Irán estudiaba el domingo
una oferta de cooperación de las grandes potencias mundiales, que buscan superar
seis años de crisis nuclear, pero con pocas posibilidades de que la acepte ya
que exige una vez más la suspensión del enriquecimiento de uranio, a lo que
Teherán se niega.
El tono fue dado por el diario conservador Jam-é Jan, que pertenece a la
televisión estatal, al afirmar que la oferta "no abre la vía a una solución
ya que sigue exigiendo la suspensión del enriquecimiento".
El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, entregó el
sábado a Teherán una propuesta de cooperación bastante amplia en nombre del
grupo 5+1, que reúne a los mimebros permanentes del Consejo de Seguridad de la
ONU (Rusia, China, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia) más Alemania.
Pero antes de que Solana se reuniera con el jefe de la diplomacia iraní Manucher
Mottaki, el portavoz del gobierno, Gholam Hossein Elham, advirtió el sábado que
"la posición de Irán es clara: cualquier condición a una suspensión de
nuestras actividades nucleares no puede ser aceptada".
Esta declaración permitió al presidente estadounidense George W. Bush, de visita
en París, declarar que estaba "decepcionado de que los dirigentes hayan
rechazado esta oferta generosa. Es una indicación para los iraníes de que sus
responsables quieren aislarlos aún más".
La propuesta entregada el sábado a Irán, que fue publicada en el portal internet
del Consejo de la UE, retomaba en esencia la que el grupo 5+1 había presentado
ya a Teherán hace dos años, también por intermedio de Solana.
En ella las grandes potencias "reconocen el derecho de Irán a desarrollar la
investigación, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines
pacíficos".
En el sector nuclear civil, proponen como en 2006 ayudar a Irán a dotarse de las
tecnologías "modernas" y le garantizan el abastecimiento de combustible nuclear.
Sin embargo las negociaciones sobre estos puntos están supeditadas como
siempre a la suspensión, por parte de Irán, del enriquecimiento de uranio.
Esta exigencia ha sido objeto ya de cuatro resoluciones del Consejo de
Seguridad de la ONU, tres de ellas acompañadas de sanciones, lo que explica
que el diario conservador iraní Kayhan, que defiende el punto de vista de los
dirigentes del país, denunciase el domingo con virulencia la misión de Solana.
"Una vez más se comprueba que la oferta del grupo 5+1 carece de sentido",
escribía el diario en su editorial, juzgando que Javier Solana "no había
llegado para negociar sino para amenazar" a Irán.
La propuesta de las grandes potencias se inscribe dentro de un doble tratamiento
del problema: tender la mano a Irán con una oferta de cooperación y
amenazarlo con sanciones si se niega a suspender el enriquecimiento de
uranio.
En Washington, un responsable del departamento de Estado indicó el sábado en la
noche que la ONU podría infligir nuevas sanciones a Irán si rechaza la oferta
del grupo 5+1.
Las grandes potencias esperan no solamente una suspensión del enriquecimiento de
uranio sino una mayor cooperación de Teherán con la Agencia Internacional de
Energía Atómica (AIEA).
La AIEA se dijo alarmada a comienzos de junio, en su último informe, por la
negativa persistente de la República Islámica a responder a los interrogantes
sobre el posible aspecto militar de su programa nuclear.