Miles
de sindicalistas colombianos han sido asesinados en una estrategia concertada
por paramilitares y fuerzas de seguridad, asegura a Deutsche Welle Marcelo Pollack,
investigador de Amnistía Internacional.
Por Enrique López Magallón
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Deutsche Welle
Deutsche Welle:
De acuerdo con las fuentes
de Amnistía Internacional y la propia investigación, ¿cuál es la situación del
sindicalismo en Colombia?
Marcelo Pollack: El
reporte resalta el hecho de que ser sindicalista en Colombia es una de las
profesiones más peligrosas en ese país. La situación a la que se enfrenta el
sindicalismo colombiano es una de las más graves del mundo entero. Reportamos
cifras superiores a 2.200 muertes, y 138 desapariciones forzadas. Tan sólo en
2006 hubo 72 muertes. Todo esto debe entenderse en el contexto del prolongado
conflicto armado en Colombia, en el cual 70.000 civiles, por lo menos, han
muerto a lo largo de las pasadas dos décadas. Lo que sostenemos en el reporte es
que estos ataques a sindicalistas colombianos no es accidental, no es una
consecuencia fortuita del conflicto armado, sino que son vistos como blanco
específico. La evidencia que tenemos es que la vasta mayoría de asesinatos y
amenazas contra sindicalistas se produce en el marco de disputas laborales,
campañas contra privatizaciones, y campañas contra la explotación de recursos
naturales que provoca efectos negativos a la comunidad.
¿Así que se trata de conflictos entre
distintos grupos de interés, o ven también alguna participación de sujetos e
instituciones del gobierno?
Las estadísticas son confiables, y de acuerdo a ellas, la mayor parte de los
asesinatos y desapariciones forzadas de sindicalistas son perpetradas por
paramilitares o miembros de fuerzas de seguridad. La guerrilla también es
responsable por la muerte o amenaza a sindicalistas, pero en mucha menor
proporción.
¿Cuál es la situación actual? ¿Hay
alguna posible solución?
Reconocemos que el gobierno colombiano aparentemente intenta dar pasos
preliminares y tentativos para tratar de resolver la crítica situación de los
sindicalistas. Con ello me refiero al acuerdo para conformar una fuerza especial
de investigación dentro de la Fiscalía General en Colombia a fin de esclarecer
este gran número de crímenes contra sindicalistas. También se acordó la
presencia permanente de un representante de la Organización Internacional del
Trabajo para defender los derechos sindicales en el país. Pero nosotros seguimos
sosteniendo que el principal problema en este sentido, y lo que está frenando
que la situación mejore dramáticamente, es la impunidad. Más de 90 por ciento de
los asesinatos de sindicalistas permanecen impunes. Y aun cuando ha habido una
caída en el número de asesinatos, con excepción de la alza registrada en 2006,
la situación no se resolverá definitivamente en tanto el gobierno no tome
acciones realmente efectivas para combatir la impunidad que se presenta en este
ámbito. Lo que pedimos al gobierno colombiano es que tome medidas más efectivas,
y que inmediatamente y al pie de la letra aplique las recomendaciones del Alto
Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, así como las de la propia
Organización Internacional del Trabajo.
¿Podemos hablar de una guerra sucia
contra los sindicalistas colombianos?
Sí. En el reporte decimos que existe una estrategia concertada que conjunta a
paramilitares con fuerzas de seguridad, a fin de minar el trabajo legítimo de
los sindicalistas, ya sea a través de la eliminación física o la promoción de
litigios arbitrarios contra sindicalistas.
En general, ¿cuál es la situación de
los derechos laborales en Colombia? ¿Están bien protegidos?
En casos generales, la legislación para proteger a los sindicalistas es buena.
El problema está en la aplicación. Los estándares internacionales en la
protección de los derechos sindicales contempal que, a fin de cumplir a
cabalidad con su misión, deben estar libres de amenazas y ataques. Esto es otro
aspecto que destacamos en el reporte. Independientemente de lo buena que pueda
ser la legislación colombiana en la materia, esto no significa nada si los
sindicalistas se enfrentan a estos problemas cuando defienden los derechos
laborales u organizan campañas con este fin.
¿El caso de Colombia es un problema
específico, o es parte de una tendencia regional?
Lo que caracteriza a Colombia es la existencia de un conflicto interno armado,
que agrava de manera mayúscula la situación de inseguridad para los
sindicalistas en ese país. Primero que nada, debemos intentar, y no solamente el
gobierno, sino también la comunidad internacional y las empresas que operan en
Colombia, de introducir medidas para garantizar completamente el derecho de los
sindicalistas a luchar por sus derechos, pronunciarse contra privatizaciones o
cualquier otra labor en la cual ellos sientan que deban participar.