Los talibanes volvieron a golpear duramente el jueves a las fuerzas
policiales y gubernamentales en Pakistán con un ataque múltiple de estilo "fedayín"
en la ciudad oriental de Lahore y dos atentados en el conflictivo noroeste
del país, causando la muerte de más de 40 personas.
Según EFE, la Oficina Federal de
Investigación (FIA, por sus siglas en inglés, donde se llevan a cabo las
operaciones contrainsurgentes) y dos centros de entrenamiento de la policía
fueron los objetivos de los atacantes.
Cerca de 20 rebeldes de entre 20 y 25
años de edad mantuvieron a Lahore en vilo durante unas horas con tres asaltos
a instalaciones policiales de la ciudad, de siete millones de habitantes.
Estos ataques, que se iniciaron casi
simultáneamente en torno a las 9.50 horas locales (3.50 GMT), se saldaron con la
muerte de 29 personas: 13 rebeldes y 16 policías y funcionarios, informó a EFE
una fuente policial, que agregó que decenas resultaron heridas.
El asalto de mayor duración tuvo
lugar en los cuarteles generales de la Policía de elite de Bedian, una zona
situada en las afueras de la capital cultural paquistaní.
Las fuerzas de seguridad recuperaron
el control de este centro tras acabar con las vidas de cinco de los
"terroristas", quienes llegaron a tener algunos rehenes y mataron a seis
policías durante el asalto.
Una facción local del movimiento
Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), que aglutina a diversos grupos islámicos
rebeldes del país, reivindicó la autoría de los ataques, informaron los medios
paquistaníes.
Pocas horas antes del atentado
múltiple en Lahore, un suicida había matado ya a 11 personas, incluidos tres
policías, y herido a otras 24, la mayoría civiles, al empotrar un vehículo
cargado de explosivos contra una comisaría de la localidad noroccidental de
Kohat.
Desde el inicio de 2009, Lahore,
centro de la vida cultural de Pakistán y una de las ciudades más liberales del
país, ha sido uno de los escenarios de la violencia asociada con militantes
radicales paquistaníes.
Según el corresponsal de la BBC Adam Mynott, estos ataques muestran cuán
"sofisticados y temerarios" se han convertido los grupos insurgentes en
Pakistán. También señala que hay un creciente grado de cooperación entre las
diferentes organizaciones radicales de ese país.
El fin de semana, militantes islámicos lanzaron un atrevido ataque contra el
fuertemente custodiado comando central del ejército en Rawlpindi. Y hace poco
más de una semana un atacante suicida dio muerte a cinco integrantes de las
Naciones Unidas en la capital, Islamabad.
El Ejército paquistaní ejecuta
operaciones contra la insurgencia talibán en el norteño valle de Swat y asegura
que es "inminente" una ofensiva en la región tribal de Waziristán del Sur,
principal feudo del TTP, en la frontera con Afganistán.
Por el momento, en las zonas tribales
se registran ataques aéreos selectivos regulares tanto del Ejército
paquistaní como de aviones no tripulados de EEUU, como el que en la madrugada
del jueves causó cinco muertos en Waziristán del Norte.
EEUU
y la "amenaza talibán"
El portavoz adjunto del Departamento de Estado,
Robert Wood, quien
transmitió sus "simpatías" a las víctimas y familias de los fallecidos, recalcó
que el Gobierno de EEUU "seguirá apoyando al Gobierno de Pakistán en su lucha
contra aquellos que comenten actos de violencia atroces contra la población
civil paquistaní y los funcionarios cuyo trabajo es protegerlos".
Para EEUU, estos ataques demuestran
hasta dónde los extremistas están dispuestos a llegar en su intento de
"imponer su agenda a personas cuyo único deseo es desarrollar sus actividades
diarias en paz".
El vocero Robert Wood subrayó que Pakistán ha dedicado una "enorme"
cantidad de recursos a la lucha contra los talibanes y la red terrorista Al
Qaeda.
También el portavoz adjunto de la Casa Blanca, Bill Burton, afirmó que el
presidente de EEUU. Barack Obama, "está impresionado por algunas de las
acciones valientes del Ejército paquistaní para acabar con estos elementos
extremistas".
La Casa Blanca considera que los atentados del jueves demuestran que los extremistas
en ese país "amenazan tanto a Pakistán como a EEUU", y que la estrategia
integral que Washington quiere impulsar en la región "es necesaria".
Wood aseguró, en este sentido, que EEUU está "con Pakistán en esta lucha".
"Es una lucha muy difícil. Es una lucha dura y probablemente será larga, pero la
voluntad existe y trabajaremos con ellos y les apoyaremos lo mejor que podamos",
insistió.
Una "importante" señal de ese compromiso es la firma por Obama, el día
jueves, de
una ley que aumenta a 7.500 millones de dólares la asistencia a Pakistán en los
próximos cinco años.
Esa ley ha causado polémica en el país asiático, al considerarla una injerencia
en sus asuntos internos.
El ministro paquistaní de Asuntos Exteriores, Shah Mehmood Qureshi, se trasladó
a Washington el pasado martes para transmitir esas preocupaciones.
Dos de los autores de la ley, los congresistas John Kerry y Howard Berman,
entregaron un documento a Qureshi en el que le aseguraron que la medida no pone
en peligro la soberanía paquistaní ni impone condiciones para el desembolso de
la asistencia.
La
secretaria de Estado, Hillary Clinton, provocó una conmoción en el establishment
de poder norteamericano cuando, el 22 de abril, en el Senado de EEUU, acusó al
gobierno de Islamabad de "abdicar ante el Talibán y los extremistas”.
La jefa de la diplomacia USA dijo
ante un comité del Senado que el incipiente gobierno del Partido Popular de
Pakistán afrontaba una “amenaza existencial” de los combatientes islamistas que
podrían apoderarse de su arsenal nuclear y convertirse en un "peligro mortal"
para EEUU y otros países.
Los comentarios de Clinton
coincidieron con los del asesor estratégico del Comando Central de las
fuerzas de EEUU, David Kilcullen, quien afirmó al diario The Washington
Post, en marzo, que Pakistán podría colapsar en menos de seis meses.
Este fin de semana, Hillary Clinton,
volvió a alertar en Londres que el ataque de los talibanes contra el cuartel
general del Ejército paquistaní en Rawalpindi, cerca de Islamabad, es un
recordatorio "de que los extremistas están amenazando de manera creciente la
autoridad del Estado".
*****