Bruselas puso a Brasilia al nivel de sus relaciones con las grandes
potencias internacionales.
La primera cumbre entre Brasil y
la Unión Europea concluyó este miércoles con la firma de una "alianza
estratégica" de cooperación entre cuyas principales apuestas está la de
promover el uso de biocombustibles y el relanzamiento de la ronda de Doha.
Al final de la cumbre, con la cual Bruselas puso a Brasilia al nivel de sus
relaciones con las grandes potencias internacionales, se anunció también el
propósito común de relanzar la ronda de Doha de negociaciones comerciales
internacionales, que no consideran fracasada tras la estéril reunión del mes
pasado en Alemania.
En la cumbre participaron el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, el
primer ministro portugués, José Sócrates, el presidente de la Comisón Europea,
José Manuel Durao Barroso, y el primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa, que
sucede a Portugal en la presidencia semestral comunitaria.
Al termino de la conferencia los líderes políticos expresaron su satisfacción
por la "nueva etapa" de relaciones que han abierto Brasil y la UE para
cooperar no sólo en asuntos bilaterales sino en negociaciones regionales como
las del Mercosur.
Durao Barroso subrayó que el nuevo
diálogo entre Brasil y la UE no está sólo basado en valores e intereses
generales sino en temas concretos y expresó el deseo comunitario de trabajar con
un actor de peso internacional como Brasil "porque influencia es también
mayor responsabilidad".
En una rueda de prensa conjunta al final de la cumbre, Sócrates informó de que
una de las áreas a la que dieron mas atención es la respuesta mundial a las
alteraciones climáticas y el uso de los biocombustibles para reducir la
contaminación.
Lula da Silva, consideró esos biocombustibles, de los que su país es gran
productor, "la revolución del siglo XXI" por su "indiscutible" cualidad
de ser más limpios y ayudar a reducir la contaminación, que los convertirán "en
menos de 20 años en la principal fuente de energía de muchos países".
Poco antes de la cumbre, la empresa brasileña Petrobrás y la portuguesa Galp
suscribieron en Lisboa un acuerdo para producir y distribuir en Europa
biocombustibles a partir de aceites vegetales importados de Brasil.
El presidente brasileño destacó que "preservar los bosques exige también la
contrapartida de ayudar al desarrollo de los países mas pobres" y que un mundo
globalizado exige de todos competencia y eficacia para hacer las cosas.
En relación a Doha, Sócrates dio por sentado que la ronda "se ha relanzado" en
esta cumbre y Lula sostuvo que para superar las diferencias de "números" entre
los países en desarrollo, Europa y EEUU hay que "volver a la mesa de forma muy
madura", analizar los problemas y sacar las "cartas ocultas" de cada uno.
Según Durao Barroso "las posiciones no están tan alejadas como parece y es
posible salvar Doha", pero el trabajo debe ser "inmediato, en semanas y no
meses", para evitar que las negociaciones queden congeladas.
Lula resaltó que el refuerzo de las relaciones con la UE es prioritario para su
país tras recordar las fuertes inversiones comunitarias en los últimos años.