|
(IAR-Noticias)
09-May-06
El atentado contra Sgrena impactó a los
italianos. (AP)
|
Es el caso del espía Nicola Calipari, que rescató a la periodista Giuliana
Sgrena. El Pentágono había ocultado los nombres de los responsables. Y
aparecieron en la Red.
Por Gustavo Sierra - Clarín
La
Justicia estadounidense anunció esta semana que no entregaría los nombres de los
responsables de la muerte de un agente secreto y las heridas contra una
periodista, ambos italianos, en Irak.
Pero Internet hizo justicia por mano
propia y por unas horas y con un simple procedimiento, periodistas italianos
pudieron bajar de un sitio del Pentágono el documento completo de la
investigación donde se identifica muy claramente a los marines que lo hicieron.
De esta manera se sabe que quien disparó su ametralladora pesada sobre la
camioneta en la que viajaban el agente de los servicios italianos (Sismo),
Nicola Calipari, inmediatamente después de liberar a la periodista, Giuliana
Sgrena, que había permanecido secuestrada durante un mes por la insurgencia
iraquí, fue un soldado hispano de la reserva de Nueva York llamado Mario Lozano.
Toda la información consta en la investigación ordenada por el teniente general
John R. Vines, comandante de la fuerza multinacional en Irak. El documento fue
publicado en el sitio de la Red del Comando Central estadounidense con sede en
Tampa, Florida.
La información de los nombres y de
hechos importantes había sido "tachada" electrónicamente con una marca negra.
Pero el método no fue nada efectivo. Si se bajaba el documento en un PDF con el
programa Acrobat, las "tachaduras" desaparecían y dejaban ver claramente el
resultado completo de la investigación. Cuando los responsables se dieron cuenta
del error, lo sacaron apresurados del sitio. Pero ya había decenas de copias
rodando por Internet.
El atentado ocurrió el 4 de marzo de 2005 en momentos en que Calipari y otro
agente especial, Andrea Carpani, llevaban a la periodista del diario Il
Manifesto hacia el aeropuerto de Bagdad, inmediatamente después de pagar un
fuerte rescate en el barrio bagdadí de Mansour.
La camioneta en la que viajaban
avanzó por la antigua autopista transversal (en el documento bautizada Route
Vernon) para tomar la autopista al aeropuerto y que en términos militares se la
denomina Route Irish (ruta irlandesa). A pocos metros de allí se había instalado
un retén de soldados de la Compañía A de la división de infantería 1-69.
No se trataba de uno de los "checkpoint"
conocidos por todos los que transitamos alguna vez esa ruta, sino de uno
levantado especialmente porque iba a pasar por allí John Negroponte, el entonces
embajador estadounidense en Irak y actual superministro de Seguridad de la
Administración Bush. Por testimonios que se conocieron entonces en Bagdad,
Negroponte había ido a cenar a la casa del comandante de las fuerzas invasoras
en Camp Victory, la unidad ubicada al lado del aeropuerto y donde se cree que
permanece detenido Saddam Hussein.
Como llovía sobre Bagdad, Negroponte
prefirió hacer el viaje por tierra y no por helicóptero como es habitual. Por
esa razón se habían creado retenes "sorpresa" en el camino que haría la caravana
del embajador.
Calipari había llegado apenas unas horas antes a Bagdad —aunque conocía
perfectamente Irak— y antes de partir a buscar a la periodista Sgrena, había
informado al comando estadounidense de la misión , así como de todos sus
movimientos. Y cuando tuvo a Sgrena en su poder llamó a su coordinador, el
agente italiano Castilleti quien permaneció junto al comandante estadounidense
del aeropuerto para que le liberaran el paso a la camioneta.
Alrededor de las 20:50 la camioneta conducida por Andrea Carpani y que llevaba a
Sgrena y a Calipari en el asiento trasero, se aproximó al retén comandado por el
capitán Michael Drew. De acuerdo a la investigación, el vehículo estaba andando
a 100 kilómetros por hora —Carpani dijo que no sobrepasaba los 70— y no cumplió
con la orden de detenerse.
Los siete soldados y oficiales del
reten dicen haber dado señales de luces a la camioneta y que el Especialista
Lozano que estaba en la torreta del camión de asalto al mando de una
ametralladora pesada M240B hizo una primera ráfaga de fuego de aviso que dio
contra el asfalto de la autopista. Pero el documento indica claramente que
apenas "cuatro segundos más tarde" disparó una segunda andanada directamente
contra el vehículo.
Giuliana Sgrena recordó así el episodio en su nota "Mi verdad" publicada en Il
Manifesto pocos días más tarde: "El chofer había comunicado dos veces a la
Embajada y a Italia que nos dirigíamos hacia el aeropuerto, yo sabía que éste
estaba supercontrolado por las tropas americanas, falta menos de un kilómetro,
me dijeron cuando escuché el primer disparo. Yo recuerdo sólo fuego.
En ese momento, una lluvia de fuego y
proyectiles cayó sobre nosotros acallando para siempre las voces divertidas de
pocos minutos antes. El chofer empezó a gritar 'somos italianos, somos
italianos'. Nicola Calipari se echó sobre mí para protegerme, y, entonces, justo
entonces sentí su último respiro, se me moría encima.
Debí sentir dolor físico, pero no
sabía por qué. Pero un recuerdo fulgurante me asaltó, volvieron inmediatamente a
mi cabeza las palabras que me dijeron los secuestradores. Ellos declaraban
sentirse totalmente comprometidos para liberarme, pero tenía que estar atenta
"porque están los americanos, que no quieren que tú vuelvas".
El documento trata de exculpar a los soldados haciendo un largo raconto de la
atmósfera que se vivía en Bagdad en ese momento. Dice que entre julio del 2004 y
marzo del 2005 se registraron 15.257 ataques contra las fuerzas estadounidenses
y que en la autopista al aeropuerto "llamada por los periodistas la ruta de la
muerte" en ese mismo período hubo 135 atentados.
Y asegura que los siete hombres
—cuatro de ellos reservistas hispanos de Nueva York y New Orleans— cumplieron
exactamente con las ordenes recibidas.
La Justicia italiana evalúa la
posibilidad de plantear un juicio con el documento completo rescatado de
Internet a pesar de no haberlo obtenido por la "vía legal".
******
|