B)
El "peligro talibán"
Sin la mano dura de Musharraf,
atacado por un vacío de poder ascendente, metido en una espiral de crisis
económica, y con una escalada indetenible de violencia y atentados (promovidos
por la CIA) en las grandes ciudades, Pakistán se ha convertido en un resorte
geopolítico-militar clave en la estrategia regional de Washington.
El viejo plan archivado de Bush de
ocupar militarmente las zonas de Pakistán en "peligro" -según lo rescata
Hillary Clinton- parece reciclarse con las advertencias estadounidenses de que
el país está a punto de ser tomado por los talibanes.
La
secretaria de Estado, Hillary Clinton, provocó una conmoción en el establishment
de poder norteamericano cuando, el 22 de abril, en el Senado de EEUU, acusó al
gobierno de Islamabad de "abdicar ante el Talibán y los extremistas”.
La jefa de la diplomacia USA dijo
ante un comité del Senado que el incipiente gobierno del Partido Popular de
Pakistán afrontaba una “amenaza existencial” de los combatientes islamistas que
podrían apoderarse de su arsenal nuclear y convertirse en un "peligro mortal"
para EEUU y otros países.
Los comentarios de Clinton
coincidieron con los del asesor estratégico del Comando Central de las
fuerzas de EEUU, David Kilcullen, quien afirmó al diario The Washington
Post, en marzo, que Pakistán podría colapsar en menos de seis meses.
Este fin de semana, Hillary Clinton,
volvió a alertar en Londres que el ataque de los talibanes contra el cuartel
general del Ejército paquistaní en Rawalpindi, cerca de Islamabad, es un
recordatorio "de que los extremistas están amenazando de manera creciente la
autoridad del Estado".
A pesar de que el gigante islámico cuenta con uno de los ejércitos más poderosos
y mejor armados de Asia, capaz por sí solo de mantener a raya a las fuerzas talibanes,
la operación de acción psicológica con el "terror talibán" amenazando llegar hasta Islamabad,
es el justificativo internacional que utiliza el Pentágono para lanzar
una ocupación militar en Pakistán.
Esta estrategia justificatoria, se
complementa a su vez con el "peligro nuclear" y la "iraquización"
interna del país.
C)
El "peligro nuclear"
Desde principios de año en la prensa norteamericana comenzaron a circular
rumores que señalaban que el arsenal
nuclear de Pakistán está "fuera del control de EEUU".
Las versiones -confirmadas
oficialmente por el jefe de Estado Mayor de EEUU- afirman que Pakistán ha
ampliado su programa nuclear sin la asistencia militar de EEUU, y en
consecuencia no hay control sobre su producción de armas nucleares.
Esta realidad (y a pesar de la
subordinación de las FFAA y del gobierno títere pakistaní) hace que los
estrategas de la Junta de Jefes de Estado Mayor exploren alternativas más
sólidas y creíbles para otorgarle más verosimilitud al argumento de un futuro
despliegue militar en Pakistán.
Distintas
fuentes, tanto oficiales como privadas, vienen construyendo una
escalada de "versiones" sobre el arsenal nuclear de Pakistán y la posibilidad
de que éste caiga en manos de los talibanes que ya luchan contra el Ejército
a pocos kilómetros de Islamabad.
Simultánea a la alerta con el
"peligro talibán", Washington lanzó una operación internacional
"Danger" con la versión de que el programa nuclear pakistaní se encuentra "fuera
de control"
y el destino y el uso de su arsenal permanecen
inciertos.
El asesor estratégico del Comando Central de las
fuerzas de EEUU, David Kilcullen señaló que si Islamabad colapsaba, la red
extremista Al Qaeda "podría tomar el control y adquirir armas atómicas".
“Pakistán tiene 173 millones de habitantes, 100 armas nucleares, un ejército
mayor que el de Estados Unidos y a las bases de Al Qaeda en dos tercios del
territorio que el gobierno no controla”, señaló el asesor del Pentágono.
De
acuerdo con esta tesis USA, el gigante islámico con dientes
nucleares, en medio de una brutal crisis política y económica, se suma así al
peligroso club del "eje del mal" junto a Irán y Corea del Norte, que
están en la mira y en "lista de espera" en la agenda del Pentágono.
"Las autoridades de Estados Unidos
temen que los recursos enviados por Washington para combatir a la milicia
islámica de los talibanes en Pakistán puedan servir para el desarrollo de armas
atómicas ya que Islamabad está reforzando su arsenal nuclear", publicó el diario
The New York Times, habitual vocero del Departamento de Estado
Para el Departamento de Estado y
algunas usinas conservadoras, en los últimos día los talibanes ya
consiguieron "anarquizar" el país convirtiéndolo en un teatro operativo de la
"guerra contraterrorista" que traslada el escenario afgano a Pakistán.
D) La "iraquización"
El tercer factor (complementario del
"peligro talibán" y del "peligro nuclear") que utiliza Washington para
justificar un despliegue militar en Pakistán es la creación de un proceso de
descomposición interna con una guerra civil alimentada por la cuestión
religiosa.
Desde abril pasado se viene
profundizando un
proceso de "iraquización" de Pakistán donde (como ya lo hicieron con
éxito en Irak) la CIA y el ISI (servicios secretos pakistaníes) infiltrados en
los grupos islámicos, crearon un conflicto armado "integrista" entre grupos que
simultáneamente guerrean entre sí, atacan al Ejército pakistaní y toman
poblaciones.
Los bombardeos del Ejército
paquistaní y los combates encarnizados contra los talibanes, que desde
principios de año han provocado miles de muertos, principalmente civiles,
desataron pánico y huida en masa de la población que trata de alejarse de las zonas en
conflicto.
Para acentuar la sensación de "caos"
y "descontrol", la inteligencia militar estadounidense utiliza indistintamente la presencia de la "guerra religiosa" entre
sunies y chiíes, y la amenaza de "guerra santa" talibán que -según
Hillary Clinton- busca "afganizar" Pakistán.
Repitiendo el esquema de "guerra
civil" aplicado en Irak (para dividir la resistencia), la CIA utiliza los odios
religiosos para promover enfrentamientos tribales que lleven agua al molino del
"caos" y la "anarquía" que Washington necesita para promover una
intervención militar.
Tanto chiíes (que suponen cerca de un
20% de la población), como cristianos, hindúes y ahmadis (que juntos apenas
suman un 5%) siguen siendo objeto de amenazas y ataques por parte de fanáticos
suníes, que no aceptan credos distintos al suyo. Esto sirve a Washington para
complementar y ampliar el cuadro del caos y la anarquía.
El actual marco de situación,
con una escalada de violencia en todos los frentes, cierra la
profecía de la secretaria de Estado Hillary Clinton: Pakistán está en un "caos" y en un
avanzado proceso de "desintegración". El Gobierno y el ejército "no
controlan", y el escenario está preparado para que las fuerzas y los aviones del
Pentágono ingresen a poner "orden y paz" en el convulsionado Pakistán.
En este escenario, puede
decirse que en Pakistán la inteligencia USA (combinada con los servicios
pakistaníes controlados por la CIA) está aplicando una "fórmula de manual" ya
utilizada para invadir y luego dividir a Irak.
En resumen
De obediente peón geopolítico y
militar de la estrategia USA en la región, EEUU convirtió a Pakistán en un
aliado "inestable" y peligroso mientras denuncia "vacío de poder e
impotencia" del gobierno local para coordinar una acción armada eficiente contra el
avance del "terrorismo" talibán.
Como en Irak y en Afganistán, hay una
operación previa de acción psicológica con el "peligro talibán" y el "peligro
nuclear" orientada a generar consenso internacional para un desembarco
militar de EEUU en Pakistán, creando un "tercer frente" de ocupación armada
en la guerra por el control del estratégico "triángulo petrolero" de Eurasia y
Medio Oriente.
El escenario (y el "clima" para la
invasión) viene siendo cuidadosamente preparado por el Pentágono y el
Departamento de Estado mediante las tesis sobre el "vacío de poder" y la
"anarquía" como condicionantes para que los talibanes se apoderen de los
arsenales nucleares de Pakistán.
La cuestión
(probada por el desarrollo de los acontecimientos)
está clara: El argumento sobre el "caos" y la "impotencia" del gobierno pakistaní para
restablecer el orden, y los temores diseminados de que los talibanes se apoderen
del arsenal nuclear iraní, constituyen el elemento de presión fundamental que
esgrime Washington para ingresar a Pakistán como el "gran ordenador y
pacificador".
Lo mismo que en Irak y Afganistán,
pero esta vez sin Bush.
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(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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