: El casi seguro rechazo de la Corte Suprema de Justicia hondureña a la
restitución de Zelaya cuya comunicación al Congreso determinará el debate sobre
la decisión final.
Las opciones son: 1) Que el Congreso restituya a Zelaya, o
2) que el Congreso rechace la restitución.
En la variable 1 (la restitución de
Zelaya), el sector de Micheletti la rechazaría planteando una crisis
institucional y un conflicto de poderes entre la Corte Suprema y el
Congreso.
Esta situación marcaría un salto
cualitativo favorable a los golpistas, ya que el nuevo cuadro (posibilitado por
el acuerdo firmado) no se enmarcaría en la figura ilegal de "Golpe de Estado"
sino en el status de "crisis institucional", que le permitiría al gobierno
de Micheletti sortear la presión internacional y seguir desgastando a Zelaya.
Al respecto señala la corresponsal
(pro-golpista) de The Wall Street Journal en Honduras: "La interpretación que se la ha
dado al acuerdo es que Zelaya regresará al poder. Pero será el Congreso
hondureño el que lo decida, tras evaluar las opiniones de la Corte Suprema, el
fiscal general y otros expertos legales. Puesto que la Corte Suprema y el
Congreso echaron a Zelaya, esto es positivo. De todos modos, si la Corte
Suprema, que tiene el poder legal, se mantiene firme y el Congreso respalda el
regreso de Zelaya a la presidencia, habrá una crisis institucional".
"De todos modos, es probable que el
gobierno interino decidiera asumir el reto (del pacto de "reconciliación")
porque cree que la Corte Suprema y el Congreso, que en su momento votaron
ampliamente a favor de sacar a Zelaya del poder, se mantendrán firmes", señala la
corresponsal del Journal.
Según la vicepresidenta alterna del Congreso
hondureño,
Marcia de Villeda, la Corte Suprema va a emitir una resolución
contraria a Zelaya y el Congreso ratificará esa misma postura, de tal forma
que el mandatario depuesto sea alejado de su cargo, ya no por la fuerza de las
armas, sino con la legitimidad del acuerdo firmado por las partes en conflicto
bajo la tutela de EEUU.
En resumen, la salida sin Zelaya
apunta a dos variables: Presionar una votación de rechazo en el Congreso, y si
ésta falla promover una "conflicto de poderes" entre la Corte y el
Congreso.
De cualquier manera, en cualquiera de
las dos variables, el sector golpista adquiriría "status legal" rompiendo
el aislamiento internacional que sufre desde el 28 de junio pasado.
Esta es la esencia del "segundo
golpe de Estado" que denuncian los zelayistas.
B)
La Salida con Zelaya
Según la cadena BBC, hay un pacto secreto, un acuerdo tácito
del Departamento de Estado (Obama, Hillary Clinton) con un sector del
poder hondureño para que el Congreso restituya en el poder a Zelaya.
La clave de ese acuerdo es Porfirio Lobo,
candidato presidencial del Partido Nacional, la segunda fuerza parlamentaria, y
a quien las encuestas señalan como ganador de las elecciones planeadas para el 29
de noviembre.
Según The Wall Street Journal,
Porfirio Lobo, el embajador de EEUU en Honduras, Hugo Llorens, y Thomas Shannon, el
subsecretario de Estado enviado por Obama para solucionar el
conflicto, se reunieron a solas en Tegucigalpa.
Shannon les adelantó que los
representantes de Zelaya y de Micheletti se habían puesto de acuerdo para que
fuese el Congreso Nacional el que decidiera en votación abierta, a mano alzada,
la restitución o no del presidente depuesto. "Pero la gente de Zelaya me pide
una garantía de que la restitución se lleve a cabo. Así que necesito", le
planteó directamente Shannon, "que tus diputados voten sí a la restitución".
Lobo sonrió, hizo cuentas y su respuesta fue: "De acuerdo", según la
descripción del Journal.
El Partido Nacional de Porfirio Lobo cuenta con 54 diputados y
el Partido Liberal
(de Micheletti y Zelaya),
cuenta con 62. De acuerdo con las versiones parlamentarias, 20 de los 62 diputados liberales ya se han
mostrado de acuerdo con
que Zelaya regrese aunque de forma simbólica, con los poderes mutilados, al
gobierno del que fue expulsado por un comando militar el domingo 28 de
junio.
Según las estimaciones de los
promotores del plan de salida con Zelaya, si se tiene en cuenta que el Congreso
está formado por 128 diputados, los 54 de Porfirio Lobo más los 20
liberales que apoyan la restitución son suficientes para allanar el regreso de
Zelaya en el gobierno de Honduras.
El pacto secreto entre Lobo y Shannon consistiría en que
el candidato presidencial llamaría a los diputados del Partido
Nacional a votar por la restitución de Zelaya.
El "premio" para Lobo habría
sido la promesa, por parte de Shanon, de que EEUU reconocería las elecciones de
noviembre y promovería en la ONU el levantamiento del aislamiento internacional
a Honduras.
Según la BBC, si algunos de los legisladores
de Lobo no se comportan de manera obediente
y votan contra Zelaya, Shannon se habría comprometido a aceptar -de todos modos-
el resultado de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre.
Tras la reunión con Lobo, y la
posterior firma del acuerdo de "reconciliación" entre los enviados de
Zelaya y de Micheletti, Thomas Shannon afirmó que "la ayuda internacional creó un
contexto, pero el trabajo fue un trabajo hondureño y yo quiero demostrar mi
admiración por la vocación democrática de este pueblo. Quiero garantizar que
EEUU acompañará a Honduras en sus elecciones del 29 de noviembre".
Para el Wall Street Journal el
pacto secreto para la restitución, más que por Shannon, fue urdido por el
embajador en Honduras, Hugo Llorens, a quien señala como el principal operador
del regreso de Zelaya al gobierno.
"Al firmar este acuerdo, Honduras
ayudó a que Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton no salieran mal
parados", señala el Journal, alineado con la posición del gobierno golpista.
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Informe complementario: