La conformación del equipo de
gobierno de Barack Obama ya es percibido en la usinas y en los centros del poder
republicano como una "vuelta" de la ex administración de Bill Clinton que
gobernó EEUU durante dos periodos cruciales identificados con la "burbuja"
fianciera y la expansión del "libre comercio" a escala global.
Durante todo el fin de semana la
prensa conservadora estadounidense generó críticas y dudas sobre el "cambio"
prometido por el presidente electo a la luz de los conocidos "veteranos"
designados -o a punto de designación- para ocupar las áreas claves de su
gabinete.
Este domingo, el asesor de Obama,
David Axelrod, anunció que Timothy Geithner, de 47 años, será el próximo
secretario del Tesoro, y que Lawrence Summers, quien fuera encargado del Tesoro
durante el gobierno de Clinton, estará al frente de la asesoría económica de la
Casa Blanca.
La realidad indica que finalmente terminó imperando la lógica del poder sionista:
Joshep Biden,
Vicepresidente (control del lobby sobre la Casa Blanca), Rahm Emanuel, jefe de
Gabinete (control del lobby sobre el entorno de Obama), Timothy Geithner,
secretario del Tesoro (control de lobby sobre el Sistema de la Reserva Federal),
e Hillary Clinton, secretaria de Estado (control del lobby sobre la
política Exterior).
El máximo nivel de decisión política, las áreas de ejecución presidencial y el
entorno del presidente, el máximo nivel de decisión económica financiera,
y el diseño y la ejecución de la política exterior (el corazón del Imperio) van
a estar en manos de operadores del lobby sionista (en versión liberal) de la
"gran manzana" bancaria de Nueva York.
Faltaría llenar el casillero de la secretaria de Defensa (el Pentágono) para
cerrar el círculo. La Casa Blanca (el poder político), el Tesoro (el poder
financiero), el departamento de Estado (el poder imperial) y el Pentágono
(el poder militar) responderán a los intereses estratégicos del lobby judío que
gobernará EEUU con Obama como la
"frutilla de la torta".
Como dicen los especialistas,
se van los "petroleros" y llegan los "bancarios". El
Complejo Militar Industrial cede espacio en la Casa Blanca, y ahora hegemoniza Wall
Street. Se van los "neocon" y llegan los "liberales":
En cuanto a las carteras de
Justicia y Comercio, deberían quedar bajo el mando de Eric Holder y
Bill Richardson, respectivamente, sionistas pro-israelíes confesos
provenientes del gabinete de Clinton.
"Al parecer, los nuevos rostros
no tienen ninguna oportunidad de integrar el gabinete de Obama", señaló el
portavoz del Comité nacional del Partido Republicano, Alex Conant.
"El gabinete de Barack Obama
empieza a parecerse a un encuentro de "clintonianos", añadió.
En un editorial, el diario
conservador The New York Post baraja asimismo las ironía: "Felicitaciones a Hillary (y Bill) Clinton, que parecen haber ganado las elecciones
presidenciales, a pesar de los resultados oficiales del 4 de noviembre".
Si bien la prensa y los analistas
conservadores destacan con letras de molde la alevosa composición "clintoniana"
que va a tener el futuro gabinete de Obama, la "gran prensa" que apoyó su
candidatura (como es el caso de The Washington Post y The New York Times)
mantiene un sugestivo "silencio" frente a las críticas republicanas.
Hillary Clinton, como estaba previsto, será
la nueva secretaria de Estado de EEUU del gobierno de Obama.
Según The New York Times, Hillary
Clinton aceptó ser la próxima secretaria de Estado y la cadena de
televisión NBC reveló que el lunes el equipo de Obama anunciará que el próximo
secretario del Tesoro será el actual presidente de la Reserva Federal de Nueva
York, Timothy Geithner.
Bill Clinton fue el arquitecto
de la "burbuja financiera", piloteó la expansión de los negocios en la ex
"cortina de hierro", y le dejó expedito el camino a Bush para que iniciara la
era de la "guerra contraterrorista" y de las guerras de conquista
petrolera en Medio Oriente y Eurasia.
Durante la era Clinton se
consolidó la "apertura de mercados" en el ex espacio soviético: Los
bancos y corporaciones capitalistas se expandieron por las ex repúblicas
socialistas y se apoderaron de sus mercados y de sus recursos naturales
(incluidos redes de oleoductos petroleros y gasíferos) desmembrando el
poder económico de la Federación Rusa.
La administración Clinton,
en alianza con la
UE-OTAN, complementó la estrategia de "toma de mercados" con una política de
ocupación de los ex espacios soviéticos mediante conspiraciones golpistas
que instalaron gobiernos "prooccidentales" en las ex repúblicas socialistas.
Además, consolidó su estrategia geopolítica militar en la región a partir del
bombardeo y desmembramiento de la ex Yugoslavia, y sentó las bases para la
expansión en Medio Oriente a partir de los bombardeos preventivos en Irak.
La lectura formal (generalizada) del
nombramiento de Hillary Clinton al frente del Departamento de Estado es
que: compensa la "falta de experiencia" de Obama en decisiones
estratégicas de política exterior, una calificación que los republicanos
utilizaron como caballito de batalla para descalificar al candidato demócrata
durante la campaña.
Pero, la realidad es que Hillary
(tanto como Obama) carece de experiencia en materia de conducción de políticas
del Estado imperial.
La futura secretaria de Estado
sólo acredita como experiencia válida los ocho años que ejerció como Primera Dama al lado de
su esposo, el ex presidente Bill Clinton, hoy sindicado como jefe político del
lobby que rodea a Obama.
Pero la presencia de Hillary Clinton
en un área clave de la política imperial obedece a cuatro razones principales:
A) Hillary fue la "candidata
presidencial" original del lobby, que solo optó por Obama cuando la senadora
comenzó a caer en las encuestas.
B) Hillary es el reaseguro de la
continuidad del enfoque pro-israelí de la política exterior.
C) Hillary legitima y amplia el
consenso interno de Obama, tanto en el Partido Demócrata como en la capa
mayoritaria de los votantes blancos, negros y latinos.
D) Hillary es judía y militante
sionista. Compensa, no la "falta de experiencia de Obama", sino la falta de
militancia de Obama en la causa sionista. Hillary es el reaseguro de que las
líneas directrices de las políticas del "Gran Israel" seguirán vigentes en
Medio Oriente y en el resto del mundo.
Y hay otra razón de peso (lógico y
funcional) para que Hillary sea la nueva secretaria de Estado: Es la mujer
de Clinton, y piensa con el cerebro de Clinton.
La continuidad del negocio con el "salvataje"
|
 |
|
Timothy Geithner junto a Ben Bernanke |
En cuanto al otro puesto clave, el
Tesoro, la columna vertebral del sionismo financiero que (junto a la Reserva
Federal) controla al Imperio estadounidense, será ocupado (no por
casualidad) por
Timothy Geithner, actual presidente de la estratégica Reserva Federal
de Nueva York donde se encuentran las casas centrales de los 100 principales
bancos y entidades financieras de EEUU.
El demócrata Obama planea nombrar a
Geithner, de 47 años, como secretario del Tesoro, mientras que
Lawrence Summers,
de 53, será el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, según
dijo el sábado un miembro de su equipo de transición.
Ambos fueron miembros del gobierno de
Bill Clinton, e integraron, junto con Rubin, las líneas estratégicas del plan
de "apertura económica y "libre mercado" que terminó configurando el reinado
de la especulación financiera a escala global.
Tanto
Geithner como Summers representan el
más alto nivel de decisión del lobby sionista bancario con central en
Nueva York, y su nombramiento al lado de Obama es la señal más clara de que el
lobby apunta a privilegiar el sector financiero en crisis como centro de su
gestión.
Summers, quien
fue secretario del Tesoro con Clinton, diseñó para Obama su
estrategia de "respuesta a la crisis financiera" durante la campaña, y jugará un
destacado papel al elaborar la política económica y coordinar a los asesores de
su Gobierno.
Geithner, el actual presidente de la Reserva Federal de Nueva York donde
se encuentran los pulpos gigantes beneficiados con el plan de rescate financiero
de US$ 700.000 millones de Bush, será el sucesor de Paulson.
En este escenario, será
el continuador del plan de "crisis" de Bush para rescatar a las entidades
quebradas y que dio curso a un formidable negocio financiero de los bancos
privados del Sistema de la Reserva Federal (liderado por la Reserva de Nueva
York) que fue posibilitado por la corrupción y el lobby bancario sobre los
políticos, incluidos los candidatos presidenciales.
De acuerdo con
Center of Responsive Politics (Centro para Políticas Responsables), los legisladores que votaron a favor del plan
de rescate en el Congreso de EEUU reciben como promedio un 50% más en
donativos de los bancos de Wall Street y otras entidades financieras que
quienes votaron en contra.
La presencia de
Geithner como nuevo secretario del
Tesoro es la prueba más contundente
de la continuidad del plan de rescate financiero de Bush (y del macro
negocio financiero que conlleva) durante la gestión de Obama.
Geithner, como
secretario del Tesoro, posibilita que,
y con garantía del Estado norteamericano, el conjunto de bancos privados
que conforman la Reserva Federal seguirán actuando en la práctica (y dentro del
esquema funcional del "súper-rescate" emprendido por el Gobierno federal) como
una supra-entidad prestataria que manejará un fondo billonario orientado
a hacer negocios (también billonarios) con los cadáveres dejados por el colapso
financiero en EEUU.
Pero, y
tal como lo resalta la prensa norteamericana, Obama planea elevar el monto
del "rescate" (o sea del negocio).
Según The Wall Street Journal,
congresistas del partido Demócrata estadounidense estudian dar su respaldo a un billonario plan de "estímulo económico" diseñado por
Geithner y Summer con el
que el gobierno de Obama intentará "salir de la recesión" por la que atraviesa
ese país.
Como ya
viene sucediendo con el plan de Bush-Paulson, el "plan de estímulo" de Obama
centra su eje funcional en la normalización del sector financiero como
meta para restaurar a la economía real en crisis .
La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi,
indicó que los economistas del equipo de Obama sugirieron la necesidad de
adoptar un plan valorado en "cientos de miles de millones" de dólares.
Por supuesto que, ni la prensa conservadora ni las usinas republicanas, revelan este
"detalle" (del macro negocio capitalista con la crisis) cuando
critican a Obama por haber convertido su gabinete en el "regreso de Bill
Clinton".
******