El Ministerio de Defensa ruso indicó
este domingo que sus tropas en Georgia y en la región separatista de Osetia del
Sur "todavía no han comenzado" a retirarse, contradiciendo las
informaciones divulgadas por el mando militar de campo en las zonas de
conflicto.
"Ahora mismo estamos considerando la retirada, pero la decisión se tomará cuando
se estabilice la situación en la región", indicó un portavoz del Ministerio,
citado por la agencia Interfax.
De acuerdo con la interpretación de
medios y analistas rusos, pese un retiro gradual y formal de las tropas los enclaves
estratégicos de control militar de la región no se desmontarán pese que el Kremlin ha
firmado "oficialmente" el acuerdo del cese al fuego al que el canciller francés
definió como un "pedazo de papel".
En ese escenario, la estrategia de
Moscú estaría orientada a "ganar tiempo" con retiros parciales y lentos
de tropas para cubrir las reglas "diplomáticas", manteniendo y fortificando el
dispositivo militar de "cerco" sobre Georgia y el resto de la región.
Al respecto, el ministro ruso de
Exteriores, Serguéi Lavrov, aseguró el sábado tras reunirse con Medvédev que
las tropas de su país sólo abandonarán territorio georgiano "a medida que vayan
cumpliendo" esas medidas, en lo que invertirán el tiempo que "sea necesario".
"No depende sólo de nosotros, ya que nos estamos encontrando con toda clase de
problemas creados por la parte georgiana. Todo depende de lo rápido que se
solventen esos problemas", subrayó el ministro, citado por la agencia Interfax.
Según agencias rusas y "occidentales",
el presidente
ruso, Dimitri Medvedev, le comunicó este domingo su homólogo francés,
Nicolás Sarkozy, en conversación telefónica, que el lunes comenzará la
"retirada" a de las tropas rusas desplegadas en Georgia, aunque no precisó la
modalidad ni el calendario del retiro total.
Según el gobierno de Georgia, pese
ese al acuerdo de alto el fuego, tanques y soldados rusos seguían presentes aún
en Georgia, fuera de la provincia separatista pro rusa de Osetia del Sur e
incluso "fortalecían" sus pociones el domingo, cerca de Tiflis.
Con el correr de las horas se
van confirmando las hipótesis de que Rusia ha decidido mantener sus posiciones
territoriales conseguidas en Georgia y que ha reforzado el cerco de su
dispositivo militar por aire, mar y tierra, en prevención -como sostienen
analistas rusos- de alguna operación del Pentágono orientada a instalar tropas y
armamento especial en territorio georgiano.
El Ejército ruso insiste en que aún
no ha concluido la operación de neutralización de los arsenales y los equipos
militares abandonados por las tropas georgianas.
Las tropas rusas mantienen el
control sobre tres ciudades de este país (Gori, Senaki y Zugdidi),
según informó hoy el Ministerio de Exteriores de Georgia. Mientras, las
derrotadas tropas georgianas están concentradas en los alrededores de la
capital.
El Kremlim teme en especial -según
algunos medios rusos- alguna operación de Washington orientada a crear un
conflicto internacional con la instalación consentida por el gobierno de Georgia
de unidades especiales que desafíen la hegemonía de las fuerzas rusas.
A esta situación se agrega la tensión
emergente de la firma de un acuerdo para la instalación de un escudo nuclear de
EEUU en Polonia que Rusia considera como una directa amenaza a sus fronteras.
La prensa de Moscú comenzó a difundir
desde el viernes versiones de "fuentes oficiales" asegurando que el estado mayor
del Kremlin se reserva como carta en la manga una advertencia de interrupción
del estratégico oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC), que pasa través
de Georgia y se extiende desde las riberas del Caspio en Azerbaiyán hasta la
costa meridional de Turquía en el Mediterráneo.
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Mapa del oleoducto BTC: por él pasa la mayor parte de crudo que produce la región. |
Es la única tubería que lleva al
continente europeo el crudo del Caspio sin pasar por Rusia e Irán, que hasta su
construcción ostentaba el monopolio de los suministros de hidrocarburos
procedentes de Asia Central.
El BTC ha costado unos 3.600 millones
de dólares (unos 2.370 millones de euros), que aportaron varias petroleras
internacionales, entre las que se destacan British Petroleum y las norteamericanas
Chevron y Conoco-Philips.
De ser destruido o interrumpido el vital oleoducto, el monopolio de los suministros de petróleo volvería a la
ruta rusa, a través de Bielorrusia y Ucrania. Puesto en funcionamiento en
2006, el BTC permite a Europa obtener diariamente 1,2 millones de barriles de
crudo.
"Los suministros de energía en Europa
podrían interrumpirse si un oleoducto clave que pasa a través de Georgia es
destruido o queda bajo el control de Rusia", advirtió este sábado el
candidato republicano John McCain.
Expertos europeos venían advirtiendo
que los bombardeos rusos en Georgia y los combates en la República separatista
de Osetia del Sur podían dañar o destruir el estratégico oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan
(BTC), que se extiende desde las riberas del Caspio en Azerbaiyán hasta la costa
meridional de Turquía en el Mediterráneo.
La presión militar rusa sobre el
Cáucaso, su virtual ocupación de Georgia, recreó el temor en Washington y la
Unión Europea de que finalmente Moscú decida extorsionar con alguna acción
sobre el oleoducto para desnivelar las negociaciones a su favor.
Con un dejo de impotencia, y sin
tener ninguna acción clara para neutralizar la jugada de Moscú, la Casa Blanca y
sus socios sionistas europeos aumentaron los decibeles de sus "advertencias".
La secretaria de Estado
norteamericana, Condoleezza Rice, insistió el viernes, durante una visita a Tiflis, en
que las fuerzas rusas deben abandonar "inmediatamente" Georgia,
(conducida
por un gobierno títere de Washington en el Cáucaso), tal como estipula el
acuerdo.
Rice indicó que el presidente ruso, Dmitri Medvedev, "claramente no cumplió" su
"promesa verbal" de suspender las operaciones militares en el país vecino.
El presidente estadounidense, George W. Bush, también urgió a Moscú a retirar
sus tropas y dejar de lado las "amenazas e intimidación" a Georgia.
Según Shotá Utiashvili, portavoz del
Ministerio del Interior de Georgia, las tropas rusas aún
mantienen el control sobre las ciudades georgianas de Gori, cerca de la
frontera con Osetia del Sur, Sennaki y Zugdidi, que se encuentran a unos pocos
kilómetros de la separatista Abjasia, y el puerto de Poti.
El mando militar ruso, por su parte, reconoce que en todas esas ciudades
ha destruido las principales instalaciones militares georgianas, lo que incluye
varios buques de guerra en Poti, ante lo que nada ha podido hacer el Ejército
georgiano, concentrado en la defensa de Tiflis.
"Los rusos continúan su agresión y ocupación. Quieren desatar el pánico. Rusia
quiere un cambio de régimen. También quiere alejar a la OTAN de Georgia. Esta es
una lección para todo el mundo, que uno no se puede fiar de los rusos", señaló a
EFE David Darchiashvili, jefe del comité de Integración Europea del Parlamento
georgiano.
En tanto, y con respecto a
Osetia y Abjasia, el subjefe del Estado Mayor del Ejército ruso, Anatoli
Nogovitsin, aseguró el sábado que las tropas de paz rusas "nunca" abandonarán las
regiones separatistas georgianas.
"Si renunciáramos ahora a cumplir nuestras funciones, ¿quién garantizaría allí
la seguridad?", señaló.
El general también denunció que grupos subversivos y francotiradores georgianos
aún están "muy activos" en Osetia del Sur, algo que negó rotundamente a
EFE el portavoz del
Ministerio del Interior de Georgia, Utiashvili.
El líder conservador británico, David
Cameron, aprovechó este sábado su visita a la capital de Georgia para lanzar a
Rusia el "claro mensaje" de que mientras ostente el control de determinados
territorios de la antigua república de la Unión Soviética, "que no debería
ostentar, cualquier cosa que ocurra es bajo su responsabilidad". "Si
cualquier atrocidad tiene lugar, tendrá que ser tenida en cuenta", afirmó.
Desde Tiflis, el dirigente 'tory'
recordó que "sólo a unas pocas millas de aquí hay todavía tropas rusas sobre el
terreno, haciendo aún daño" y, por ello, reiteró el "claro mensaje" al Kremlin
acerca de que hay una "libre, independiente y soberana democracia cuyas
fronteras y legitimidad debe ser respetada".
En consecuencia, advirtió a Rusia de
que "lo que destruya" a raíz de la crisis, la comunidad internacional, "la
Unión Europea y la OTAN ayudarán a restaurarlo".
Asimismo, aprovechó para reclamar a la OTAN que acelere los trámites para la
incorporación de Georgia, uno de los motivos que precipitaron la reacción
militar del Kremlin la pasada semana, aparte de proponer la expulsión de Rusia
del G-8 y restricciones más severas para la concesión de visados de entrada de
sus ciudadanos en el Reino Unido.
Asimismo, en un artículo difundido
por el diario francés Le Figaro, el presidente Nicolas Sarkozy también pide con
dureza una retirada "sin demora" de las fuerzas rusas de Georgia, al
asegurar que "ese punto no es negociable".
"Si esta cláusula del acuerdo de alto el fuego no se aplica rápida y totalmente,
me veré obligado a convocar un consejo europeo extraordinario para decidir las
consecuencias a sacar", previno Sarkozy, presidente semestral de turno de la
Unión Europea (UE).