Unos 300.000 maestros pararon en rechazo a una ley sancionada por el
gobierno. También hay protestas de mineros, agricultores y metalúrgicos. En
Juliaca, al sur, la estación aérea fue tomada por miles de manifestantes.
Por Angel Páez
- Clarín
Cinco mil profesores tomaron las instalaciones del aeropuerto internacional de
Juliaca, en la altiplánica localidad de Puno, en apoyo a la huelga nacional del
poderoso Sindicato Unitarios de Trabajadores de la Educación del Perú (Sutep),
en lo que representa la primera crisis social que afronta el segundo gobierno de
Alan García, diecisiete días antes de cumplir un año, el próximo 28 de julio.
Por las protestas en todo el país desde hace unos días, ya serían tres los
muertos, según versiones periodísticas, pero nadie ha confirmado estos datos.
El Sutep virtualmente ha paralizado las clases en las escuelas públicas en todo
el país en protesta por la aprobación en el Congreso de la Ley de la Carrera
Magisterial, que según el gobierno modernizará y mejorará la educación en el
Perú, pero el sindicato denuncia que la norma enmascara la "privatización" de la
enseñanza y el despido masivo de maestros.
La captura del aeropuerto de Juliaca se produjo pese a que en la víspera el
presidente García autorizó a las Fuerzas Armadas a apoyar a la Policía en las
acciones necesarias para evitar el daño a las instalaciones públicas. Los
manifestantes llegaron a las siete de la mañana para evitar que aterrizara el
primer vuelo procedente de Lima. Se apoderaron de las pistas del aeropuerto,
destruyeron las luces de ayuda de navegación y pusieron en jaque a los 50
policías que resguardaban el lugar. Quemaron máquinas y muebles y arrojaron los
escombros sobre la pista de aterrizaje.
Alrededor de 150 miembros del Ejército llegaron justo cuando los manifestantes
estaban a punto de tomar la torre de control y las oficinas administrativas. Los
militares tuvieron que hacer numerosos disparos al aire y los policías hicieron
estallar bombas lacrimógenas para disuadirlos.
Cuando el forcejeo entre los sindicalistas y las fuerzas de seguridad estaba en
el momento más caliente, para sorpresa de todos, en el Palacio de Gobierno el
presidente García promulgó la cuestionada ley.
Con su característica voz engolada, García dijo al estampar su firma a la
polémica ley: "El Perú está en un momento decisivo de su historia. O comienza
con gran velocidad a caminar hacia el desarrollo, la inversión, el empleo y la
justicia con buena educación, o se resigna a ser un país satélite, un país
inferior en el mundo."
Afuera, la población no dejaba de protestar.
La noticia volvió a encender los ánimos de los sindicalistas. "Es una
provocación. La ley se discutió a espaldas del profesorado y ahora la promulga
García en plena huelga, lo que implica un desafío", señaló el secretario general
del Sutep, Luis Muñoz. La Confederación General de Trabajadores del Perú, que
reúne a los gremios más importantes del país, inició un paro nacional de 48
horas en apoyo a los reclamos de los trabajadores y en rechazo al Tratado de
Libre Comercio suscrito con Estados Unidos.
El centro de Lima estuvo rodeado y prácticamente copado por dos millares de
policías que habían enrejado los accesos a la Plaza de Armas para impedir el
ingreso de los manifestantes. Ni siquiera a los empleados públicos y privados
que trabajan en el centro se les permitió el ingreso. En las empobrecidas
regiones de Cusco, Apurimac, Arequipa, Tacna y Puno, miles de manifestantes
salían a las calles a protestar contra el gobierno.
El ministro del Interior, Luis Alva Castro, demandó a los protestantes que se
cuidaran de la infiltración de "presuntos terroristas". Afirmó que en los
últimos meses numerosos miembros de Sendero Luminoso presos habían cumplido
sentencia o consiguieron la semilibertad y no descartaba que hubieran retornado
a la actividad subversiva.
El Producto Bruto Interno creció entre enero y abril de este año 7,5% y las
reservas internacionales netas superaron los 20 mil millones de dólares. El país
goza de una economía estable sustentada en la exportación minera y agraria, pero
la pobreza afecta al 48 por ciento de la población, que implica 13,2 millones de
peruanos.