Hace dos años, Teherán anunció oficialmente que
en su centro nuclear de Natanz, en Isfahan, obtuvo la primera partida de uranio
enriquecido apto para la fabricación del combustible que se utiliza en las
centrales nucleares de generación eléctrica.
Por Piotr Goncharov - IPS
Esa fecha importante quedó insertada en la historia de Irán como el Día
Nacional de la Tecnología Nuclear, según el calendario iraní, el 20 de farvardín,
que en el presente año, corresponde al 8 de abril.
Actualmente, se pude decir que el Día Nacional de la Tecnología Nuclear en
Irán se ha convertido en una fecha de resonancia internacional. Porque el
programa nuclear iraní ha dividido a la comunidad internacional entre aquellos
que apoyan el derecho de cualquier país a desarrollar sus propias tecnologías
nucleares, y los partidarios a que se imponga un absoluto control a los países
que han puesto en marcha ese tipo de programas y tecnologías. En consecuencia,
parte de la comunidad internacional apoya el derecho del pueblo iraní a
desarrollar su programa nuclear civil, mientras que otra parte, duda y recela de
la sinceridad de Teherán con respecto al carácter pacífico de su programa
nuclear.
El programa nuclear iraní ha adquirido tal actualidad, que en el último año y
medio (de diciembre de 2006 a marzo de 2008) el Consejo de Seguridad de la ONU (CSONU)
ha aprobado tres resoluciones relacionadas con ese asunto.
Por su orden de aprobación, las resoluciones establecieron sanciones contra
Irán, posteriormente, recrudecieron esas sanciones, y últimamente, ampliaron el
ámbito de su aplicación.
Como el rechazo de visados para viajes al exterior a una serie de
funcionarios iraníes responsables del programa nuclear iraní, la congelación de
las cuentas en el exterior de ciertas empresas y bancos iraníes y la inspección
de cargamento con destino a Irán.
Cada resolución concedió a Irán un plazo de 90 días para suspender su
programa de enriquecimiento de uranio y reanudar las negociaciones con la ONU.
Un comité especial creado por el CSONU debe informar regularmente sobre el
cumplimiento del régimen de sanciones contra Irán.
Pero como se dijo anteriormente, en torno a este asunto el mundo está
dividido. Y el presidente del mencionado comité, el representante de Bélgica
Johan Verbeke reconoció el pasado mes de marzo que menos de la mitad de los
países de la ONU han informado sobre el cumplimiento de las sanciones impuestas
a Irán.
Según Verbeke, sobre el cumplimiento de la resolución 1737 (la primera) su
comité había recibido informes de 88 países, y sobre la resolución 1747 (la
segunda) de 72 países.
Una cantidad muy reducida si se tiene en cuenta que los países miembros de la
ONU se aproxima a los 200.
Para Irán, la presente celebración del Día Nacional de la Tecnología Nuclear
tuvo un carácter muy especial.
Como se había prometido días antes, su conmemoración estuvo marcada por
sucesos notables.
El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, anunció que su país comenzó la
instalación de 6.000 nuevas centrifugadoras para enriquecer uranio.
Se trata de centrifugadoras IR-2, según la clasificación iraní.
La productividad de estas centrifugadoras es aproximadamente dos veces y
medio superior al rendimiento de las centrifugadoras iraníes de primera
generación R-1 instaladas actualmente en Natanz. ¿Qué quiere decir esto?
Hablando en términos convencionales, algunos expertos consideran que unas
tres mil centrifugadoras de primera generación R-1 iraníes pueden producir el
uranio enriquecido suficiente para fabricar una bomba atómica en tres años.
Ahora, teniendo en cuenta que el rendimiento aumentó 2,5 veces y que se
duplicó el número de centrifugadoras, el plazo para la elaboración del uranio
que se necesita para la misma bomba se redujo a un plazo cercano a los siete
meses.