(IAR Noticias) 21-Febrero-08
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Según pasan los años: Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1926 en
Birán, en la actual provincia cubana de Holguín. Dirigió los destinos cubanos
durante casi medio siglo. |
Ni sus amigos ni sus enemigos discuten ya su talento para guiar a los cubanos
a través de utopías, guerras, crisis, paraísos y desiertos; para conquistar el
respeto de pueblos y dirigentes de Oriente y Occidente. Fidel Castro Ruz fue uno
de los productos más depurados de un mundo que aún existe: la injusticia y la
pobreza rampante en América latina. Pero también, de un mundo que ya no existe:
el del capitalismo y socialismo enfrentados a lo largo del siglo XX, con su
última batalla durante la Guerra Fría.
Por María Seoane - Clarín
Pero el bloqueo al que Estados Unidos
sometió y somete a Cuba luego de medio siglo -contra la postura de toda la
comunidad internacional- parece su prolongación indeseada. Fidel mantuvo, para
muchos, la utopía socialista en la isla porque creyó siempre que el dilema era
la persistencia en la revolución o que Cuba volviera a ser el prostíbulo de
mafiosos y traficantes norteamericanos y europeos que ya habían asolado la isla
en tiempos del dictador Fulgencio Batista antes de que en enero de 1959 las
tropas conducidas por Fidel, Raúl Castro y el Che Guevara lo derrocaran.
Castro parece condensar la historia rebelde de América latina. Su
biografía sólo puede comprenderse en esa espesura y dilemas americanos que Rubén
Darío cantó en su oda al presidente norteamericano Theodore Roosevelt, promotor
de las invasiones para anexar a Cuba y Nicaragua a principios del siglo XX:
"Este pueblo aún cree en Jesucristo y aún habla en español... donde pones el
ojo, pones la bala: no." Fidel nació en Birán en agosto de 1926. Hijo de
inmigrantes españoles dedicados a la producción azucarera, fue formado en el
universalismo profundo de los jesuitas que lo prepararon como parte de la elite
que aspiraba a dirigir los destinos de la isla. Se formó como orador y agitador
con las ideas de los pensadores de la independencia americana, entre ellos José
Martí y Antonio Maceo. Se recibió de abogado en la Universidad de La Habana
porque quería pelear contra las dictaduras de la hora: la de Trujillo en
Dominicana y la de Batista en Cuba. Fundó el Partido Ortodoxo para enfrentarse a
Batista que dio un golpe de Estado y se alzó con el gobierno: su opresión y
crueldad forzó la lucha armada de muchos jóvenes. Fidel los dirigió con su
hermano Raúl en el célebre asalto al cuartel Moncada en julio de 1953, que
fracasó. Fue a la cárcel y allí escribió un alegato que revelaba su estirpe
cultural y política."Condenadme, no importa. La historia me absolverá", desafió
a los jueces batistianos, en un texto que se transformará en guía de rebelión
contra las dictaduras latinoamericanas. En México organizó la rebelión. Conoció
al Che Guevara y desembarcó en la isla para iniciar la guerrilla en Sierra
Maestra. Lo demás es historia conocida a partir de 1959 guió los destinos de
Cuba, primero con los EE.UU. como aliado y luego como enemigo. Se alió con la
URSS, vio con simpatía las guerrillas latinoamericanas guevaristas en los
setenta pero se opuso a su militarismo como se opuso a las provocaciones
políticas contra los EE.UU. -mientras sumó diplomáticamente al mundo a la
defensa de Cuba- mientras marchaba a una apertura económica controlada después
de la caída del Muro de Berlín.
Ahora, que Fidel se despide del gobierno pero no del tremendo poder simbólico
que mantiene en la cabeza de su gente, Cuba ya no parece condenada a ese destino
prostibular, con los mayores índices de educación y salud de latinoamérica,
aunque aún sea incierto su decurso. Muchos prevén ahora un futuro de capitalismo
de estado, con ingreso de capitales, con un sólo partido de gobierno y con base
a una organización popular tal como ahora. EE.UU., enfrente, con millones de
cubanos en Miami parece exigir una rendición total del sistema. Será el turno de
ver si existe una sola forma de democracia en Occidente y si la era imperial
prolonga su voracidad. De ver, en fin, a quién la historia absolverá.
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