En su
desesperación por reclutar "carne de cañón" para sus tropas ocupantes, en Irak,
Afganistán u otras partes del planeta, el Pentágono incorpora cada vez más
reclutas provenientes de la inmigración hispana a cambio de darles ciudadanía
legal.
El presidente Bush firmó en julio del 2002 una orden por la
que puede solicitar la ciudadanía todo aquel que
sirviese en las fuerzas armadas durante "la guerra
contra el terrorismo".
De los 35.000 no estadounidenses enrolados en este
momento, 15.000 ya lo pidieron.
Ese es el
caso de Ivana, la marine argentina que sirvió en Irak y ahora es ciudadana de EEUU.
Según la
corresponsal de Clarín en Washington, Ana Baron,
la argentina Ivana Salinas (25) luciendo con orgullo su
uniforme de marine y las condecoraciones que le dio el Pentágono por su
participación en la "guerra de Irak" (ocupación militar norteamericana), adquirió el martes la ciudadanía estadounidense
jurando fidelidad a la bandera de las trece rayas horizontales y las 50
estrellas, azul, blanca y roja y cantando el himno nacional de ese país.
"Juro que
renuncio absolutamente y por completo a toda lealtad y fidelidad a cualquier
príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera, de quien o del cual haya
sido sujeto o ciudadano antes; que apoyaré y defenderé a la Constitución y
las leyes de los EE.UU. contra todo enemigo, extranjero y doméstico",
dijo la marine en el juramento de práctica.
"La verdad
es que me emocioné en serio", confesó luego la marine a la corresponsal de
Clarín.
La
ceremonia se realizó el martes por la mañana en la Sala de conferencias del
Departamento de Asuntos de Veteranos. Junto a Ivana juraron lealtad a EE.UU.
otros 13 militares de distintas nacionalidades.
"Yo quise ingresar en los Marines porque quería probarme física y mentalmente.
Quería ver si lo podía hacer. Y lo logré. Ser marine es lo más lindo que me
ocurrió en mi vida, ha sido una experiencia maravillosa", dijo a Clarín la
porteña Ivana, cuyo padre, Desiderio Salinas, el jefe de mantenimiento de un
edificio en Virginia, ya es ciudadano estadounidense y su madre está por serlo.
Ivana reconoce que cuando le avisaron que su destino era Irak, tuvo miedo.
La marine
fue destinada a Al Asad, el segundo aeropuerto militar más grande de Irak, unos
180 kilómetros al oeste de Bagdad y a 12 kilómetros al sudoeste del río Eufrates.
A 8 kilómetros del aeropuerto está el almacén de las armas que ocupa 3
kilómetros cuadrados.
"Yo no participé en combate. Trabajaba con los aviones suministrando material
bélico", explicó Ivana a Clarín. "Tuve mucha suerte porque en ese entonces yo
tenía un rango muy bajo. Muchos jefes me protegieron. Es decir, yo me sentí muy
segura todo el tiempo".
Ivana dijo haber visto el horror de la guerra, los muertos y los heridos.
"Pero de eso no quiero hablar porque quiero respetar la privacidad de la gente",
le dijo a la corresponsal.
En 2003 fue elegida para ingresar en los Marines después de pruebas difíciles.
"Tenían que asegurarse de que yo estaba en condiciones de hacerlo. Pero no me
resultó tan terrible. La verdad es que yo misma me sorprendí. Es increíble cómo
el cuerpo se acostumbra al entrenamiento, a los tests más duros", dijo.
"Siempre pertenecí a los dos países. Y la ciudadanía no cambia eso.
Argentina es donde tengo mis raíces y acá es donde crecí Tengo espacio en mi
corazón para los dos países", señaló la marine norteamericana-argentina.
El caso de Ivana, la mercenaria
argentina enganchada en el ejército de ocupación norteamericano ilustra y resalta
claramente la mente y la psicología del inmigrante hispanoamericano que intenta
asimilarse a la sociedad imperial estadounidense por cualquier medio, incluso
sirviendo como "carne de cañón" de las ocupaciones militares.
El
inmigrante latinoamericano es un "producto mediático" (con alto valor
agregado) mitificado falsamente por la izquierda y las corrientes progresistas
como "víctima del Imperio".
Detrás de esa "leyenda" se esconde la "realidad" del
inmigrante, cuyo único objetivo es asimilarse a la bandera, la cultura y
la sociedad consumista del Imperio norteamericano.
En la realidad, el inmigrante lúmpen
que quiere ingresar al Imperio, tanto desde México como de cualquier otro punto
de América Latina, no lo hace en función de ninguna lucha social o causa
colectiva, sino en
función de su salvación individual y autorrealización personal.
Y esto se puede demostrar fácilmente
con un principio lógico: ninguna víctima con conciencia corre voluntariamente a los brazos de
su verdugo como hacen los inmigrantes latinoamericanos que cruzan la frontera
para "asimilarse" al Imperio: esto es, conseguir trabajo y
nacionalización norteamericana..
Sin conciencia social, despojado de
todo instinto de lucha por modificar la situación de injusticia en su propio
país, se convierte en un inmigrante lúmpen cuyo único objetivo es la
"salvación personal" dentro del propio Imperio que lo convirtió en un
marginal desclasado y sin conciencia.
Estadísticamente los latinoamericanos
que emigran a EEUU, lo hacen para integrarse al Imperio, consumen TV
y sociedad del Imperio, consumen droga y alienación del Imperio, cantan el himno
nacional del Imperio, se acogen a la bandera del Imperio, y piensan como el
Imperio.
Y también forman parte de las fuerzas de invasión del
Imperio, en el frente, como carne de cañón, y hacen el
trabajo más sucio de la ocupación, tanto en Irak
como en Afganistán.
El
presidente Bush firmó en julio del 2002 una orden por la
que puede solicitar la ciudadanía todo aquel que
sirviese en las fuerzas armadas durante "la guerra
contra el terrorismo".
De los 35.000 no estadounidenses enrolados en este
momento, 15.000 ya lo pidieron.
Miles de hispanos veteranos de Irak sufren del
síndrome de estrés post-traumático, una enfermedad
sicosomática que puede llevar a la muerte.
Se debe -según los estudios- a que los hispanos
hacen el trabajo más duro y sucio dentro del plantel de
los 140.000 soldados estadounidenses que ocupan Irak.
De acuerdo a un estudio de la universidad de Texas
publicado por el diario American-Statesman de Austin, los
hispanos están muriendo a un promedio un 60% más alto que
los blancos y negros.
Y la Universidad de California descubrió que en los
primeros dos meses de la ocupación en el 2003, el 16,5%
de las bajas eran latinos, la gran mayoría mexicanos,
cuando el total de hispanos entre las tropas es de apenas
el 11,2%.
Y el Centro Pew Hispánico
hizo otro estudio según el cual
los latinos componen el 9,5% de las fuerzas armadas, pero
en la primera línea de fuego, resultan ser el 17,5% del
total.
"No hay duda, los hispanos somos la carne de cañón de
esta guerra", afirma Teresa Gutierrez, la presidenta
de Act Now to Stop War and End Racism (ANSWER), una
organización para la defensa de los veteranos de origen
latinoamericano.
¿ Y que hacen los hispanos en el ejército de conquista del
Imperio que somete a sus propios pueblos?
¿De que víctima del Imperio hablan?
¿Cuál es el costado "heroico" o "revolucionario" que le
encuentran la izquierda y el "progresismo" a los
inmigrantes que cruzan la frontera?
El Che Guevara y otros pensadores del marxismo
revolucionario escribieron alguna vez que la mayor
dificultad que encontraba la revolución luego de su
instalación tras la toma del poder era la población lumpen
desclasada y sin conciencia formada por el sistema
capitalista.
La "nueva izquierda", asimilada como la "cara progresista"
del Imperio, mitifica a los lúmpenes convertidos en
inmigrantes ilegales, sin patria ni conciencia, que
corren a venderse y a entregarse al invasor de sus
propios países.
Es el caso de Ivana, la mercenaria
argentina enganchada en el cuerpo de los Marines.