Estados Unidos, el mayor importador de petróleo del mundo permanentemente
provoca el encarecimiento del crudo porque desata conflictos con los países
exportadores, sobre todo con aquellos que Washington considera "políticamente
poco fiables". La semana pasada, a consecuencia de un pleito jurídico entre el
gigante petrolero Exxon Mobil y Venezuela, los precios del crudo subieron entre 3 y 4 dólares el barril, un alza que los expertos denominaron "recargo
Chávez".
Dos semanas antes, los precios del petróleo habían descendido hasta los 86
dólares el barril, un valor relativamente cómodo para los consumidores, pero
ahora, de nuevo han subido hasta los 93 y 94 dólares y así se mantendrán
mientras dure el contencioso que protagoniza Exxon Mobil y la petrolera nacional
de Venezuela PDVSA.
El conflicto surgió a partir de la nacionalización del sector petrolero que
emprendió Venezuela hace dos años. A consecuencia de esa nacionalización, la
participación de las compañías extranjeras en la explotación de los yacimientos
de hidrocarburos del país se redujo considerablemente, y la mayor parte de los
beneficios que produce el combustible extraído, ahora se redistribuye a favor
del Estado venezolano. Algunas empresas extranjeras como la francesa Total
aceptaron las nuevas condiciones impuestas por la nacionalización al considerar
que ante los actuales precios de los hidrocarburos, la extracción de
hidrocarburos en Venezuela sigue siendo un negocio rentable.
La citada Total ya recibió del gobierno venezolano 830 millones de dólares
en calidad de compensaciones por la reducción de su participación en los
yacimientos venezolanos.
La práctica mundial demuestra que lo que hace actualmente Venezuela es una
tendencia general. En períodos cuando los precios de los hidrocarburos son
altos, los gobiernos de los países petroleros refuerzan su control sobre los
sectores energéticos y sus beneficios.
Pero la estadounidense Exxon Mobil optó una postura intransigente, por lo que
en 2007 las autoridades venezolanas anularon todos los convenios suscritos con
la empresa, y el gigante estadounidense perdió importantes proyectos de
extracción que tenía en ese país.
Exxon Mobil presentó demandas en varios tribunales de Europa y en América a
PDVSA exigiendo compensaciones por los proyectos perdidos, y la semana pasada,
tribunales aprobaron la congelación de activos de PDVSA por un monto de 12.000
millones de dólares en calidad de garantía precautoria, de cara a probables
pleitos judiciales sobre pago de compensaciones.
Con activos en el mundo por un monto de 90.000 millones de dólares PDVSA es
una empresa rica, pero el caso de que se cumpla la prescripción judicial, tanto
la empresa como Venezuela sufrirán perdidas notables. Por esa razón, la
respuesta de las autoridades venezolanas a la demanda fue inmediata, el
presidente venezolano Hugo Chávez amenazó con suspender todos los suministros de
petróleo venezolano a EEUU. En el caso de que se cumplan las amenazas de
Chávez, la economía estadounidense afrontará una situación próxima a la
catástrofe porque el país se verá ante un agudo déficit de combustible. Como es
sabido, EEUU importa 10 millones de barriles de petróleo diarios, de ellos, 1,2
millones de barriles procedentes de Venezuela, el cuarto país entre sus
proveedores importantes después de Canadá, Arabia Saudita y México.
También es necesario destacar que para la economía venezolana la amenaza de
Chávez supone un paso suicida, porque prácticamente todo el crudo de Venezuela
lo consume EEUU y a corto plazo, el país latinoamericano no tiene las
posibilidades de reorientar su crudo hacia otras regiones del mundo.
Tal vez por esa razón, Chávez no cumplió su amenaza al pie de la letra y
posteriormente, rectificó que el recorte de suministros del crudo venezolano
afectará únicamente a Exxon Mobil, que hasta el momento, recibía entre 90.000
y 170.000 barriles diarios de crudo venezolano.
Catalogada como la mayor petrolera del mundo, la reducción impuesta por
Chávez no afecta mucho a esa compañía y tampoco a los consumidores
estadounidenses, sobre todo porque otros países miembros de la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP) prometieron intervenir para impedir un
déficit de combustible en EEUU.
No obstante, la guerra judicial entre Exxon Mobil y PDVSA no concluirá
rápidamente, tiene rasgos de que adquirirá mayores dimensiones y "el recargo
Chávez" afectará el precio del crudo durante un buen rato.
La inflexible política de EEUU en relación a los países extractores
considerados "poco fiables" favorece el alza de los precios del crudo.
Hay más ejemplos, el gobierno estadounidense hace todo lo posible para que
las empresas norteamericanas e incluso las compañías de otros países no
participen en los proyectos de extracción de hidrocarburos en Irán, un factor
que a su vez, refuerza la tensión en el mercado mundial de combustibles.
A partir de esos factores desfavorables, analíticos del Banco Goldman Sachs,
célebre por que vaticinó el alza del crudo a 100 dólares por barril (el 3 de
enero de 2008), ahora pronostican que la recesión en EEUU no favorecerá una
reducción de los precios del crudo, y dentro de un año "el oro negro" costará
105 dólares el barril.Una buena noticia para todos los países productores de
petróleo, incluida Rusia, que tras recibir beneficios récord por las
exportaciones de crudo el año pasado, puede esperar con mucha probabilidad de
que la bonanza también continuará en 2008.