Guy Chazan
- Wall Street Journal
Un estudio de la Inspección Geológica de Estados Unidos (USGS,
por sus siglas en inglés) encontró que el círculo ártico tiene unos 47,2
billones (millones de millones) de metros cúbicos de gas natural, cerca de dos
tercios de las reservas probadas de todo Medio Oriente, o 90.000 millones de
barriles de crudo.
El informe, la culminación de cuatro años de investigación, es
uno de los intentos más ambiciosos para medir el potencial petrolero del Ártico.
Uno de sus principales descubrimientos fue establecer que el gas natural es tres
veces más abundante que el petróleo en la región y que buena parte de ese gas
está concentrado en Rusia.
La inspección también refleja el creciente interés en un área
que solía ser vedada para la exploración petrolera, pero que ahora se ha vuelto
más accesible a medida que el calentamiento global ha reducido la capa de hielo,
abriendo nuevas y valiosas rutas comerciales, campos petroleros y depósitos
minerales.
No obstante, cualquier intento de lanzarse a un frenesí de
exploración ártica probablemente enfrentará la resistencia de los
ambientalistas, a los cuales les preocupa el impacto que tendría sobre lo que
aún es casi un ecosistema inmaculado. Además, podría desatar una ola de disputas
territoriales por el control de los recursos en el fondo marino ártico.
La investigación de USGS, la cual
reunió datos dispares de diferentes países así como nueva información de
geólogos que hacen trabajo de campo en la región, representa la primera vez que
alguien ha ofrecido un cálculo amplio y disponible al público de los tesoros en
hidrocarburos del Ártico.
Sus conclusiones serán consultadas minuciosamente en momentos
en que la preocupación por el suministro futuro está impulsando los precios. No
obstante, los científicos advirtieron que tomará décadas desarrollar los
difíciles yacimientos del Ártico.
"No disparará la producción global como una nueva Arabia
Saudita", anticipó Donald Lee Gautier, un geólogo de USGS que jugó un papel
decisivo en la investigación. "Estas adiciones se presentarán a lo largo de los
años".
La exploración en el área norte del círculo polar Ártico ha
descubierto más de 400 campos de crudo y gas. Estos representan cerca de 40.000
millones de barriles de crudo y más de 31 billones de metros cúbicos de gas,
dice USGS. Pero grandes partes del Ártico siguen sin explorarse.
Alentadas por las promesas de vastos depósitos, las empresas de
energía están lanzándose al norte, a menudo porque no tienen otro lugar a donde
ir. El Ártico, especialmente frente a las costas de Alaska y Canadá, es uno de
los pocos lugares del mundo donde las petroleras pueden obtener extensiones para
explorar.
A principios de este año, Royal
Dutch Shell PLC invirtió más de US$2.000 millones en la adquisición de permisos
para perforar en el Mar Chukchi de Alaska. El año pasado, Exxon Mobil Corp. e
Imperial Oil Ltd de Canadá hicieron una oferta de casi US$600 millones para
obtener un gran bloque de exploración en el Mar de Beaufort en Canadá. BP PLC
invertirá US$1.500 millones para desarrollar Liberty, un campo en la costa norte
de Alaska.
Perforar en el Ártico es controvertido. Shell ha sido forzada a
retrasar un plan para perforar en el norte de Alaska debido a una demanda de
grupos ambientalistas, los cuales dicen que podría afectar a las poblaciones
locales de ballenas y morsas.
La exploración también podría ser obstaculizada por el
creciente nacionalismo. Los cinco países que rodean al Ártico (Canadá, Rusia,
EE.UU., Noruega y Dinamarca) se han lanzado a reclamar territorios en el Océano
Ártico central. En agosto del año pasado, un submarino ruso plantó la bandera
del país en el fondo marino del Polo Norte. Poco después, el primer ministro
canadiense Stephen Harper anunció que incrementaría la presencia militar de su
país en la zona.