El
viceministro de Régimen Interior, Rubén Gamarra, dijo en rueda de prensa que se
ha confirmado la muerte de un ingeniero de la Prefectura de Pando (cuya capital
es Cobija) y los primeros informes indican que los otros tres fallecidos son al
parecer dos campesinos y un concejal de la localidad de Porvenir.
Los choques, que se han producido en ciudades del norte y este del país,
se producen un día después de que el presidente izquierdista Evo Morales
expulsara al embajador de EEUU por considerar que, junto con la oposición
conservadora, trama un golpe de Estado para derrocarlo.
Esta última semana ha empeorado la situación de violencia que se vive
principalmente en las regiones de Santa Cruz, Sucre (capital de Chuquisaca),
Trinidad (Beni) y Cobija (Pando).
Estas medidas de presión han incluido bloqueos en carreteras nacionales e
internacionales y la toma de una veintena de entidades estatales, así como
ataques a infraestructuras energéticas, como el atentado este martes contra un
gasoducto en el sur del país.
El consorcio operador de los gasoductos, que incluye a la brasileña Petrobras,
la francesa Total y la española Repsol, ha informado de que ha habido un recorte
a la mitad de las exportaciones de gas natural a Brasil por la paralización
forzosa del principal gasoducto interno tras un ataque.
Este miércoles, el portavoz presidencial, Iván Canelas, sostuvo que los
opositores autonomistas están intentando que el Gobierno reaccione de forma
violenta a estas protestas y provocar incluso que haya "uno o dos muertos"
para poder tener una bandera contra el presidente.
Sin embargo, Canelas garantizó que el Ejecutivo no responderá a lo que considera
una provocación, instó a la Fiscalía a responder a los desórdenes promovidos por
los radicales, y volvió a llamar al diálogo con la oposición que, por su parte,
desconfía de esa convocatoria porque antes no tuvo éxito.
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