Según interpretan analistas rusos, se
trata de una peligrosa reedición de "escalada militar" en un escenario
internacional dominado por una crisis recesiva de difícil pronóstico y
desenlace, que le suma a EEUU otro peligroso frente abierto en una región
petrolera marcada por los conflictos en Pakistán y Afganistán.
Moscú llamó a la Alianza y a los
países participantes a cancelar esos ejercicios, pero sólo consiguió que
renunciaran a su participación al menos cuatro estados que son aliados suyos,
Armenia, Moldavia, Kazajistán y Serbia.
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, afirmó que el plan aliado de efectuar estas
maniobras, "es miope y no contribuye a la reanudación de los contactos entre
Rusia y la OTAN", que rompió su cooperación con Moscú tras invadir el Ejército
ruso Georgia el año pasado.
Al mando de las maniobras está el
jefe del cuartel general aliado en Madrid, teniente general Cayetano Miró Valls,
mientras su supervisión en el teatro de operaciones está a cargo del brigadier
general italiano Giovanni Savarese.
Los ejercicios de estado mayor, que se llevan a cabo en la base militar de
Viazani, en las afueras de Tiflis, buscan -según la OTAN- "elevar el grado
de complementación de los países miembros a nivel de brigadas multinacionales en
situaciones de crisis".
A las protestas de Rusia se sumó el
martes Osetia del Sur, que denunció que los ejercicios suponen una "abierta
demostración" de apoyo por parte de la OTAN a la "máquina de guerra"
georgiana.
"Las maniobras son una amenaza directa para la seguridad en el Cáucaso",
aseguró Murat Dzhióyev, jefe de la diplomacia suroseta, quien enfatizó que "no
hay garantía de que Georgia no utilice esta situación y el apoyo de la OTAN para
sus agresivas intenciones".
Dzhióyev recuerda que los ejercicios militares tienen lugar "en medio de la
inestabilidad en la que se encuentra sumida Georgia", tras el motín militar
que protagonizó la días atrás un batallón de blindados cerca de Tiflis.
Las autoridades abjasas declararon a su vez que los ejercicios "pueden animar
a Georgia a emprender nuevas aventuras militares y provocaciones contra
Abjasia y Osetia, países independientes cuyos pueblos rechazan la coexistencia
con Georgia dentro de un solo estado".
Paralelamente, las relaciones entre
Rusia y la OTAN experimentaron un brusco giro de tensión que dejó sin efecto
las conversaciones bilaterales que habían iniciado tras el conflicto
armado desatado en la región en agosto del año pasado.
La Cancillería rusa informó el
martes que la jefa de la Oficina de Información de la OTAN en Moscú y otro
funcionario de esa institución han sido privados de sus respectivas
acreditaciones en respuesta a la expulsión de dos diplomáticos rusos de
Bruselas.
Según fuentes rusas y aliadas, la Cancillería belga a petición de la OTAN
retiró las acreditaciones a dos funcionarios de la misión rusa ante la
Alianza, Víctor Kochukov y Vasili Chizhov, este último, hijo del embajador de
Rusia en la Unión Europea, Vladímir Chizhov
Fue la semana pasada que la Alianza expulsó
de su sede en Bruselas a los dos diplomáticos rusos acusándolos de "espionaje", y
Rusia respondió el lunes 4 expulsando de Moscú a dos representantes canadienses
de la OTAN y anunciando que el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, no
asistirá a la reunión del Consejo Rusia-OTAN que estaba prevista para este mes.
Las relaciones entre la Rusia y la
OTAN congeladas después de la guerra del Cáucaso en agosto del año
pasado, fueron sometidas a un proceso de ablandamiento rápido el pasado 28 abril.
En esa fecha, por primera vez desde el conflicto entre Rusia y Georgia, se
celebró la sesión del Consejo Rusia-OTAN a nivel de embajadores, en la sede de
la Alianza en Bruselas.
Los embajadores se reunieron para
preparar la agenda del encuentro de ministros de Asuntos Exteriores del Consejo
Rusia OTAN el próximo 19 de mayo, al cual Moscú comunicó que no asistirá.
Por su parte, las fuerzas leales al presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili,
sofocaron el martes una rebelión militar que, según Tbilisi, ha sido instigada
por Rusia para impedir la realización de las maniobras de la OTAN.
La renuncia del ministro del Exterior ruso Sergey Lavrov fue acompañada
luego del anuncio de la expulsión de dos diplomáticos de la OTAN en Moscú como
réplica a la expulsión la semana pasada de otros dos rusos en la sede aliada
acusados de espionaje.
Saakashvili aseguró por televisión
que la situación estaba "bajo control" e hizo un llamamiento al Kremlin a
"abstenerse de acciones provocadoras".
Moscú calificó esas acusaciones de
"total desvarío" y afirmó que Saakashvili intenta desviar la atención de sus
propios problemas políticos internos.
En los últimos días, Rusia, que ha
instalado poderosas bases operativas en la región además de tener emplazada su
flota naval en el Mar Negro, reforzó sus líneas militares en la frontera
entre Osetia del Sur (epicentro del conflicto) y Georgia.
De esta manera, Rusia y el eje EEUU-OTAN vuelven a
cruzarse peligrosamente en el Cáucaso, una región clave en la disputa
estratégica por el control de los recursos energéticos de Eurasia que ya
tuvo su primer desenlace armado con la llamada "guerra de Georgia" en agosto
pasado.

Moscú
interpreta el despliegue de fuerzas atlánticas como un intento del "eje
occidental" de reafirmar su presencia militar en la región tras la derrota
política, militar y diplomática sufrida con el posicionamiento militar de
Rusia en el Cáucaso, en agosto del año pasado.
El presidente de Rusia, Dmitri
Medvédev, calificó la semana pasada de "provocación descarada" los
ejercicios que la OTAN efectuará en Georgia este mes de mayo.
"Los ejercicios que la OTAN tiene previsto llevar a cabo en Georgia son una
provocación descarada por mucho que se intente convencernos de lo contrario",
dijo Medvédev en el acto de firma de acuerdos con Abjasia y Osetia del Sur sobre
vigilancia conjunta de fronteras, celebrado el jueves 30 de abril en el Kremlin.
Georgia, puntal de estrategia USA en
el Cáucaso, continúa rodeada por el aparato militar ruso, mientras que
Ucrania (aliada de EEUU) y Moldavia (más inclinada hacia Moscú) están asediadas por conflictos políticos internos donde el sector
"pro-ruso" está recuperando espacios de poder.
Esto denota el alto voltaje
estratégico de la región donde se realiza el despliegue de las
fuerzas de la alianza atlántica (OTAN).
A su vez
Rusia, a una semana de las maniobras de la OTAN en el Cáucaso, ya había consolidado su
posición estratégica en la región mediante acuerdos militares con Osetia
del Sur y Abjasia sobre el control ruso de las fronteras de esas repúblicas,
reconocidas por Moscú como estados independientes, después de la invasión
militar perpetrada por Georgia contra Osetia del Sur, en agosto del año pasado.
De acuerdo a los términos
establecidos en los acuerdos, Abjasia y Osetia del Sur "delegan en Rusia las
atribuciones en materia de vigilancia de la frontera estatal hasta que sean
formados cuerpos republicanos de guardafronteras". Esta cláusula se aplicará a
las fronteras tanto terrestres y aéreas como marítimas.
Según la cancillería georgiana,
los acuerdos fronterizos suponen un intento de
Rusia para fortalecer su potencial militar en "territorios ocupados de
Georgia".
En agosto de 2008, las tropas
georgianas atacaron a Osetia del Sur, y Rusia se vio obligada a intervenir con
unidades militares para defender a la población suroseta, gran parte de la cual
tiene ciudadanía rusa.
Durante el conflicto armado de tres
semanas Moscú realizó cinco movidas claves: Pulverizó
al Ejército de Georgia entrenado y armado por EEUU, se posicionó en el
control de las áreas estratégicas de la región (principalmente del oleoducto
BTC, un enclave energético de las petroleras anglo-estadounidenses), rompió
virtualmente "relaciones" con la OTAN, dividió la ONU
boicoteando todos los proyectos de resolución en su contra, y a inicios de
septiembre reconoció la independencia de las provincias
separatistas de Abjasia y Osetia del Sur que permanecían presionadas
por el tutelaje del gobierno de Georgia, títere desembozado de la OTAN y del eje
"occidental" en el Cáucaso.
Putin y Medvedev,
luego de posicionarse militarmente con el control de Georgia, y de comprobar la
lentitud de reflejos del decadente Imperio capitalista "occidental" referenciado
en el eje USA-UE, vivieron el conflicto como una victoria en la disputa por el
control del Cáucaso.
Nueve meses después el eje EEUU-OTAN-UE
se reposiciona militarmente y provoca nuevamente a Rusia en el Cáucaso,
creando una escalada que los expertos ya denominan el "reciclamiento de la
guerra fría con Obama".
La administración de Obama sufre por
estas horas su primer "crisis de imagen internacional" con la masacre
aérea que terminó el martes 5 de mayo con la vida de más de 120 personas, incluidos
mujeres y niños, en Afganistán.
Pakistán, el Cáucaso y
Afganistán, tres conflictos estratégicos que definen el mapa
geopolítico militar en Eurasia, ya han convertido al "sueño americano" de
Obama en una pesadilla imperial de incierto despertar.