a lúgubre perspectiva de la industria automotriz estadounidense empeoró
luego que el presidente ejecutivo de Chrysler LLC Robert Nardelli revelara que
su empresa estaba en peligro de quedarse sin dinero, de no recibir ayuda
financiera. Hasta el martes, las miradas en Washington estaban principalmente
dirigidas a los problemas de General Motors Corp., el cual enfrenta rumores cada
vez más fuertes de que se verá forzada a buscar la protección contra la
bancarrota.
"Sin un crédito puente, la liquidez de Chrysler podría caer por debajo de los
niveles necesarios para mantener las operaciones en su curso ordinario", dijo
Nardelli en un testimonio preparado para el comité de banca del Senado.
El ejecutivo hizo estas declaraciones durante la primera de varias audiencias
en el Congreso esta semana sobre la industria automotriz. Nardelli se unió a los
ejecutivos de sus rivales GM y Ford Motor Co. al pedir US$25.000 millones en
préstamos de emergencia para ayudar a las automotrices a sobrevivir el declive
económico.
Los ejecutivos defendieron la gestión de sus empresas, asegurando que la
necesidad del apoyo del gobierno se deriva de la crisis, no de una mala toma de
decisiones.
Los presidentes buscaron combatir las críticas que aseguran que no han hecho
suficiente para reestructurar sus empresas e invertir en vehículos con consumo
eficiente de combustible. Su testimonio se presentó mientras que los demócratas
presentaban una propuesta para darle US$25.000 millones en ayuda a las
automotrices. La oposición republicana amenazaba con hundir ese plan.
"Esto va mucho más allá de Detroit", dijo el presidente de GM Richard Wagoner
en declaraciones preparada, argumentando que un colapso de la empresa tendría
efectos expansivos a lo largo de la economía. "Se trata de salvar a la economía
estadounidense de un colapso catastrófico".
Wagoner dijo que una caída precipitada en las ventas de vehículos amenaza la
supervivencia de la empresa.
Por su parte, Alan Mulally, presidente ejecutivo de Ford, dijo que aunque su
compañía no está en tanto peligro como GM, un colapso de su rival se sentiría en
las operaciones de Ford "en cuestión de días, si no horas". Él aseguró que la
industria automotriz es única en la medida en que los fabricantes son
abastecidos por los mismos proveedores de partes.
"Un colapso de uno de nuestros competidores aquí tendría un efecto dominó a
lo largo de todas las automotrices, proveedores y concesionarios", Mulally dijo
en un testimonio preparado, asegurando que se podrían perder millones de
empleos.
Los préstamos propuestos por los demócratas serían a 10 años, comenzando a
una tasa de interés de 5% y serían suministrados bajo el plan de rescate
financiero de US$700.000 millones. La oposición republicana podría forzar a las
compañías a esperar hasta el próximo año, en el cual los demócratas tendrán
mayorías más amplias en el Congreso y Obama sea presidente.