ace sólo un año, su destreza en las relaciones internacionales le dio a la
canciller el apodo de "Miss Mundo". Ahora, la líder alemana es blanco de
críticas en su país y dentro de la Unión Europea por rechazar los pedidos de que
actúe para frenar lo que muchos economistas están previendo será la peor
recesión en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial.
En Europa, los medios le han dado un nuevo apodo, "Madame No", debido a su
renuencia a seguir los pasos de los gobiernos de Estados Unidos y otros países
europeos y abrir las arcas federales para combatir la desaceleración económica.
Por ahora, el estímulo fiscal para la economía de US$3,2 billones (millones de
millones) de Alemania incluye una única inyección de 4.000 millones de euros (US$5.170
millones) en nuevos recursos para el próximo año.
Merkel argumenta que las medidas fiscales necesitan tener un blanco preciso
para que no deshaga los esfuerzos gubernamentales de años recientes por
controlar la deuda pública. La canciller también ha indicado que puede anunciar
otras medidas de estímulo fiscal.
La canciller aún disfruta de un alto índice en las encuestas de opinión
pública, gracias a que los electores consideran que su gobierno ha manejado los
temas internos y las políticas internacionales de manera estable desde que
asumió la presidencia hace tres años. Sin embargo, como las dificultades
económicas todavía no han afectado a muchos electores, los economistas y
analistas políticos creen que la opinión pública podría cambiar cuando la
recesión realmente golpee a las familias alemanas.
Asesores de Merkel dicen que su estrategia de esperar cosechará frutos el
próximo año, cuando tenga más munición fiscal que otros países como el Reino
Unido, que están estirando al máximo sus presupuestos para estimular el
crecimiento en un esfuerzo que podría fracasar. Abrir las arcas gubernamentales
el próximo año también podría dar a la canciller un impulso político crucial
justo antes de las elecciones nacionales en septiembre de 2009.
De todos modos, crece la presión para que Merkel actúe de manera más rápida,
potencialmente forzando un nuevo cambio en sus políticas económicas y restándole
ventaja electoral.
La recesión también está socavando su estrategia de campaña. Antes de que la
crisis financiera global se intensificara en el segundo semestre, Merkel estaba
planeando concentrar su campaña en la educación y el combate al cambio
climático, temas que son populares en Alemania. Ahora, aumenta la probabilidad
de que la elección se centre en la creación de empleo y en la economía, áreas en
las que el desempeño de la canciller es criticado. "Su termómetro no funcionó
muy bien en esta ocasión", dice Gero Neugebauer, un científico político de la
Universidad Libre de Berlín. "Está apenas empezando a elaborar las medidas que
tendría que haber tomado tres meses atrás".
El Banco Central de Alemania espera que la economía del país, que ha
registrado contracciones desde el segundo trimestre, retroceda 0,9% en 2009.
Otros son más pesimistas: el economista jefe de Deutsche Bank, Norbert Walter,
previó que el PIB perderá hasta 4% el próximo año.
El principal problema económico es el agudo declive en las ventas de las
automotrices y otros sectores manufactureros del país a medida que cae la
demanda global. Las exportaciones de Alemania descendieron 0,5% en octubre
respecto al mes anterior, según datos publicados ayer. La encuesta ZEW, también
publicada ayer, muestra que la mayoría de inversionistas y analistas cree que
las condiciones económicas empeorarán en el futuro cercano.
Merkel se esfuerza para borrar la impresión de que no está actuando mientras
la mayor economía de Europa se desmorona. El domingo, sostendrá una reunión con
los principales economistas y banqueros del país para discutir la crisis
financiera. En enero, su coalición de gobierno ha programado una reunión para
discutir un segundo paquete de estímulo fiscal.