La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió el jueves de que si el crecimiento de la demanda mundial
de petróleo se estancara hasta 2030, haría falta elevar la capacidad global de
producción de crudo en una proporción de prácticamente cuatro veces la actual
capacidad de Arabia Saudí sólo para compensar el descenso de producción
previsto para los yacimientos actuales.
IAR
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El director ejecutivo de la agencia dependiente de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Nobuo Tanaka, apuntó el jueves en
Londres en la presentación de la última edición del informe de 'Perspectivas
mundiales de energía' que las proyecciones de aceleración en el descenso del
rendimiento de los campos incrementan la incertidumbre.
Los resultados de un análisis yacimiento por yacimiento sobre las tendencias
históricas de producción de 800 campos petrolíferos muestran que las tasas de
descenso probablemente se incrementarán "considerablemente" en el largo plazo,
desde una media del 6,7% hoy en día, hasta el 8,6% en 2030.
"Pese a que toda la atención se centra en el incremento de la demanda, las tasas
de descenso son mucho más importantes a la hora de determinar el volumen de
inversiones necesarias. Incluso si la demanda global de petróleo se mantuviera
plana hasta 2030, sería necesario incorporar 45 millones de barriles diarios de
capacidad productiva, el equivalente a casi cuatro veces la actual capacidad de
Arabia Saudí, sólo para compensar los efectos de este descenso en la
producción", dijo Tanaka.
La demanda de petróleo aumentará un
24,7% hasta 2030
No obstante, la AIE prevé en su 'escenario de referencia' que la demanda mundial
de energía aumentará un 1,6% anual de media entre 2006 y 2030, acumulando un
incremento del 45%, por debajo de lo previsto el año pasado, especialmente por
los efectos de la ralentización económica mundial y los mayores precios de la
energía.
En concreto, la demanda de petróleo aumentará desde los 85 millones de barriles
diarios actuales a 106 millones de barriles diarios en 2030, una estimación
inferior en 10 millones de barriles diarios a la realizada el año pasado.
"Sería necesario agregar capacidad de producción bruta por 64 millones de
barriles diarios entre 2007 y 2030, seis veces la actual capacidad de Arabia
Saudí para hacer frente a este incremento de la demanda y compensar el descenso
del rendimiento de los yacimientos", señala el informe.
Por otro lado, el informe destaca el incremento en la demanda de carbón, que
registra el mayor ascenso entre los combustibles en términos absolutos y
representa alrededor de un tercio del incremento en el uso de energía, mientras
que las energía renovables muestran un rápido crecimiento y superarán al gas
como segunda fuente de electricidad tras 2010.
Asimismo, la AIE señala que China e India serán responsables de casi la mitad
del aumento en la demanda mundial de energía hasta 2030, mientras que Oriente
Próximo emerge como un nuevo polo de demanda.
Por otra parte, la organización pronostica que casi la totalidad del incremento
de energía de origen fósil provendrá de países ajenos a la OCDE.
De este modo, el informe concluye en la necesidad de acometer hasta 2030
inversiones en el incremento del suministro energético por importe de 26,3
billones de dólares (21 billones de euros), lo que supone más de un billón de
dólares anuales (800.000 millones de euros), pese a la congelación del crédito
actual, con el fin de evitar una crisis de suministro que podría asfixiar la
recuperación de la economía.
"No podemos permitir que la crisis económica y financiera retrase la adopción de
medidas que son necesarias de manera urgente para garantizar el suministro
energético y frenar las emisiones de gases de efecto invernadero. Debemos
comenzar una revolución energética global mejorando la eficiencia energética e
incrementando el uso de energía de bajo nivel de emisiones de carbono", dijo
Nobuo Tanaka.